
El Ministerio de la Producción (Produce) confirmó la tercera suspensión consecutiva de la primera temporada de pesca de anchoveta en la zona norte-centro ante el fenómeno de El Niño (FEN). Ahora, la posibilidad de un cierre definitivo de la temporada, tal y como ocurrió en 2023, amenazan con profundizar el deterioro de la actividad pesquera y de las actividades vinculadas a este recurso.
El impacto económico ya se sentía incluso desde inicios del año, cuando se abrió la temporada en la zona sur. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el primer trimestre, la pesca alcanzó una caída de 9.1% ante la fuerte reducción en la captura de anchoveta, principal insumo para la elaboración de harina y aceite de pescado.
Si bien la actividad creció en abril, no le bastó: aún acumula un retroceso de 5.91% en el primer cuatrimestre del año.
Por su lado, las estadísticas del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) precisaron que la producción de harina y aceite de pescado se contrajo 39.4% durante el primer trimestre, convirtiéndose en uno de los segmentos más golpeados de la manufactura primaria.

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En estos últimos meses, el panorama se ha vuelto más crítico. Esta situación reducirá el aporte del sector pesquero al crecimiento económico durante el segundo y tercer trimestre del año, indicó Martín Valencia, jefe de Estudios Económicos del Instituto Peruano de Economía (IPE).
“En mayo, la captura de anchoveta cayó 97%. Esto ya demuestra que habrá un golpe bastante fuerte sobre la elaboración de harina de pescado y el volumen de exportación de la misma. Con ello, el crecimiento del PBI primario en este segundo y tercer trimestre va a ser menor al que se tenía esperado hace unos meses”, comentó a Gestión.
Valencia recordó que la anchoveta representa alrededor del 75% de toda la actividad pesquera, por lo que una paralización total de la temporada tendría consecuencias significativas sobre toda la industria a la que está vinculada.
De esta manera, se estimó que una paralización total de la primera temporada podría restar cerca de un punto porcentual al crecimiento económico de mayo y junio al incorporar tanto el efecto sobre la pesca como sobre la manufactura primaria.
Costos operativos. A este escenario se suma un incremento en los costos operativos de las empresas pesqueras. Según Valencia, del IPE, el aumento reciente del precio internacional del petróleo está elevando los gastos de combustible de las embarcaciones, agravando los efectos de las suspensiones de pesca.
Para Pamela Bernabé, economista de Macroconsult, el escenario actual equivale prácticamente a una temporada de pesca perdida, lo que reduce aún más las expectativas que se tenían para el año.
“A estas alturas prácticamente es como una primera temporada perdida y el Enfen ya pronosticó que El Niño será fuerte. Eso complica el panorama hacia adelante. Sin una primera temporada, nuestra proyección de pesca sería de una caída de 20% para este año, cuando antes se espera un retroceso de 10%”, sostuvo.
Adicional a la caída que enfrentaría la pesca, se esperaría que la manufactura primaria enfrente un retroceso de, al menos, 3% debido a la menor producción de harina y aceite de pescado.
Con una menor disponibilidad de anchoveta y, por ende, menor producción de harina de pescado, los envíos al exterior de este producto -del cual Perú es el mayor exportador- enfrentará una situación similar a la observada durante la crisis pesquera de 2023.
“En el 2023, hubo una caída de 50% en los envíos de aceite y harina de pescado y, este año, podría repetirse algo similar con algún atraso de la segunda temporada”, señaló Bernabé.
Ante los efectos que ya se observan, recientemente Perú Broker reportó que el precio de la harina de pescado ha aumentado hasta los US$ 2,500 por toneladas métrica, niveles máximos históricos. Aunque la elevada cotización puede ayudar a compensar una parte de la pérdida de volumen, no reemplazaría completamente los ingresos que se dejarían de generar por la menor captura.

Impacto en el empleo
El impacto de una paralización de las capturas también se traslada a un mercado laboral que ya venía afectado. Durante el primer trimestre, el empleo formal del sector pesquero retrocedió 0.2%, mientras que el ingreso promedio de los trabajadores disminuyó 20.8%.
Valencia precisa que, en abril, la captura no habría enfrentado una gran caída, pero aun así el empleo se contrajo un 1.8%. Con un mayor cierre como el visto en mayo, la caída del empleo en pesca podría ser a doble dígito en estos meses, similar al visto en la crisis del 2023.
“Podemos pensar que con una caída de doble dígito solo en el sector pesca, podrían perderse hasta 5,000 empleos aproximadamente. En mayo, cuando no hubo captura en esa primera temporada, el empleo formal en pesca retrocedió 14% y, en junio, se contrajo 11%. Se perdieron unos 3,000 puestos de trabajo aproximadamente. No sorprendería si ahora se da una magnitud similar en sector pesca”, sostuvo.
Cabe precisar una, según datos de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), una sola temporada regular activa genera empleo a 18,000 pescadores formales en embarcaciones industriales.
Además, en años anteriores, el Produce estimó que una temporada normal de anchoveta genera más de 60,000 empleos directos e indirectos a lo largo de la cadena productiva, que incluye captura, procesamiento y otras actividades, pues además de la fabricación de harina y aceite de pescado también se generan puestos en astilleros, estiba, talleres mecánicos y mypes integradas a la cadena de valor.
Aunque la harina y el aceite de pescado constituyen los eslabones más fuertemente afectados, los especialistas advierten que los efectos podrían extenderse a otras actividades pesqueras.
Valencia precisó que el calentamiento del mar no solo afecta a la anchoveta, sino también a especies destinadas al consumo humano directo, lo que tiene impacto en industrias de pescado congelado y conservas.
Si bien en el primer trimestre la producción de conservas y productos congelados mostró un crecimiento de 7.4%, el resultado estuvo impulsado, principalmente, por el resultado positivo de enero, pues en febrero y marzo retrocedió.
Otros rubros afectados serían los de actividades complementarias como transporte, almacenamiento y servicios vinculados a la exportación de harina de pescado.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







