
El presidente de la Confiep, Jorge Zapata, respaldó al proyecto de pedido de facultades legislativas del gobierno de Keiko Fujimori al Congreso. Consideró que el nuevo gobierno necesita herramientas para aplicar reformas contra la inseguridad, el impacto de el fenómeno de El Niño y para reactivar la economía.
“En este momento donde hay que modificar una serie de temas que vienen funcionando de forma no correcta en el país”, señaló en Canal N.
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Sobre el sueldo mínimo y reforma laboral
En el plano laboral, Zapata precisó que el problema central es la alta informalidad, que estima en alrededor de 70% al 73% de la población económicamente activa (PEA), un segmento que, según afirmó, carece de todos los beneficios laborales como vacaciones, gratificaciones, CTS o seguro de salud.
Respecto al incremento del sueldo mínimo a S/ 1,300, el presidente de la Confiep argumentó que subirlo puede hacer retroceder a las empresas que estaban en tránsito hacia la formalización
“Ese 70% de empleados que están en la informalidad no van a verse beneficiados ni por el sueldo mínimo, ni por mayores condiciones o beneficios que se les den, porque simplemente el informal no va a cumplir con las normas del Gobierno”, mencionó.
Ante ello, planteó que el aumento del mínimo solo podría considerarse adecuado si se acompaña de la reducción de otros sobrecostos laborales, como por ejemplo, la cantidad de feriados en el país.
“Entiendo claramente que la cantidad de feriados que tiene el país, que es mayor al promedio latinoamericano, es un sobrecosto que podría trabajarse. (…) Si vamos a buscar reducir esos sobrecostos, podríamos hacer una compensación, pero si no vamos a atacar ninguno de esos temas, no solo vamos a afectar la productividad, sino que al final no vamos a beneficiar al gran grueso de la población económicamente activa que se encuentra en informalidad”; acotó.
Sobre feriados
Precisamente, con relación con los feriados, Zapata propone que se evalúe su número y su impacto en costos laborales y productividad. Sin embargo, reconoció que esta discusión tiene implicancias que trascienden el ámbito laboral, ya que involucra feriados religiosos e históricos, y por tanto requeriría consultar a iglesias, Fuerzas Armadas e historiadores.
Ante ello, sugirió una ruta en dos etapas, donde primero se deberá debatir el tema en el Consejo Nacional del Trabajo , donde prevé que será más difícil lograr consenso, y luego abrir un diálogo más amplio con los actores religiosos e históricos.








