
El 70% del negocio de WeWork en el Perú no son startups ni freelancers. La compañía global de espacios de trabajo compartido (coworking) y flexible atraviesa una etapa de consolidación tras la reestructuración que la llevó a salir del Capítulo 11 en Estados Unidos, y hoy bordea el 85% de ocupación en Lima. La incertidumbre electoral, la tensión macroeconómica global y la irrupción de la inteligencia artificial no la inquietan. Álvaro Villar, Business Manager para América Latina, explica a Gestión por qué ese escenario le abre oportunidades, cómo rediseña sus oficinas para retener al talento joven, y qué condiciones evalúa para su próxima expansión en la capital.
“Nuestra estrategia es de crecimiento sostenido. Cuando abramos, vamos a abrir distinto a otros competidores, que pueden tener muchas ubicaciones pero muy pocos metros cuadrados en cada una”, señaló el ejecutivo. A diferencia de los operadores enfocados en startups, WeWork ingresa a edificios completos, un formato ligado a grandes corporativos.
Villar identifica tres señales claras en el negocio. La primera es una demanda al alza. La segunda, el escaso apetito de las empresas por invertir capex en construir sus propias oficinas: prefieren espacios plug and play, listos para usarse. “Cada vez vemos menos casos en los que una compañía quiera tomar dos o tres pisos e invertir, porque ancla su dinero ahí cuando prefiere destinarlo a otras funciones”, apuntó.
La tercera es una suerte de pulso entre el modelo flexible de las grandes compañías —que empujan el regreso presencial cuatro o cinco días— y el de la pequeña y mediana empresa, más flexible, con dos o tres días. A ello se suma una brecha generacional: las generaciones mayores quieren volver a la oficina, mientras las más jóvenes exigen flexibilidad.

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WeWork y su estrategía para retener talento joven
El núcleo del negocio de WeWork está en las cuentas globales y regionales. “El 70% de nuestro mercado son cuentas globales o regionales —grandes nombres de ecommerce, servicios y financieras— y el otro 30% es pequeña y mediana empresa, donde entran las startups y los freelancers”, detalló Villar.
Ese mix obliga a buscar pisos amplios que cumplan estándares operativos, con pantry o áreas comunes en cada nivel. En Lima, la firma opera cuatro sedes en Miraflores y San Isidro; algunas las gestiona de manera íntegra y en otra comparte el edificio con otros inquilinos.
Desde hace un año, WeWork incorporó feature rooms en todos sus edificios de la región: salas de juegos, cines, gimnasios y espacios para escuchar música. “Las generaciones más jóvenes así lo buscan, mientras las más avanzadas valoran áreas de enfoque, salas de reuniones presenciales y zonas para hacer brainstorming”, explicó. En el Perú, dice, hay desde salas de Fórmula 1 hasta un gimnasio con duchas y, por estos días, una zona para ver los partidos del Mundial.
La apuesta tiene un trasfondo de talento. Para los más jóvenes, la flexibilidad es el tercer factor al elegir un empleo, después del sueldo y los beneficios de salud. “Si los vamos a obligar a venir a la oficina, queremos que pasen ahí el mayor número de horas con actividades que les den propósito. Así generamos valor para la atracción y retención de talento”, afirmó.

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WeWork busca nuevas sedes en Lima pese a elecciones
Lejos de inquietarse por el año electoral, Villar sostiene que el contexto los favorece. “La incertidumbre nos viene perfecto. En la medida en que las empresas tengan menos capacidad de tomar decisiones a mediano y largo plazo, necesitan opciones flexibles”, dijo, en alusión tanto a las elecciones en el Perú como a la tensión macroeconómica global, los conflictos internacionales y la irrupción de la inteligencia artificial.
El argumento es financiero: el espacio flexible permite alquilar por seis, doce o dieciocho meses y ajustar según el crecimiento o la contracción del negocio. “Ningún corporativo grande puede decir hoy con certeza dónde estará en 24 meses”, remarcó.
Frente a la competencia local —que ha sumado alianzas con cadenas de café en sus sedes—, WeWork apuesta por diferenciarse como el operador de confianza de las grandes multinacionales, dado a que su enfoque pasa por la estandarización: un cliente puede usar la misma tarjeta para ingresar a sus sedes en Chile, Nueva York, Los Ángeles o Madrid.
Esa red también facilita el soft landing de firmas que llegan al país. “Tenemos una financiera europea llegando al Perú, que está sacando su licencia de banco”, reveló. La compañía acompaña a estos clientes en la elección de zonas y formatos cuando expanden operaciones a un nuevo mercado.
De cara al futuro, Villar prefiere no aventurarse: el punto óptimo de ocupación de la firma está entre 85% y 90%, y el crecimiento llegará de forma natural. “No queremos abrir algo si no estamos 100% seguros, pero ya empezamos a buscar nuevas ubicaciones que cumplan nuestras condiciones”, adelantó, con la mirada puesta en zonas ya consolidadas del Central Business District limeño.
Más datos sobre WeWork.
- Operación local. WeWork dispone de 33,128 m2 de inventario, distribuidos en cuatro sedes de los distritos de Miraflores y San Isidro, con una ocupación cercana al 85% en Lima.
- Regional. La compañía suma cerca de 70 edificios en Latinoamérica —Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, más una franquicia en Costa Rica—, con unos 2 millones de m2 y más de 6,000 empresas usuarias.
- Global. A nivel mundial cuenta con 600 edificios en 37 países y una base instalada de más de medio millón de miembros.
- Estrategia. Crecimiento sostenido, sin “estresar” la operación: su punto óptimo de ocupación se ubica entre el 85% y el 90%.
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Periodista de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación. Inició su carrera en Diario El Gobierno y desde 2023 trabaja en Diario Gestión, donde se ha especializado en temas industriales, tecnológicos y educativos. Ha ganado el premio Periodista "Revelación 2024" en ciberseguridad de ESET Perú.







