
Arequipa ya concentra más de 133,000 empresas formales y Cusco supera las 91,000. Más allá del peso de la minería, el sur del país ha consolidado un tejido empresarial cada vez más diverso, donde conviven agroexportación, construcción, comercio, turismo, manufactura, logística y una creciente generación de startups.
A ello se suma una cartera importante de inversiones. Según ProInversión, entre 2025 y 2026 la macrorregión sur concentra 20 proyectos bajo el esquema de asociaciones público-privadas (APP), valorizados en más de US$ 4,100 millones, destinados principalmente a infraestructura y servicios en regiones como Arequipa, Cusco, Apurímac y Puno.
Este escenario continúa impulsando actividades como la minería, la construcción, la logística, el turismo y la agroindustria, además de fortalecer la red de proveedores que gira alrededor de estos sectores.
Incluso ha impulsado y fortalecido el ecosistema de innovación y emprendimiento. En los últimos años, Arequipa se ha consolidado como uno de los principales referentes nacionales para el desarrollo de startups y emprendimientos tecnológicos: Chazki, Dentito, Futurum solo son algunos de esos casos. En ese proceso, las universidades cumplen un rol decisivo como formadoras de talento y promotoras de nuevos negocios.

Un ejemplo es Kaman, la incubadora de negocios de la Universidad Católica San Pablo (UCSP). En sus once años de operación ha acompañado más de 160 emprendimientos sostenibles —muchos de ellos de base tecnológica— y ha contribuido a gestionar más de US$ 3.8 millones en financiamiento para startups nacionales e internacionales mediante fondos concursables.
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El principal reto: el PBI
Pese a las señales positivas, la economía del sur aun no regresa a las cifras pre pandemia. Antes del Covid-19, el producto bruto interno (PBI) regional avanzaba entre 4% y 6% anual. Sin embargo, ese ritmo se desaceleró tras la crisis sanitaria. Durante 2025, el crecimiento alcanzó 2.3%, por debajo del promedio nacional de 3.4%.
“Acelerar el crecimiento económico de la región continuará siendo un desafío en los próximos años. Para ello será clave seguir impulsando inversiones, fortalecer la infraestructura y generar condiciones que favorezcan el desarrollo empresarial y la creación de empleo”, señala el economista Germán Chávez Contreras, past rector de la UCSP y profesor principal del Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales de la casa de estudios.

Sin embargo, la economía arequipeña ha mostrado ciertos progresos: la pobreza monetaria pasó de 15.8% en 2024 a 12.8% en 2025, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Para Leslie Gallegos Arias, profesora de la UCSP, esta mejora está asociada, en parte, a la estabilidad monetaria y al control de la inflación, factores que han contribuido a que las familias recuperen su capacidad adquisitiva.
“El superávit comercial proyectado en US$ 40,000 millones para este año ofrece un respiro financiero que otros países vecinos envidian”, agrega Germán Chávez.
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El tejido empresarial familiar
En este contexto, el premio Empresas Más Admiradas (EMA) Empresas Familiares regresa este año al sur del país. Organizados por PwC Perú, G de Gestión y la Universidad Católica San Pablo (UCSP), el reconocimiento empresarial vuelve a poner la mirada sobre una de las regiones con mayor capacidad para impulsar el crecimiento económico nacional.
La decisión de dedicar esta edición de EMA a las empresas familiares responde al papel que desempeñan dentro de la economía del sur. Más allá de su peso en el tejido empresarial, muchas de estas organizaciones enfrentan hoy retos como la profesionalización de la gestión, la sucesión generacional y la necesidad de seguir creciendo sin perder los valores que les dieron origen.
“Las empresas familiares expresan con claridad un compromiso con el desarrollo regional, pero también una alta sensibilidad hacia la realidad de sus colaboradores y sus familias, muchas veces incluso por encima de las ganancias financieras de corto plazo”, sostiene Alonso Quintanilla, exrector de la UCSP.
Con esa mirada, EMA Empresas Familiares Macrorregión Sur reconoce a aquellas organizaciones que, además de construir negocios sostenibles, vienen impulsando el desarrollo económico, el empleo y la competitividad de una de las regiones con mayor potencial para el crecimiento del país.








