
La relación que Perú y Venezuela mantienen con respecto al sector textil-confecciones ha pasado por picos y caídas: el 2012 fue un año de bonanza, en contraste con las cifras actuales, que solo recogen volúmenes mínimos y evidencian estrategias calibradas.
Ante tal panorama, cabe preguntarse qué empresas siguen en pie y qué oportunidades escondidas hay en el remanente exportador. Los principales gremios participaron, en Gestión, de un repaso por la historia.
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Temporada de prosperidad
Juan José Córdova, presidente del Comité de Confecciones de ADEX, explicó que, entre el 2000 y el 2010, las exportaciones textiles de Perú hacia Venezuela vivieron un periodo de crecimiento explosivo.
“Esto se debió a la alta demanda venezolana impulsada por los ingresos petroleros y la gran calidad del algodón peruano Tanguis y Pima”, argumentó.
Pronto, los T-shirts y las camisas fueron los protagonistas, y el contexto lo permitía: “Los beneficios para exportar a Venezuela en esa época se dividían en dos frentes; los acuerdos bilaterales y los beneficios internos de Perú”, recordó el vocero.
En efecto, hasta 2006, los textiles peruanos entraban al país caribeño con 0% de arancel. Asimismo, como exportadoras, las empresas gozaban del drawback, que consistía en solicitar la devolución de un porcentaje del valor FOB —entre el 5% y el 8%, en ese momento— de su exportación.
Para 2012, “el total de los envíos de Perú a Venezuela estuvieron alrededor de los US$ 1,600 millones. [...] Y estamos hablando de más de US$ 500 millones en productos de confecciones”, detalló Rafael Zacnich, gerente de Estudios Económicos de Comexperú.
Coincidió Martín Reaño, gerente del Comité de Textil y Confecciones de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI): “En el 2012, el valor exportado de Perú a Venezuela en textiles y confecciones superó lo que se exportaba a Estados Unidos. Llegó casi a US$ 700 millones, mientras que Estados Unidos apenas pasaba los US$ 620 millones”.
Luego llegó el declive: “Incluso hubo empresas que pusieron sus tiendas de distribución para venta por menor en diferentes lugares de Venezuela. Pero cuando estalló todo el problema económico y se acabaron los dólares, o simplemente entró en default la economía venezolana, esas exportaciones cayeron”.
Así, la última cifra registrada por el Sistema de Inteligencia Comercial ADEX Data Trade —a noviembre de 2025— indica que el sector de prendas de vestir estuvo a punto de alcanzar los US$ 18 millones, alrededor de un 52% menos que el mismo periodo del año anterior.

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Expectativas a la baja: el no unánime
Dado el panorama, los especialistas convergen en que no resulta estratégico redirigir esfuerzos del sector textil-confecciones a Venezuela, ni aunque muestre signos de recuperación.
Para Córdova, el vocero de Adex, “Venezuela es un mercado interesante por el volumen poblacional que tiene; pero dado su nivel adquisitivo de hoy, hay otros mercados en los que deberíamos enfocarnos más”.
Y enfatizó: “Hay que seguir apuntando hacia Estados Unidos. Sería una locura enfocarnos en el mercado venezolano cuando recién somos el 1% del mercado de Estados Unidos”.
En esa línea, resaltó los aspectos favorables de la potencia del norte: “Nosotros, que tenemos recursos escasos, debemos saber destinar correctamente esos recursos en los mercados con más potencial. [...] Estados Unidos es un país estable, que ya lo conocemos. Es un país con el que tenemos tratados de libre comercio. Todo es positivo”.
Zacnich, de Comex, caminó en la misma dirección: “Es muy complicado pensar en apostar por inversiones o esperar que las condiciones de consumo del mercado venezolano sean tales que vaya a reflotarse el mercado de las prendas de vestir. [...] Las prendas de vestir están muy asociada al desarrollo y la inversión de retails y centros comerciales. Entonces, tendrían que suceder varias situaciones a partir de la reconstrucción del país para que pudiera Venezuela recuperar protagonismo”.
A su turno, el representante de la SNI, Reaño, sostuvo una mirada a largo plazo: “Posiblemente, en la medida en que la economía venezolana se normalice y empiece a haber un mejor poder adquisitivo del consumidor, se va a configurar como un mercado atractivo. No creo que llegue a los niveles de US$ 700 millones. [...] Todavía tenemos que esperar a ver qué va a pasar realmente con la economía venezolana, no sabemos cuáles van a ser los siguientes procesos para regularizar lo que sucede en ese país”.
Al respecto, expuso otro inconveniente sobre el tablero: “Aparte de los problemas económicos que ya conocemos, está el dominio de los productos asiáticos, lo que va a ser un desafío que afrontar. Hay bastante presencia”.

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Empresas “al pie del cañón”
Reaño precisó que las empresas que aún envían productos del sector hacia Venezuela se especializan en tejidos de punto y prendas de punto: “Básicamente de algodón y algunas mezclas con productos sintéticos”, acotó.
Comex, por su parte, puntualizó el tipo de ropa: los pantalones largos, los pantalones cortos (calzones), los shorts de punto de fibra sintética tanto para mujeres como niñas, las camisas, las blusas camiseras de punto de fibras sintéticas o artificiales para mujeres y niñas, los suéteres, los pullovers, los cárdigan, los chalecos y similares de fibras artificiales conforman gran parte del universo.
El gremio también compartió la lista de empresas que movilizan los pocos envíos hacia la nación petrolera. A la cabeza se ubican Inversiones textiles moda S. R. L., JQ Peruvian Hands E. I. R. L. y Opción Uno E. I. R. L. A continuación, el top 10:

Como se puede observar en la tabla, las remesas son bajas. Córdova interpretó lo que hay detrás de los números: “A Venezuela se exportan básicamente telas y no tanto prendas de vestir, sobre todo en los últimos cinco años; prendas de vestir en menor medida. [...] Se suman el sector confecciones que son prendas y el sector textil que son telas. Al final, ambos forman parte de todo nuestro mundo sobre textiles”, concluyó.
- El dato:
Venezuela es el séptimo mercado receptor de las confecciones nacionales. Después del liderazgo de Estados Unidos, están Brasil, Chile, Canadá, Alemania y Colombia.

Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.








