
La inversión privada anotaría un crecimiento de 12.5% en este año, según actualizó sus proyecciones el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Con esto, acumularía un segundo año consecutivo con este indicador expandiéndose a doble dígito y podría empezar a encaminar un “círculo virtuoso” para el país.
Muestra del buen momento que transita la economía nacional y el potencial por aprovechar, más en detalle, es que la inversión bruta fija viene con un dinamismo muy por encima de la mayoría de la grandes economías de América Latina desde inicios del 2024.
Si bien los primeros trimestres se deben a un “rebote estadístico”, desde fines del 2024 se identificó un cambio en la tendencia hacia una aceleración por un “crecimiento más orgánico”, sustentado en el ámbito privado, observó Teodoro Crisólogo, experto en macroeconomía. Sin embargo, hay significativos retos para sostener este crecimiento en adelante.
En este primer trimestre, mientras la inversión bruta fija en Perú creció 10.8% interanual, la de América Latina excluyendo a nuestro país retrocedió en un 1.3%.
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La relevancia de este indicador radica, por ejemplo, en su componente de largo plazo, permitiendo ampliar la capacidad de crecimiento del país, lo que se conoce como el nivel “potencial”. Esto, además de su impacto de inmediato.
“Cuando el crecimiento potencial del Perú fue de alrededor de 6%, estuvo influenciado por el crecimiento sostenido de la inversión. Además, como toda inversión, gatilla estos ciclos de mayor generación de bienestar: la inversión se traduce en más empleo y otras mejoras para la población. Desde el primer trimestre del 2025 que se registra mayor inversión, vemos impulsados los ingresos laborales y que tienen incidencia en la reducción de la pobreza”, explicó.

Motores para la inversión
La inversión bruta fija empezó su recuperación a inicios del 2024, sustentada principalmente en el dinamismo del sector público. Es a fines de dicho año cuando el “motor” cambia al ámbito privado. En ese cuarto trimestre, esta última avanzó casi 5%, mientras que la pública lo hizo en menos de 1%.
“Lo que se observa es que empieza a reactivarse un ‘círculo favorable’ dentro de la inversión privada, a raíz de, por un lado, el efecto de los altos niveles de términos de intercambio comercial. Por el sector externo y la fuerte subida de los precios de exportación de nuestros principales commodities, como el oro y el cobre, hay ingresos positivos para el sector privado, que se traduce en que tienen más caja para ampliar su producción”, comentó Crisólogo.

Al primer trimestre de este año, los términos de intercambio comercial a nivel de América Latina excluyendo al Perú crecieron apenas en 1.8% interanual. En contraparte, la variación nacional fue de 20.8%, alrededor de 11 veces más.
Para Crisólogo, esta diferencia, en parte, explica la brecha que hay en el país con el promedio de la región respecto al dinamismo de la inversión bruta fija. “En cierto modo, Perú está capitalizando mejor que otras economías”, anotó.
El segundo motor del avance de la inversión bruta fue un entorno de mayor confianza sobre el panorama local, aunque en abril reciente, y debido al proceso electoral, marcó por primera vez en dos años su giro hacia el terreno pesimista (expectativa a tres meses).
La encuesta correspondiente a mayo, también en el marco de la segunda vuelta de la elección presidencial, se mantuvo en este tramo, aunque acercándose al rango neutral.

En este contexto, por ejemplo, también es importante indicar que los despachos locales de cemento marcaron una desaceleración en lo que va del segundo trimestre. Luego de crecer casi un 13% en abril, avanzó solo 5.5% en mayo.
Crisólogo apuntó que es el menor avance de los últimos nueve meses y coincide con la caída de la inversión pública, la cual registró una contracción anual de 10.4% en el quinto mes del 2026, el mayor retroceso desde agosto de 2023.
“El freno se ve por el lado del gobierno nacional. Parece que por ahí viene el ajuste de las reglas fiscales. En el lado público, los vientos están en contra”, describió.

