El pronóstico para el fenómeno de El Niño (FEN) costero mantiene preocupados a sectores primarios clave de la economía nacional como el agro y la pesca. Como informó Gestión, desde este mes se espera que la anomalía climática sea fuerte, según Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen).
A abril, solo la agricultura se contrajo 0.30%, según data del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Con ello, y en el contexto actual, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ajustó a la baja su proyección para el sector agropecuario de 2.5% a 0.3% en el 2026. La afectación en el rendimiento de cultivos y en el peso de las aves por anomalías cálidas, como consecuencia de El Niño, fueron las principales razones.
A esto se suma que en algunas zonas del país se esperan fuertes lluvias, que no suelen ser normales en esta época de año (Perú se encuentra en periodo de estiaje).


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Hectáreas en peligro
El Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), advirtió que las lluvias sobre lo normal previstas hasta agosto próximo en un sector de la sierra nororiental y la Amazonía, podrían provocar deslizamientos de tierra y huaicos, además de inundaciones, sobre todo en unas 15 regiones.
Junto con los daños que esos posibles desastres podrían provocar a poblaciones en esas regiones (están en peligro 3.6 millones de personas en peligro por huaicos y 3.4 millones por inundaciones), el Cenepred advirtió que también se pone en riesgo a la agricultura.
Esa entidad ha identificado un total de 5.9 millones de hectáreas agrícolas en niveles de riesgo entre alto y muy alto de ser afectadas por huaicos entre este mes y agosto próximo. A ello le sumó que hay 1.5 millones de hectáreas en peligro entre alto y muy alto de ser dañadas por inundaciones. Es decir, en total hay cerca de 7.4 millones de hectáreas (has) en peligro.

Si solo nos concentramos en el riesgo muy alto, que impactaría sobre 3.2 millones de hectáreas, se distingue que por huaicos se afectarían San Martín (684,730 has), Cajamarca (437,165 has), Amazonas (353,139 has), Junín (308,645 has), Piura (243,815 has), Huánuco (240,907 has), entre otros.
Asimismo, por inundaciones (446,581 has), la superficie agrícola en riesgo pertenece a Ucayali (113,456 has), San Martín (96,731 has), Loreto (74,909 has), Pasco (32,728 has), Huánuco (30,683), Huancavelica (30,683), entre otras regiones.
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Riesgo podría ser aún mayor
Considerando que todo el territorio nacional cuenta con 11.2 millones de hectáreas de cultivos, los efectos que traerían las lluvias sobre lo normal podrían dañar el 65% del total de nuestra superficie agrícola o el equivalente a dos de cada tres hectáreas cultivables.

Sin embargo, el riesgo sobre el agro podría ser aún mayor, considerando que el cálculo de Cenepred contemplaba aún que El Niño sería moderado.
Sthefany Tisnado, especialista en servicios agrometeorológicos del Senamhi, refirió a Gestión que podría llegar a darse el caso en que, efectivamente, a causa de El Niño costero de magnitud fuerte, la superficie agrícola afectada sea aún mayor a lo antes previsto. Pero, habría que esperar al pronunciamiento de Cenepred o el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri).
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Aun así, según la explicación que dio, los cálculos de Cenepred contemplan inundaciones y huaicos, por lo que hay un peligro adicional sobre el sector agropecuario por otro factor: las temperaturas del aire, muy por encima de lo normal que traerá El Niño costero fuerte.
Recordó que con un fenómeno de nivel moderado, la temperatura del aire puede alcanzar un grado encima de lo normal, pero cuando se eleva a fuerte, la temperatura puede subir hasta tres grados sobre lo regular, lo cual tiene efecto negativo mayor sobre los cultivos.

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Así, en el caso de la región costera, Tisnado advirtió que la persistencia de altas temperaturas puede afectar negativamente el inicio de la campaña agrícola 2026-2027 (la cual suele comenzar entre agosto y septiembre de cada año), ya que va a alterar el comportamiento agronómico de diversos cultivos frutales, en especial en su etapa de desarrollo.
“Las condiciones cálidas del aire van a afectar los ciclos normales para la inducción floral y la floración, que son clave para los principales productos de la costa central y también de la costa norte”, aseveró.
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¿Qué cultivos se verían más afectados?
Respecto a los principales cultivos de la próxima campaña, la experta refirió que, en la vertiente norte, lo que más se puede afectar son los sembríos de arroz y maíz amarillo duro, que suelen ser más vulnerables a las inundaciones.
Estas últimas, recordó, dañan también infraestructura de riego agrícola, como son los canales de riego y bocatomas.
Además, las temperaturas sobre lo normal pueden impactar negativamente sobre el llenado de los granos de ambos cultivos, llevando a una reducción en los rendimientos.
Incluso, anotó, se podrían dañar frutos de exportación como el mango y el limón a causa del estrés térmico y la falta de horarios de frío, lo cual va a alterar en forma drástica la fenología de los cultivos, impidiendo también su floración y perjudicando su producción.
En la sierra y el altiplano, refirió que se pueden presentar retrasos en las siembras de papa y quinua, a causa de la falta de humedad prevista, por el atraso esperado de lluvias o escasez de estas, acortándose además su periodo vegetativo, y reduciéndose el tamaño de los frutos y calidad del producto a ser cosechado.
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Estrés hídrico en zonas andinas
Ulises Osorio, experto en agroclimatología, mencionó, por citar un ejemplo, que el mango está dejando de florear, al menos en los campos que no tienen ningún manejo agronómico o técnico. Además, se podrían afectar los sembríos de olivo y arándanos.
Sobre estos últimos, el BCRP también considera que serían afectados, pero en menos medida que durante el golpe del 2023. “[...] en el caso del arándano, se espera que impacto de El Niño costero del 2026 sea menor al del 2023, debido al recambio varietal, la incorporación de nuevas áreas de cultivo y la mejora en las prácticas de manejo agronómico”, refirió en su reciente reporte.
Otra previsión, anotó Osorio, es que en la zona sur del país se podría producir un atraso en la llegada de las lluvias, las cuales, si bien normalmente empiezan en octubre, ahora podrían iniciarse aún a partir de noviembre y diciembre, lo que causará estrés hídrico a los cultivos.
Además, refirió que los vientos sobre lo normal que se producen en la tropósfera, pueden llevar a la ocurrencia de mayor número de “friajes” y “heladas”, en la zona andina del centro y sur del país, lo que puede reducir las temperaturas en esas zonas y retrasar el deshielo de los glaciares, lo que perjudicará la disponibilidad hídrica de los ríos hacia las zonas agrícolas.
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La pesca también
Incluso cuando se esperaba que El Niño sea de magnitud moderada, el Ministerio de la Producción había dispuesto la suspensión de la temporada de pesca en gran parte de la zona norte-centro.
Además, Pamela Bernabé, economista de Macroconsult, ya había adelantado a este diario semanas atrás: “A estas alturas prácticamente es una primera temporada [de pesca] perdida. Eso complica el panorama hacia adelante. Sin una primera temporada, nuestra proyección de pesca será de una caída de más de 20%, cuando antes esperábamos un retroceso de 10%”.
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Comunicador social. Estudió en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, e Inglés en la PUCP. Diplomado en Economía y Finanzas en la Universidad de Esan. Labora actualmente como analista económico especializado en industrias extractivas, energía y transportes en el diario Gestión.







