
“La necesidad en mi infancia me enseñó a planificar”, afirma Mercedes Auris de Munive, fundadora y aún CEO de Vivero Los Viñedos. Mientras la transición generacional de la empresa avanza, la empresaria agroindustrial conversa con G de Gestión sobre la apuesta por convertir al arándano en uno de los motores de crecimiento del negocio, el mayor dinamismo de la demanda de plantas de hortalizas, las medidas que ha tomado para enfrentar un eventual fenómeno de El Niño y el libro que presentará en la FIL 2026, en el que repasa las experiencias que marcaron su trayectoria como la ‘Señora Vid’.
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En junio 2025 cerraron una alianza con una casa genética chilena (SynergiaBIO) para fortalecer el negocio de arándanos. ¿Qué resultados lograron?
En la campaña 2025-2026 hemos engordado más de 2,6 millones de plantas de arándanos. Nuestro trabajo no empieza en el laboratorio, sino en las etapas de aclimatación, enraizamiento y engorde, de acuerdo con los requerimientos de cada cliente.
Llevan años especializándose en el cultivo de uva de mesa, ¿qué tan importante será el negocio de arándanos dentro de la empresa?
Hoy el arándano representa alrededor del 10% de nuestra facturación, pero mi meta es que en un futuro no muy lejano llegue al 30%.
Este año nuestro mayor crecimiento viene precisamente por el arándano. Ya tenemos un programa importante para la campaña 2026-2027: esperamos crecer más del 100% en volumen, aunque prefiero avanzar con perfil bajo y hablar cuando los proyectos ya estén consolidados.

¿Qué otros negocios impulsarán el crecimiento este año?
La uva de mesa también viene creciendo muy bien. En número de plantas vendidas estamos cerca de un 50% por encima del 2025. Y creo que he recuperado mi porcentaje de crecimiento. Siempre tuve una participación del 75% del mercado, pero creo que este año llegué al 85%.
Además, vemos una mayor demanda en hortalizas porque la agroindustria está ampliando sus áreas de cultivo. Hemos producido plantas de alcachofa para alrededor de 2,700 hectáreas de empresas como Virú y Danper. También estamos viendo un nuevo crecimiento en espárragos, mientras que los paltos siguen trabajándose principalmente bajo pedido.
¿A qué se debe el crecimiento registrado en uvas de mesa?
Hay dos razones. La primera es el recambio varietal que siguen haciendo muchas empresas. La segunda es la llegada de nuevos inversionistas y compañías, principalmente de Estados Unidos y España, que ya tienen acceso a mercados internacionales y buscan ampliar sus operaciones en el Perú.
Nosotros también seguimos buscando nuevos mercados para nuestra propia exportación de uva de mesa. Además, creo que el consumo interno ha cambiado mucho. Los peruanos hoy comemos muchas más frutas y verduras que hace algunos años. En paltas, por ejemplo, todavía tenemos espacio para seguir desarrollando ese mercado interno.

¿El fenómeno de El Niño podría afectar sus proyecciones?
A nosotros no de manera significativa. Después de cinco fenómenos de El Niño uno aprende a prepararse. Cuando en 2017 nos quedamos quince días sin electricidad en Chavimochic, incorporamos grupos electrógenos para proteger nuestras plantas madre. También hemos desarrollado sistemas de drenaje en nuestro fundo del norte para evacuar el exceso de agua cuando sea necesario.
Lo que realmente me preocupa son nuestros clientes. Muchos tienen previsto sembrar entre 150 y 200 hectáreas el próximo año. Si las lluvias afectan sus campos o reducen la rentabilidad de sus cultivos, podrían postergar esos proyectos y eso sí tendría impacto para nosotros en 2027.
¿Qué expectativa tienen para este año en términos de resultados?
Esperamos incrementar nuestra facturación alrededor de un 50% respecto al año pasado (Nota: evitó dar una cifra en dólares). Ese crecimiento estará impulsado principalmente por arándanos, hortalizas y el negocio de uvas de mesa. Queremos seguir creciendo, pero con cautela.
¿En qué concentrarán las inversiones?
Seguiremos ampliando nuestra capacidad productiva. Ya hemos adquirido un nuevo terreno en Chincha para aumentar nuestros espacios porque un vivero funciona como un hotel: cuando un cultivo sale, otro entra inmediatamente.
También estamos invirtiendo en mejorar nuestra infraestructura. Por ejemplo, incorporaremos un sistema de ósmosis para asegurar la calidad del agua que requieren los arándanos y las hortalizas. El año pasado obtuvimos financiamiento y este año recibimos una ampliación para continuar ejecutando nuestro plan de inversiones. Esperamos concretar un nuevo CAPEX en los próximos meses.
¿La exportación de plantas también forma parte de su estrategia?
Nuestro principal mercado sigue siendo el Perú. La demanda local consume prácticamente toda nuestra capacidad de producción, pero hacia eso vamos (mayor exportación).
Ya realizamos algunos envíos de cítricos hacia Uruguay y de plantas de uva hacia otros mercados, pero nuestro objetivo es seguir creciendo paso a paso.
“Todavía no puedo alejarme del negocio”