Perspectivas y retos pendientes para la inversión
El panorama en adelante se muestra favorable para el ámbito privado, pero requiere sin duda alguna de ciertos impulsos, lo cual calzará con un cambio de Gobierno.
Crisólogo señaló que el indicador relacionado a la confianza empresarial sobre el panorama local se tornaría positivo desde junio. Esto supone la proclamación de Keiko Fujimori (Fuerza Popular) como presidente del país, hoy con mayores probabilidades en el recuento de votos y cuyas propuestas van más alineadas al fomento de la inversión privada respecto a las de Roberto Sánchez (Juntos por el Perú).
“En general, la siguiente administración tiene la oportunidad de capitalizar un entorno internacional bastante favorable. Esto, sumado al clima local, podría gatillar al sector empresarial”, comentó. “La comparación de la inversión bruta fija con otros países de la región refleja cómo el Perú puede proveer un importante clima de negocios. El reto está en consolidar estos niveles de crecimiento”, complementó.

Crisólogo recordó que, desde el episodio del 2004-2013, la inversión privada no registra crecimientos a doble dígito, sin contar el rebote de la pandemia. Ahora bien, sostuvo que no solo el sector minero cuenta con un importante potencial para desarrollar proyectos, sino que también apuntó al de infraestructura.
“ProInversión adjudicó alrededor de US$ 16,000 millones desde inicios del 2023 en infraestructura. Esta es una fuente que puede generar encadenamientos y que permitirían sostener estos niveles de crecimientos”, comentó.
A su turno, Juan Carlos Odar, profesor de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico (UP), indicó que el escenario para la inversión privada, incluso, podría ser mejor, considerando una mayor probabilidad del Fenómeno de El Niño (FEN).
“Lo que debe tenerse en cuenta es que la construcción en sí misma es inversión. Para el FEN, tienen que hacerse obras, de construcción y/o reconstrucción, antes y después de que surja. Independientemente de cómo le vaya al FEN, se genera cierta necesidad de construcción”, comentó.
Sobre esta base, para Odar, son dos los frentes que debe abordar la siguiente administración y en el corto plazo, a modo de otorgar las garantías para fortalecer esta tendencia de inversión. La primera pasa por mostrar un combate real a la inseguridad.
“Se necesita señales más allá que para la tribuna. Hoy la inseguridad distrae recursos para la inversión. Se estima que lo destinado por los empresarios en conjunto para proveerse de seguridad, una que no les da el Estado, equivale a un 2% del PBI, casi como ejecutar un megaproyecto”, refirió.

Un segundo aspecto pasa por, precisamente, destrabar un megaproyecto, entre los que podrían aparecer los de infraestructura para riego. “Se requieren señales de un compromiso verdadero, de apoyo al dinamismo de la actividad privada”, indicó.
En este punto, Jorge Zapata, presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), señaló que se requiere resolver los trámites burocráticos que frenan el desarrollo de más proyectos y que, en otros casos, explican su paralización.
“Anteriormente, se realizaban mesas de seguimiento al shock desregulatorio [época de José Salardi en el Ministerio de Economía] y se podría retomar ese trabajo ya empezado”, sostuvo.
Zapata agregó que los mensajes sobre la estabilidad jurídica y permanencia en el tiempo de la promoción de la inversión privada también sumarán.
Asimismo, el vocero gremial apuntó a que se deben dar señales de estabilidad política, que podría basarse en la convocatoria de un Gobierno inclusivo. “Una administración de ancha base le daría gobernabilidad al país y, con eso, se tendría estabilidad”, dijo.
“Hay señales que pueden darse para dinamizar más la inversión en el país. Hay una gran oportunidad para que la economía crezca, al menos, a una tasa de 5%, aprovechando el potencial de los diversos sectores”, subrayó.

Bachiller en Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), especializado en economía, negocios, mercado laboral, políticas públicas, tributario, procesos concursales.







