
Aunque es una modalidad ampliamente extendida en Estados Unidos, empieza a ganar terreno en Perú impulsada por una necesidad concreta: acelerar la profesionalización de las empresas familiares, sobre todo, las más pequeñas del país. ¿De qué se trata?
Las empresas familiares en Perú están en una fase de desarrollo. Más sucesiones generacionales en camino. Empresas que hace quince años operaban únicamente en el mercado local hoy exportan -el número de empresas exportadoras creció 4.2% en el primer bimestre de 2026-; compran negocios más pequeños e incluso desarrollan operaciones fuera del país. "Estamos en una fase previa al despegue de las empresas familiares”, afirma Orlando Marchesi, socio principal de PwC Perú.
Y las señales son visibles, dice. Además de incorporar directores independientes, contratar a consultores especializados, capacitar a sus equipos e incluso formar a la siguiente generación de líderes con estudios de posgrado y experiencia internacional; PwC Perú indica que las empresas familiares -sobre todo las pequeñas- está incorporando una nueva figura: ‘la del gerente por horas’.

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¿Ejecutivos por horas?
Se trata de ejecutivos de alto nivel —muchos de ellos ex CEO o ex CFO de grandes corporaciones— que trabajan algunos días a la semana asesorando empresas familiares. Aunque no asumen formalmente el cargo de gerente general o gerente financiero, en la práctica cumplen funciones similares: ayudan a diseñar estrategias, implementar procesos, ordenar áreas críticas y acompañar la toma de decisiones.
“Antes era imposible para muchas empresas acceder a ese tipo de talento porque el costo era demasiado alto. Hoy pueden contratar a una persona de primer nivel dos o tres veces por semana”, explica. De esta forma, aceleran la profesionalización de la organización sin los altos costos de una contratación permanente.
La demanda es especialmente visible en compañías que atraviesan procesos de sucesión. En muchos casos, los fundadores se acercan a los 70 años mientras los hijos, llamados a asumir la conducción del negocio, todavía están construyendo experiencia. En ese periodo intermedio, la presencia de un ejecutivo experimentado puede convertirse en un puente entre ambas generaciones.
Según Marchesi, este fenómeno del ‘gerente por horas’ también responde a una realidad empresarial. A pesar de los avances observados en los últimos años, cerca del 40% de las empresas familiares aún no cuenta con un plan de sucesión formal.

Por ello, cada vez más organizaciones buscan apoyo externo para fortalecer áreas como finanzas, recursos humanos, gobierno corporativo o transformación digital. Y cada vez más ejecutivos senior encuentran en estas asesorías una forma de seguir aportando valor. “No es necesariamente un factor económico. Muchos quieren seguir siendo útiles, compartir conocimiento y ayudar a otras empresas a crecer”, sostiene.
Y, considerando como crece la inversión extranjera en el Perú, es una oportunidad para ellas de asociarse con algunos jugadores importantes del exterior. “Es un momento interesante”. Incluso si el panorama electoral asusta un poco, los fundamentos económicos del Perú son son bastante sólidos.
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Replicar las buenas prácticas: la Macrorregión Sur
“Cuando uno publicita las buenas prácticas de una empresa, otras también quieren mejorar”, dice el socio principal de PwC Perú. Lo comenta tras referirse al creciente interés de las empresas familiares por explorar nuevas formas de gestión, como los llamados “gerentes por horas”. Pero también lo comenta al observar lo que viene ocurriendo en Arequipa y el sur del país.
En ese contexto, PwC Perú, G de Gestión, la Asociación de Empresas Familiares (AEF) y la Universidad Católica San Pablo lanzan este 2026 una nueva edición del Premio EMA Empresas Familiares Macrorregión Sur, una iniciativa que busca reconocer las mejores prácticas de este tipo de organizaciones y su aporte al desarrollo económico regional.
Para Marchesi, Arequipa es un gran ejemplo de transformación. Durante años, el desarrollo empresarial de la región estuvo asociado principalmente a la minería, la agroindustria, la construcción y la manufactura. Sin embargo, hoy observa una economía más diversa, con empresas familiares que buscan profesionalizarse, proveedores industriales que exportan y un ecosistema tecnológico que empieza a ganar protagonismo.
“Arequipa tiene un entorno tecnológico bastante desarrollado. Incluso exportamos software. Las universidades están formando profesionales en carreras vinculadas a tecnología y esa es una ventaja que debemos aprovechar mucho más”, señala.

Parte de ese impulso también proviene de la academia. Alonso Quintanilla Pérez-Wicht, rector de la Universidad Católica San Pablo, sostiene que la formación empresarial y el fortalecimiento de las empresas familiares se han convertido en una prioridad para la región.
“Hay empresas arequipeñas de origen familiar que hoy son conglomerados importantes a nivel nacional e internacional en sectores como transporte, manufactura, alimentos, construcción y textil. Pero también existe una nueva generación de pequeñas y medianas empresas familiares que necesita apoyo para seguir creciendo y preservar el legado construido por sus fundadores”, afirma.
No obstante, Marchesi considera que el principal reto aún está en fortalecer el ecosistema que rodea a estas compañías. A su juicio, todavía existe espacio para impulsar más programas de capacitación, intercambio de experiencias y mentorías entre empresarios consolidados y nuevos emprendedores. “Las Cámaras de Comercio juegan un rol importante aquí”, añade.
“Imagínate el impacto que puede tener para una empresa familiar pequeña acceder algunas horas a la experiencia de un empresario que ya recorrió ese camino. Eso puede acelerar mucho su crecimiento”, comenta.
Más allá de los sectores tradicionales, hay otro fenómeno que le llama particularmente la atención: el desarrollo de empresas vinculadas a la cadena minera que fabrican maquinaria, componentes y soluciones industriales para operaciones extractivas. “No es una exportación tradicional. Hay empresas peruanas desarrollando productos industriales con mayor valor agregado y potencial para competir en otros mercados”, explica.
Para el socio principal de PwC, la buena noticia es que el interés ya existe. “Hay hambre de crecer. Eso lo vemos tanto en Arequipa como en Lima. La diferencia es que hoy la región Sur tiene una oportunidad enorme para construir un ecosistema propio de innovación y desarrollo empresarial”, concluye.
¿Y qué le dirían los expertos a un joven que quiere construir una empresa familiar admirada en los próximos años? “Que no renuncie al propósito con el que crea su empresa. Ese será su legado y su forma de dejar huella en el mundo”, reflexiona Quintanilla Pérez-Wicht.
Dato:
- Premio EMA Empresas Más Admiradas 2026 Macrorregión Sur: Las postulaciones estarán abiertas hasta el 12 de junio. Las empresas familiares podrán participar en las siguientes categorías: Visión transformadora y resiliencia; Unidad y liderazgo con propósito; Integridad y valor sostenible y Gestión y transformación del talento.

Coordinadora en la revista G de Gestión e integrante del podcast de economía y negocios 'Actualidad Latinoamericana'. Escribo sobre management, agricultura, tecnología y emprendimientos. Bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Activa participante de los cursos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas.