El año pasado anunció que dejaría la gerencia. ¿Cómo va el proceso de sucesión?
Sí, la transición ya está sucediendo. Yo sigo siendo la CEO, pero hemos empezado un proceso para que la empresa trascienda. Mi hija Rocío Munive Auris ya forma parte de ese camino; conoce a nuestros clientes, entiende el negocio y actualmente estudia Finanzas para prepararse mejor.
Además, estamos incorporado tres directores independientes con experiencia en finanzas, gestión y relaciones estratégicas.
¿Qué la llevó a tomar esa decisión?
Después de tantos años uno entiende que una empresa no puede depender solamente de su fundador. Yo tengo una trayectoria en la agroindustria, conozco a los clientes, a los gerentes y a los responsables comerciales de muchas empresas, pero también sé que hay aspectos donde necesitamos seguir fortaleciéndonos, especialmente en la parte financiera.
Además del crecimiento orgánico, ¿evalúan expandirse hacia nuevos negocios?
Sí, pero quiero hacerlo con mucha prudencia. Primero quiero culminar bien la transición de la compañía. Después de eso tengo pensado desarrollar otro negocio, relacionado con la agricultura, aunque distinto al de viveros. Queremos empezar a diversificarnos.
¿Han considerado instalar operaciones fuera del Perú?
Argentina me parece una oportunidad interesante. Si algún día damos ese paso, me gustaría hacerlo con todo mi equipo. Allí veo posibilidades para desarrollar viveros de arándanos o incluso de cerezos.
Después de tantos años en el sector, ¿qué le dejó como principal aprendizaje dirigir una empresa familiar?
Aprendí muchas cosas a golpes. Una de ellas fue que el crecimiento tiene que ir acompañado de una buena gestión financiera. Durante muchos años mi fortaleza estuvo en la parte técnica y comercial, pero hoy entiendo que una empresa necesita también una dirección financiera muy sólida.
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El libro de la ‘Señora Vid’
Está por presentar su libro autobiográfico (el 6 de agosto en la FIL 2026). ¿Por qué ahora?
El libro está escrito desde hace más de un año, pero por distintas razones fui postergando su publicación. Recuerdo que en 1997 viajé con un grupo de empresarios peruanos a Israel y apenas tenía cuatro tarjetas de presentación. Como no me alcanzaban, les saqué fotocopias y las repartí en hojas bond. Un día Manuel Yzaga, otro empresario peruano agroexportador, me dijo: “Mercedes, algún día tienes que escribir tu historia”. Esa idea se quedó conmigo durante muchos años.
¿Qué buscas con este libro?
Es una mezcla de mi vida y de la historia de la empresa. También es un reconocimiento a los agricultores con los que he trabajado durante tantos años y una forma de compartir con los jóvenes todo lo que aprendí en este recorrido.
Pero, sobre todo, es un libro para enseñar, motivar e inspirar. Yo empecé este vivero sin un sol en el bolsillo y quiero que la gente sepa que sí es posible construir una empresa cuando hay trabajo y perseverancia. Los sueños no se cumplen durmiendo. Hay que estudiar, trabajar y prepararse. Nada reemplaza el esfuerzo.
¿Qué episodio de su vida fue el que más la marcó?
Mi adolescencia. Recuerdo una época de mucha sequía. En mi casa prácticamente solo teníamos sopa de cebada para comer. Entonces, un día agarré una canasta, la llené con huevos y caminé hasta un anexo cercano para cambiarlos por arroz, aceite y algunos alimentos. Ahí entendí que la necesidad también enseña. Aprendí a planificar, a negociar y a vender mucho antes de tener una empresa.
Después de más de cuatro décadas como empresaria, ¿qué reflexión le deja ese camino?
Recuerdo que hace poco necesitábamos instalar un sistema de ósmosis que costaba cerca de US$ 340,000 y me preguntaba de dónde íbamos a sacar ese dinero. Días después apareció un empresario que conocía nuestro trabajo y me dijo: “Mercedes, yo se lo financio”.
Esas cosas me han pasado muchas veces. Siempre digo que Dios nunca me ha abandonado y que cuando uno trabaja con honestidad, las oportunidades terminan apareciendo. Creo en prepararse para cuando llegue la oportunidad.
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Dato
Líneas de negocio: Mercedes Auris, CEO de Vivero Los Viñedos, explicó que la compañía cuenta actualmente con cuatro líneas de negocio. Entre ellas, la exportación de uva de mesa, a cargo de su hijo José Munive. “Él produce, procesa y exporta; conoce toda la cadena”.
“La producción de plantas de uva la lidera la ingeniera Martha Vallejos, que trabaja conmigo desde hace más de diecisiete años y tiene la responsabilidad de todo el manejo de plantas madre y yemas. La tercera unidad comprende hortalizas y otros frutales, como espárragos, alcachofas, paltos y cítricos. Está liderada por Luis Sánchez, quien lleva más de diez años en la empresa y tiene el reto de desarrollar productos rentables para nuestros clientes.
Finalmente, hemos conformado un equipo especializado en arándanos, que hoy representa una de nuestras principales apuestas de crecimiento. Mi esposo también sigue muy involucrado en la empresa. Él tiene una visión muy analítica y siempre está pendiente de identificar qué debemos corregir o mejorar", señala Auris de Munive.

Coordinadora en la revista G de Gestión e integrante del podcast de economía y negocios 'Actualidad Latinoamericana'. Escribo sobre management, agricultura, tecnología y emprendimientos. Bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Activa participante de los cursos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas.








