
Hace más de dos décadas, Grúas y Transportes San Lorenzo (GTSL) nació para resolver un problema de casa. La compañía, fundada en 2003 y con más de 23 años en el mercado, forma parte del grupo empresarial encabezado por IMCO Servicios, su empresa matriz del sector metalmecánico e industrial. Con el tiempo, la empresa amplió su cartera hacia la minería, la energía y la construcción, y ahora detalla a Gestión su proyección para este año y los planes de inversión que tiene en carpeta.
Al inicio el grupo tercerizaba sus operaciones de izaje con un proveedor local de Arequipa. Esa firma operaba saturada y con poca disponibilidad de equipos, lo que generaba retrasos en los plazos de entrega. De esa falencia surgió la decisión de crear una unidad propia dedicada al mundo de los izajes y al transporte especializado.
“Se formó por una necesidad. IMCO tenía falencias en cuanto a tiempos, justamente porque dependía de un tercero en el soporte de izajes con grúas“, explicó Roberto Cabanillas, gerente general de GTSL, quien fundó la empresa.
Aunque pertenecen al mismo grupo, ambas compañías se administran de forma independiente, lo que obligó a la nueva firma a buscar rentabilidad propia y a mantener sus equipos operativos al menos el 85% o 90% del mes. Esa exigencia aceleró su salida al mercado abierto. Entre 2006 y 2007, GTSL incorporó a sus primeros clientes ajenos al grupo, empezando por la minera Cerro Verde y sus empresas contratistas en Arequipa.
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De Cerro Verde a Tía María: la ruta de Grúas y Transportes San Lorenzo en el ciclo minero
El portafolio de la compañía se concentra en lo que Cabanillas denomina “el mundo de los izajes”: grúas telescópicas, grúas autopropulsadas, camiones grúa de brazo articulado, plataformas elevadoras de personal, manipuladores telescópicos de carga, montacargas y elementos asociados.
A ello se suma el transporte de carga común y especializada, un segmento en el que la firma compite con operadores de mayor escala.
El modelo de negocio es el alquiler de equipos, ya sea solo la maquinaria o con personal y servicios asociados: combustible, operador, maniobrista y, según el caso, supervisor. La empresa también ejecuta servicios logísticos completos. “Desde que se carga en el puerto o en los almacenes de aduana, el transporte, la descarga y el montaje también lo realizamos nosotros”, detalló el ejecutivo.

La diversificación sectorial vino de la mano de la expansión geográfica. Hacia 2012 y 2013, GTSL dejó de operar solo en Arequipa y empezó a atender proyectos en Tacna, Ilo y, posteriormente, en la sierra central y el norte del país. Su primer gran encargo fue la construcción de la segunda planta concentradora de Cerro Verde, donde trabajó con constructoras como Cosapi, Cumbra y JJC. También participó en la Interoceánica, en termoeléctricas, en la refinería y fundición de Southern, y en plantas fotovoltaicas y parques eólicos.
Hoy la minería representa cerca del 60% de la facturación, seguida por la energía renovable, con alrededor del 20%, y la construcción, con entre 15% y 20%. Actualmente la empresa atiende el proyecto Tía María —en fase de construcción— y trabaja para Bechtel en la minera Yanacocha, en Cajamarca.
Sobre su desempeño, Cabanillas precisó que 2025 fue un año particularmente sólido, con un crecimiento cercano al 15% frente a 2024, impulsado por proyectos como San Gabriel, en Moquegua, y una ampliación de Cerro Verde. Para 2026, la proyección es más moderada. “El crecimiento para este año se va a dar más o menos en un 5%”, anotó, una cifra que la compañía espera compensar con energía renovable y construcción.
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Inversión en el sur y la mira puesta en Chile
La compañía tenía previsto adquirir en 2025 un terreno en Lima para instalar una sucursal, pero desistió. “Lamentablemente, lo que nos detuvo fue el tema del sicariato y la extorsión. Eso es lo que nos detuvo”, reconoció el gerente general.
En su lugar, GTSL redirigió la inversión hacia Arequipa, donde adquirió un terreno de 34,000 metros cuadrados —frente a los 6,000 de su local actual— con un desembolso estimado de entre US$ 15 millones y US$ 20 millones.
El despliegue de nuevos equipos de mayor tonelaje, sin embargo, está supeditado al contexto. “Hay varios proyectos, pero por el tema político se está aplazando hasta tener algo más sólido”, señaló Cabanillas, quien ubica esas decisiones entre noviembre de 2026 y los primeros meses de 2027, una vez definido el nuevo gobierno.
De cara al mediano plazo, la empresa mira al mercado chileno, donde anticipa una fuerte inversión minera y una demanda no cubierta. En su lectura, en Perú operan alrededor de 25 firmas del rubro —con apenas cinco o seis de gran escala—, frente a unas 150 en Chile. También sigue de cerca el proyecto del puerto de Corío, ubicado a poco más de dos horas de su base. “Para todo eso se necesita sí o sí grúas y transporte”, concluyó.
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Periodista de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación. Inició su carrera en Diario El Gobierno y desde 2023 trabaja en Diario Gestión, donde se ha especializado en temas industriales, tecnológicos y educativos. Ha ganado el premio Periodista "Revelación 2024" en ciberseguridad de ESET Perú.







