
María Emperatriz Guzmán ya había logrado consolidarse como dueña de una cadena de farmacias en Cusco cuando Boticas Fasa (hoy en manos de Inkafarma) le tocó la puerta. Era 2008 y cerró un acuerdo para vender su negocio. Con ese dinero, como si se tratara de un laboratorio, decidió experimentar en el rubro gastronómico. Desembolsó US$ 2.5 millones —con apoyo del banco— y adquirió los dos locales de Tunupa Restaurantes (2009), conocido por ser uno de los pioneros de la cocina novoandina en la región.
Ese fue el inicio del negocio que la empresaria cusqueña ha mantenido en pie desde entonces y que logró sostener pese a la crisis de 2010, cuando Machu Picchu se inundó y se cancelaron cientos de paquetes turísticos. “En ese momento pensé: ¿en qué negocio me metí?”, recuerda. Luego vendría la pandemia, que redujo a menos de la mitad el número de clientes diarios: de 1,000 en su local del Valle Sagrado a unos 400 actualmente. Hoy, pese al menor flujo de turistas, asegura que la empresa se mantiene financieramente estable.
Los números y las cuentas han empezado a pasar a manos de su hijo, Carlos Monteagudo, actual director de Finanzas de Tunupa, tras cursar un MBA en Londres. Su hija, en tanto, lidera las áreas comercial y de marketing. Los tres decidieron en 2025 empezar a diversificarse: adquirieron un hotel en la plaza Regocijo, en pleno corazón de Cusco.

“El hotel hoy es operado por un tercero hasta que nosotros aprendamos cómo funciona el negocio. La visión es que, a partir de 2028, comencemos a manejarlo directamente. Para 2027 vamos a invertir en ampliar su capacidad, de 10 a 18 habitaciones, y aprovecharemos un espacio del primer piso para instalar una cafetería”, detalla el director financiero a G de Gestión, aunque evitó precisar el monto de inversión.
“Más adelante, la visión de mis hijos es tener un hotel en el Valle Sagrado”, añade la fundadora.

La segunda generación en el negocio
Tunupa, según la tradición, es una deidad vinculada a Ollantaytambo. Y, al igual que la deidad, María Emperatriz dice que procura cuidar las tradiciones y la cultura, a sus colaboradores y la experiencia que ofrece a los turistas.
“Hemos estandarizado nuestros procesos y a nuestros proveedores. Así mantenemos la calidad de nuestra cocina novoandina”, asegura la CEO.
Cuenta, además, que incluso durante los periodos de menor flujo turístico mantiene los espectáculos nocturnos de danzas cusqueñas en su restaurante de la Plaza de Armas del Cusco.
Parte de la estrategia para mantenerse vigente, incluso cuando varias agencias de turismo y establecimientos gastronómicos cerraron durante la pandemia, fue fortalecer las alianzas con agencias medianas y grandes de turismo. A ello suma “el sentido de hospitalidad y la línea de carrera que podemos ofrecer a nuestros colaboradores”. Hoy, incluso, tienen a excocineros de Tunupa trabajando en otros países.
Sus hijos aseguran que hay una regla del negocio que seguirán transmitiendo a las nuevas generaciones: “No robar, no mentir, no ser ocioso”. “Se lo enseñaré a mis hijos”, dice Monteagudo.
¿Abrirán otro Tunupa? “En algún momento lo pensamos, pero aún no hemos definido la locación. Ahora estamos priorizando nuestra expansión hacia el negocio inmobiliario-hotelero y servicios de mayor rotación, como fast food y cafeterías. Estamos evaluando ingresar a Arequipa y quizá abrir una pollería en la Plaza de Armas del Cusco. Eso podría darse en un par de años”, adelanta.
Pero los planes de la segunda generación también incluyen la expansión internacional. Monteagudo quiere llevar Tunupa a Londres, mercado que pudo observar durante los años en que cursó su MBA. Según cuenta, ya ha estudiado el movimiento de restaurantes en las zonas céntricas e incluso ha mapeado posibles proveedores en España. La propuesta mantendría la cocina novoandina y llevaría talento desde Cusco. “Lo único que no ofreceríamos sería carne de alpaca porque no existe la reglamentación para poder exportarla”, explica.
Tunupa Restaurantes recibió premio EMA Macrorregión Sur
Tunupa Restaurantes fue reconocida con el premio EMA Empresas Familiares Macrorregión Sur, organizados por PwC Perú, G de Gestión y la Universidad Católica San Pablo (UCSP), al destacar en la categoría Gestión y Transformación del Talento. El reconocimiento pone el foco precisamente en uno de los pilares que la familia busca preservar mientras avanza el relevo generacional: formar a sus colaboradores y ofrecerles oportunidades para crecer dentro y fuera de la empresa.
“Si nos expandimos, no queremos contratar únicamente a alguien de afuera. Queremos llevar talento de aquí y darles exposición. Si ellos crecen, nosotros también”, sostiene Carlos Monteagudo.

Actualmente, Tunupa cuenta con 62 trabajadores distribuidos entre cocina, atención, almacenes y administración. Una parte importante del equipo proviene del propio Cusco y, según Monteagudo, la apuesta ha sido construir líneas de carrera incluso para personas que llegan sin experiencia previa en gastronomía.
“Hemos incorporado gente que viene del campo y la hemos entrenado para que empiece, por ejemplo, como ensaladero. Si tiene afinidad por la cocina, puede seguir creciendo hasta convertirse en cocinero. Tunupa ha formado cocineros que hoy están trabajando en Chile, Italia y Francia”, cuenta la CEO.
La profesionalización también ha llegado a la propia familia. Guzmán continúa al frente del negocio, pero sus hijos han empezado a asumir responsabilidades específicas dentro de la compañía.
“Mi mamá creó esta empresa. Cuando revisas los números, hubo años en los que el negocio quemaba dinero, pero ella logró sacarlo adelante sin grandes grados académicos. Es una mujer que trabaja desde temprano hasta tarde; esto es su vida. Ahora a nosotros nos toca asumir distintas áreas del negocio y sumar desde nuestra experiencia”, señala Monteagudo.
Tecnología para ganar eficiencia
La incorporación de la segunda generación también está acelerando cambios en la gestión. Tunupa implementó un ERP que integrará procesos de cocina, almacenes, facturación, contabilidad y gestión comercial. La implementación ha tomado alrededor de ocho meses y se encuentra en su etapa final. A ello se suma un CRM con herramientas de inteligencia artificial para el área comercial. La apuesta busca que las consultas y oportunidades de venta puedan seguir atendiéndose incluso después del horario del equipo.
“El equipo comercial termina su jornada a las 7 p.m., pero el CRM puede seguir respondiendo y vendiendo aunque los agentes ya no estén conectados”, explica.
En los últimos dos años, la compañía también ha comenzado a utilizar inteligencia artificial para determinados procesos internos. Entre las herramientas que emplean están Gemini y soluciones de Anthropic para el análisis de información y cifras, además de agentes orientados a las reservas.
Para Monteagudo, estos cambios forman parte de la etapa que empieza a atravesar Tunupa: profesionalizar una empresa construida durante décadas por su madre, sin perder el componente familiar que le permitió superar algunas de las mayores crisis del turismo cusqueño.

Coordinadora en la revista G de Gestión e integrante del podcast de economía y negocios 'Actualidad Latinoamericana'. Escribo sobre management, agricultura, tecnología y emprendimientos. Bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Activa participante de los cursos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas.








