
En un contexto de elecciones generales y cambio de Gobierno, desde el Banco Mundial observaron que el Perú registre el actual nivel de crecimiento y desaproveche las condiciones que le permitirían duplicarlo. Para este año, la entidad estima una expansión de la actividad económica de 2.7%.
“Sí, es bueno [crecer en casi 3%], pero no es a este nivel que debe hacerse. Probablemente, debe crecer en más del 6%, pero necesita la ejecución de reformas importantes”, indicó Issam Abousleiman, director regional del Banco Mundial para Perú, Bolivia, Chile y Ecuador, en entrevista con Gestión y en el marco del evento –también de este diario- “Perspectivas Económicas: Retos y oportunidades en un contexto electoral”.
En este momento que podría servir de “punto de quiebre” para la economía nacional, Abousleiman apuntó a tres reformas “claves” para dinamizarla.
¿Y la eficiencia del gasto?
Uno de los grandes problemas identificados desde el Banco Mundial es que las autoridades no “hacen trabajar” correctamente el dinero recaudado vía los impuestos de los contribuyentes. Una de las mayores evidencias es la inversión pública, donde se generan afectaciones múltiples.

En su presentación, Abousleiman apuntó que los proyectos que quedaron inconclusos entre el 2012 y el 2023 tienen un valor casi de US$ 18,000 millones, un equivalente al 17% del Producto Bruto Interno (PBI).
“Se construyen miles de obras que quedan a medio hacer. Pasan tres, cuatro, cinco años sin terminar y quedan inconclusas [...] Cada vez hay nuevos proyectos que se inician, pero son menores o nulos los fondos para terminar [las obras] que ya existían. Casi uno de cada dos proyectos desde el 2012 quedó abandonado”, indicó.
El resultado de este escenario es que se realizan inversiones que, al final, no llegan a las familias, pues se inauguran centros de salud, pero sin equipo y personal; o se abren escuelas, sin conexión a internet o disponibilidad de materiales.
Al respecto, el director del Banco Mundial comentó que la reforma, aunque factible, se presenta compleja por su dependencia a la voluntad política.
“La solución es simple, pero difícil, a la vez. Se debe priorizar el terminar un proyecto por sobre iniciar otro [...] La matemática es sencilla: con un presupuesto similar [cada año], pero una avalancha de nuevos proyectos, es imposible terminar las obras públicas”, sostuvo.

En este punto, Abousleiman indicó que debe resguardarse la disciplina y prudencial fiscal que han servido como ejes macroeconómicos ante la proliferación excesiva de proyectos públicos.
Según también recordó, el Perú se ubica en el puesto 104 de 137 países en eficiencia de gasto público. Esto es casi al final de la lista y muy por debajo de países vecinos como Chile (29°) o Colombia (54°).
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Más atractivo para invertir
Calzando con un proceso electoral donde se vociferan propuestas contrarias a la inversión privada, desde el Banco Mundial señalaron que otra reforma urgente pasa por convertir al Perú en un país donde sea “más fácil invertir, emprender y crecer”.
Abousleiman detalló que esto se basa en reducir los trámites para capitalizar los asomos de inversión, a su vez que se fortalecen las instituciones que hagan cumplir las reglas de manera justa. La seguridad jurídica resulta innegociable.
“Por ejemplo, el Indecopi ha logrado reducir barreras de entrada a las empresas en varias provincias, con efectos positivos sobre la productividad. Cuando hay disputas, también protege la competencia y se asegura que las reglas se cumplan. Se necesita mantener su independencia e institucionalidad. Entonces, la simplificación más la independencia institucional genera confianza”, anotó.
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Esto se vincula con la tercera reforma clave que apunta, específicamente, a fortalecer las instituciones y servicios públicos, aunque el escenario del que se parte es complejo.
“Desde que llegué a Perú en julio del 2023, he visto pasar tres presidentes, cinco presidentes de Consejo de Ministros, 95 cambios ministeriales, ocho ministros de Economía y esto sin contar a los viceministros y directores”, graficó el vocero de la multilateral sobre la inestabilidad gubernamental.

En cada cambio de estos altos funcionarios, ocurren movimientos en los equipos técnicos, se interrumpen los programas de política pública, se pierde la continuidad de aprendizaje, entre otras adversidades.
Estos sucesivos cambios de autoridades también han “borrado” la capacidad institucional que se había logrado en lustros pasados, destacó Abousleiman.
Esto incide directamente en la eficiencia para gestionar al país y, precisamente, impulsar sectores claves que eleven el dinamismo de la economía nacional.
“Hay un impacto severo sobre áreas que debieron tener una reforma muy fuerte para sacar el potencial del país. Muchos de estos rubros se han debilitado. Por ejemplo, el capital humano en el país que tiene que ver con la educación ahora está muy limitado a lo que estaba antes”, comentó.
Un caso de ejemplo de institucionalidad, remarcó Abousleiman, es el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) que, con un equipo técnico de profesionales enfocados en resultados, ha permitido al país gozar de los beneficios, como una inflación controlada, de ser reconocidos internacionalmente por su política monetaria.
Los sectores económicos con “oportunidades reales”
Además de estas reformas claves, el Banco Mundial también apuntó que el Perú tiene “oportunidades reales” para elevar su crecimiento económico a partir de sectores específicos.
El primer sector que destacó es la “minería limpia y de energía renovable”. Actualmente, este rubro representa el 10% del PBI y, en 2025, sus exportaciones bordearon los US$ 62,000 millones. El Perú se posiciona como segundo productor mundial de cobre y el tercero de plata.
“Probablemente podemos ser el primero en los dos. Se tiene una potencia minera con oro, litio y zinc, minerales claves para la transición energética. Además, la demanda global de cobre crecerá 50% en la próxima década. La del litio, 30%, pero la inversión se ha desacelerado por permisos lentos y conflictividades. Mientras tanto, Chile y Colombia avanzan”, observó Abousleiman.

También desde el Banco Mundial se señaló a la modernización del sistema de permisos con una ventanilla única digital para atraer inversión responsable.
Un segundo rubro con importante potencial es la agricultura y agroexportación. Recordó que, desde 2001, las exportaciones agrícolas no tradicionales crecieron 27 veces, generando más de medio millón de empleos, pero con un impacto concentrado en la costa.
“La productividad agrícola peruana es la mitad de la de Chile. Hay un enorme espacio para mejorar la tecnología, riesgo y acceso al mercado”, sostuvo.
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De igual manera, Abousleiman mencionó al agua, saneamiento y la economía circular para adaptar y reutilizar aguas residuales; y a la economía digital, conectividad e Inteligencia Artificial (IA) para elevar la productividad basada en un mayor acceso.
Otros sectores que enmarcó el Banco Mundial entre los de importante potencial son el de turismo y servicios, movilidad urbana (Lima pierde 195 horas promedio por habitante al año en congestión vehicular) y el resguardo de la Amazonía ante la tala y minería ilegal.

Bachiller en Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), especializado en economía, negocios, mercado laboral, políticas públicas, tributario, procesos concursales.








