
El próximo Gobierno tendrá como una de sus principales y más retadoras tareas el fortalecimiento de las finanzas públicas que, debido a factores excepcionales, estarían presentando una foto que “luce bien”, pero con varias “sorpresas” negativas, indicó Hugo Perea, economista jefe del BBVA Research Perú.
Durante la presentación de su reciente Informe Situación correspondiente a junio, Perea indicó que observan con “preocupación” el escenario fiscal que “heredará” la nueva administración gubernamental.
Si bien se tiene una coyuntura sumamente favorable en el ámbito de la recaudación por los altos precios de los minerales, también recordó que se han aprobado propuestas que contemplan fuertes compromisos económicos para el Estado de ahora en los siguientes años.
“Vemos con preocupación las medidas que ha venido aprobando el Congreso y a un Ejecutivo que estuvo inactivo [al respecto], incluso para presentar demandas de inconstitucionalidad. Hoy estamos en una situación excepcional, con altos precios de materias primas que nos favorecen. Por la reconversión energética, hay mucha demanda y poca oferta. El precio [de los metales] en los próximos años va a mantenerse”, comentó ante la consulta de Gestión.
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Sin embargo, presentó profundos reparos. “Hoy, la fotografía de las finanzas lucen bien, pero al medirla de manera exhaustiva hay sorpresas”, refirió.
En esta línea, Perea señaló que un reciente estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) realizó un ejercicio, a modo de balance, para “limpiar” el efecto de coyuntura excepcional sobre las finanzas públicas. El resultado es un fuerte deterioro.
“El déficit fiscal estructural está en más de 3% del Producto Bruto Interno (PBI), no es un 1.6% que vemos ahora. Dicho de otra manera, la situación es más ajustada. La foto luce bien, por el déficit actual de 1.6%, pero si sacamos eventos transitorios la posición fiscal está deteriorada”, describió.
A este análisis, Perea comentó que desde el BBVA Research plantearon una simulación, considerando los costos que se estiman alrededor de las diversas propuestas del Congreso sobre remuneraciones, y se tuvo que el déficit podría elevarse por encima del 3% de manera sostenida.

De persistir la aprobación de este tipo de medidas sin financiamiento, Perea subrayó que se podría afectar la calificación crediticia del país, lo equivalente a perder el grado de inversión.
“No es algo gaseoso. La fortaleza fiscal del Perú es uno de los elementos que nos ha permitido mantener la economía a flote, a pesar de los diversos choques adversos, de la pandemia mal gestionada. Hay que cuidarlo mucho porque es un activo de la sociedad”, señaló.
Al respecto, indicó que deberá trabajarse sobre la base de un acuerdo político para mejorar esta situación.
Junto con esto, sostuvo que el nuevo Gobierno deberá brindar señales de estabilidad para atraer más inversión privada y así mantener la dinámica del mercado laboral. Mejorar la calidad de los servicios públicos y reducir la “tramitología” para las inversiones son otros pendientes.
“Lo que genera el empleo es la inversión privada. Estamos creciendo en más de 5% en el empleo formal y hay indicadores, como en Lima, que la tasa de desempleo llegó a niveles mínimos”, apuntó.
Indicador económico de desazón
Con vista al cierre de este quinquenio gubernamental, Perea lamentó que no se hayan registrado mayores niveles de crecimiento económico, a partir del aprovechamiento de los récord en términos de intercambio comercial.
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“Es como una decepción, una desazón”, comentó. El economista refirió que hoy los términos de intercambio son el doble del auge minero de la década del 2,000 y que sostuvo un crecimiento de, al menos, 6% cada año. “Hoy estamos en alrededor de 3%”, anotó.
Este comentario se suma al que, a inicios de la semana, Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), realizó sobre la expansión económica alrededor del 3%. “Es un crecimiento pálido”, anotó.








