
El Banco Mundial publicó su reciente informe de Perspectivas Económicas Mundiales, en el que advierten que el conflicto en Medio Oriente empuja al crecimiento mundial a su tasa más baja desde la pandemia del Covid-19; sin embargo, Perú puede beneficiarse de este escenario complejo.
Tras el 2.9% registrado en el PBI global en 2025, para este año se prevé que baje a 2.5% debido al incremento de precios de la energía, inflación pronunciada y aumento de los costos de préstamos.
En esa línea, América Latina se desacelerará a 2.2% en 2026 por la demanda interna aún débil y el menor dinamismo de la economía mundial, aunque para el 2027 se estima que trepe a 2.5% con la flexibilización de políticas monetarias y condiciones globales mejoradas.
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En el caso de Perú, el Banco Mundial mantiene en 2.7% su expectativa de crecimiento económico para este 2026 —un 0.2% más que en enero del corriente—.
“Economías como Chile y Perú se beneficiarán parcialmente de los elevados precios de los metales, que se espera respalden los ingresos por exportaciones y los ingresos fiscales”, reza el informe del Banco Mundial.

Para 2027 y 2028, el Banco Mundial prevé que la economía peruana crezca 2.8%.
Además, señalaron que la inflación subyacente —que mide el aumento de los precios sin considerar alimentos y energía, los productos más volátiles— “se ha mantenido cerca de los objetivos en Chile y Perú a pesar de la crisis energética”, lo que permitió que continúe la flexibilización monetaria.
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“Para responder a la crisis actual, estamos proporcionando liquidez donde se necesita, y estamos listos para proporcionar financiamiento adicional, garantías y soluciones del sector privado si las presiones se profundizan”, indicó Alay Banga, presidente del Grupo Banco Mundial.
Banga enfatizó que la consigna básica es proteger a las personas y preservar la estabilidad, sin renunciar al crecimiento y al empleo futuro.
De esa manera, el BM informó que a los países golpeados por el conflicto en Medio Oriente se les entregará hasta US$ 60,000 millones para respaldar sus redes de protección social a los más vulnerables, así como para ampliar su capacidad fiscal y proporcionar liquidez a empresas.
Si la disputa geopolítica se agudiza, la línea de apoyo sería de entre US$ 80,000 y US$ 100,000 millones.







