
Aunque las perspectivas sobre las condiciones macroeconómicas registraron un ligero ajuste a la baja, el mercado laboral de Perú respira su aire más optimista en poco más de ocho años, según la Encuesta Mensual de Expectativas Macroeconómicas del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) correspondiente a agosto.
De hecho, la data disponible con el ítem de “contratación a 12 meses” se remonta máximo a junio de 2018, con lo que el actual nivel es histórico.
En detalle, en el octavo mes de 2026, las intenciones de las empresas para fichar personal dentro de un año alcanzaron un máximo de 64.9 puntos. Cabe resaltar que esta cifra venía de ubicarse en 64.4, en julio, y en 63, en junio.

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Sectores con luz verde
Juan Acosta, docente de Negocios Internacionales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), analiza el panorama.
“Es posible anticipar que las empresas esperan una mayor necesidad de empleo fruto de la posible reconstrucción que tendrá el país tras El Niño. Sectores como la construcción y la logística, los cuales demandan intensiva mano de obra, serán clave para la rehabilitación de la infraestructura dañada por las inundaciones y huaicos que se originarán en varias zonas del país”, indica.
“Esto viene acompañado de la necesidad de una mayor cantidad de solicitudes de préstamos y créditos tanto para empresas como para personas, lo cual también impulsará al sector financiero”, agrega el experto. Asegura, además, que se espera una alta dinamización del comercio mayorista y minorista a causa de la urgencia de abastecimiento con productos básicos.
Coincidió Brian Ávalos, abogado laboralista y socio de Payet, Rey, Cauvi, Pérez Abogados: la dinamización del empleo y las intenciones de abrir oportunidades de mayor contratación no se dan de forma uniforme, sino que se concentran en tres sectores que aprovechan más la coyuntura climática y económica.
El sector hotelero y de alquiler de casas de verano es uno de ellos. Debido a la extensión de la temporada de calor por el cambio climático, balnearios que antes no tenían afluencia en esta época ahora registran una alta demanda de visitantes.
Asimismo, la tarea de prepararse ante el impacto climático ha empujado fuertemente la contratación de personal en empresas constructoras y firmas especializadas en obras de prevención. El incremento de empleo aquí se focaliza en trabajos de reforzamiento de cauces, riberas de ríos y en la implementación de medidas de protección.
“Aparte de la expectativa para contratar, hay que ver los números de crecimiento de la tasa de empleo. Si no hubiera este problema de El Niño, hubiéramos batido récord también en eso. [...] Aunque el FEN nos ha reajustado un poco, igual hay buenos números que nos hacen recapacitar: FEN va a haber siempre”, señala el especialista.

Mirada macroeconómica
Ávalos entiende la confianza empresarial como un “termómetro” económico: dado que la planilla representa uno de los mayores gastos para cualquier compañía, la voluntad de incorporar personal refleja si esta proyecta crecimiento o si prefiere guardar su dinero por cautela. “El actual pico histórico es una excelente señal de confianza, sobre todo del sector privado, de cara a los próximos 12 meses”, subraya.
Acosta converge con la premisa y la resume: “Esto hace que las exportaciones peruanas, que incluyen sectores como el agroindustrial y minería y que concentran casi el 30% del empleo formal del país, sigan en aumento. Solo a junio de este año, los puestos de trabajo ligados a las exportaciones llegaron a 1.5 millones de puestos de un total de 4.6 millones de empleos privados formales”.

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Los pendientes del Gobierno
El abogado expone que la reciente subida en la confianza de los inversores se vincula con el ingreso de Fuerza Popular, liderado por Keiko Fujimori, al mando presidencial. Señala, así, que el sector corporativo valora el “estatus quo”; es decir, la garantía de que no se alterarán las reglas económicas actuales.
No obstante, advierte que limitarse a “no tocar nada” es insuficiente a mediano plazo si el Gobierno no toma medidas activas de gestión, las mismas que además deben convivir con la delincuencia y frenos al crecimiento. Puntualmente, denuncia que el avance de la criminalidad, como el cobro de cupos, obliga a las empresas a desviar recursos hacia gastos improductivos de seguridad que reducen la capacidad de inversión.
Asimismo, califica de “vergonzosa” la baja ejecución presupuestal de los gobiernos regionales en obras de prevención frente al fenómeno climático. Alerta, en conclusión, que si el Gobierno no actúa pronto frente a la delincuencia y el clima, los más afectados serán los pequeños negocios, que representan el 90% de las empresas del país y que agrupan a más del 70% de la Población Económicamente Activa (PEA).

Redactora de Economía en Gestión. Periodista nacida en Piura, con ocho años de trayectoria profesional y experiencia en edición y corrección de textos.







