
Los muros del Monasterio de Santa Catalina han visto pasar casi cinco siglos de historia de Arequipa. Esta vez, detrás de sus paredes de sillar, las protagonistas fueron otras historias: las de empresas familiares que empezaron un negocio, atravesaron crisis, están cediendo espacio a sus nuevas generaciones y hoy generan empleo y compiten dentro y fuera del Perú.
Ese fue el escenario elegido para una nueva edición del premio Empresas Más Admiradas (EMA) Macrorregión Sur 2026, organizado por PwC Perú, G de Gestión y la Universidad Católica San Pablo (UCSP). Este año, el reconocimiento puso especialmente la mirada en las empresas familiares, que representan cerca del 80% del tejido empresarial peruano y generan entre el 60% y 70% del empleo formal.
La elección tampoco resulta menor en una región que gana peso económico. Solo durante el primer trimestre del año, las exportaciones de la macrorregión sur superaron los US$8,500 millones, mientras concentra más de US$1,200 millones en inversiones mineras.

“Cuando hablamos de admirar, estamos hablando de reconocer virtudes, valores, empuje, propósito y sostenibilidad”, señaló Germán Chávez Contreras, exrector y director del Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales de la UCSP.
Esta edición puso sobre la mesa, además, uno de los mayores desafíos de las empresas familiares: trascender a sus fundadores. “Se dice que las empresas familiares con dificultad logran superar las tres o cuatro generaciones, pero creo que eso ya va a pasar a ser simplemente un decir”, sostuvo Chávez. Para el académico, las compañías de la región están demostrando que pueden pasar de generación en generación y, al mismo tiempo, seguir creciendo y escalando.
Seis empresas reconocidas
La selección de las Empresas Más Admiradas de la Macrorregión Sur se realizó sobre la base de un análisis de PwC Perú, la UCSP y G de Gestión, que evaluó a las compañías bajo cuatro categorías vinculadas con los desafíos que hoy enfrentan las organizaciones familiares.
En Gestión y Transformación del Talento, el reconocimiento fue para Tunupa Restaurantes (Cusco). En Visión Transformadora y Resiliencia, fueron premiadas Carmen Inmuebles y B&H Cárdenas. La categoría Integridad y Valor Sostenible reconoció a Embotelladora San Miguel del Sur y Art Atlas, mientras que Michell & Cía. recibió el premio en Unidad y Liderazgo con Propósito.
Algunas de ellas ya atraviesan procesos de sucesión. Otras siguen profesionalizando sus estructuras, preparan a la siguiente generación o buscan que la empresa pueda crecer y diversificarse.

La tecnología en la zona sur del Perú
Orlando Marchesi, socio de PwC Perú, puso el foco en otro desafío. Inteligencia artificial, digitalización y cambios acelerados en los mercados están modificando la forma de competir, pero hay elementos que permanecen.
“En una época de transformación marcada por la inteligencia artificial, la digitalización y los cambios en los mercados, valores como la confianza, el propósito, la integridad y la capacidad de pensar en el largo plazo permanecen vigentes”, dijo.
El ejecutivo también reconoció que “detrás de cada una de las familias emprendedoras que comenzaron con una idea, un pequeño negocio o un sueño, se lograron construir empresas que generan empleo, impulsan comunidades y crean oportunidades para miles de peruanos”.
Desde G de Gestión, Víctor Melgarejo, director periodístico de diario Gestión recordó que un balance financiero permite saber cuánto creció una compañía, pero difícilmente muestra las decisiones, errores y momentos de incertidumbre que explican cómo llegó hasta allí. “Las cifras nos dicen qué empresas crecieron. Las historias nos enseñan por qué crecieron”, señaló.
Las seis empresas recibieron un reconocimiento por lo construido, pero varias ya están pensando en lo que viene: nuevos mercados, nuevas inversiones, profesionalización y segundas generaciones que empiezan a tomar decisiones.








