
En las últimas décadas, el crecimiento económico peruano sostenido, impulsado principalmente por la inversión privada, fue clave para crear más empleo adecuado, ampliar la clase media y generar mayores recursos para proveer mejores servicios públicos. De cara al próximo Gobierno, los esfuerzos deben centrarse en preservar los pilares que sostuvieron estos avances y hacer eficiente al Estado para garantizar un cierre sostenido de las brechas.
Entre el 2004 y 2019, la clase media en el Perú se duplicó: pasó de representar el 18.8% al 38.9% de la población. Según el Banco Mundial, este grupo está conformado por personas con ingresos mayores a US$ 17 diarios, a precios del 2021 en paridad de poder adquisitivo; es decir, alrededor de S/ 1,066 al mes. La consolidación de la clase media se vincula estrechamente con la mejora en la calidad del empleo: en el mismo periodo, la tasa de empleo adecuado también más que se duplicó, de 23.5% a 55.8%.

Estos avances se dieron en un contexto de dinamismo económico, sostenido en mayor inversión privada, que permitió generar mejores oportunidades laborales y que más hogares salgan de la pobreza y vulnerabilidad económica.
El crecimiento también favoreció una mayor recaudación fiscal, lo que permitió destinar mayores recursos para la provisión de servicios básicos como educación y salud. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), entre 1993 y 2025, el porcentaje de hogares con acceso simultáneo a luz, agua y desagüe casi se duplicó de 37% a 70%.
En el mismo periodo, la población de 18 años que culminó secundaria más que se cuadruplicó, de 20% a 85%; y la desnutrición crónica en niños menores de cinco años se redujo casi a un tercio, de 37% a 13%.

Estos resultados también se reflejaron en mejoras en el desarrollo humano a lo largo del país. Según el Índice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que aproxima el bienestar a partir de indicadores de ingresos, educación y salud, el porcentaje de distritos de todo el Perú que alcanzaron niveles medios o altos de desarrollo aumentó de 29% en 2017 a 38% en el 2024.
En regiones como Arequipa, Ica, Moquegua y Tacna este valor supera el 80%. Así, aunque quedan brechas pendientes por cerrar, es evidente que un crecimiento económico basado en mayor inversión privada contribuyó a mejorar las condiciones de vida de todos los peruanos.

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Avances pendientes
Estos avances se han debilitado en los últimos años. La clase media no ha recuperado su nivel prepandemia: en el 2025 representó el 34% de la población, aún por debajo del 2019 (39%). Esto representa casi 909 mil peruanos que salieron de la clase media. La recuperación, además, ha sido desigual. Respecto del 2019, la clase media se redujo en 16 de 25 regiones y el mayor retroceso se registra en Lima Metropolitana y Callao, donde disminuyó de 61% a 48%.
Además, el ingreso promedio de la clase media continúa ligeramente por debajo (-0.5%) de su nivel prepandemia, en buena parte porque no se han recuperado sus ingresos por trabajo.
Así, la recuperación económica no ha sido suficiente para revertir el deterioro generado por los diversos choques recientes. Incluso desde antes de la pandemia, la pérdida de dinamismo económico redujo la velocidad de la expansión de la clase media. La inversión privada pasó de crecer a doble dígito entre el 2005 y 2014 a crecer apenas 0.1% anual en el quinquenio siguiente, mientras que el ritmo de aumento de la clase media se redujo a menos de la mitad en ese periodo.
Además, pese a la mayor cobertura de servicios públicos, los avances en la calidad de estos han sido más limitados. En agua potable, por ejemplo, no basta con contar con una conexión domiciliaria, se requiere un servicio continuo y con niveles adecuados de cloración. Sin embargo, en los últimos diez años, la continuidad del servicio a nivel nacional se ha mantenido estancada en alrededor de 18 horas al día.
Asimismo, si bien una mayor proporción de la población culmina la secundaria, es necesario asegurar una mejor calidad de los aprendizajes: apenas el 18.5% de alumnos de 2° de secundaria obtiene un resultado satisfactorio en pruebas de lectura y la cifra cae a 12.7% en matemáticas, según la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje (ENLA) 2025.
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El rol del Estado y la inversión privada
Recuperar el tamaño de la clase media y continuar con el cierre de brechas requiere, en primer lugar, impulsar y sostener un mayor crecimiento económico. Para ello, la inversión privada cumple un rol clave: dinamiza la economía, permite crear empleos de calidad y generar ingresos sostenibles para los hogares.
Sin embargo, para que el mayor dinamismo económico se traduzca efectivamente en un mayor bienestar para la población, se requiere un Estado con mayor capacidad para transformar los recursos disponibles en servicios y obras de calidad. Hoy esta capacidad enfrenta limitaciones importantes.
En la última década, los gobiernos subnacionales ejecutaron, en promedio, apenas el 64% de su presupuesto de inversión pública. A ello se suman problemas de eficiencia y calidad del gasto: al cierre del 2025, casi la mitad de los proyectos de inversión pública ejecutados por estas unidades de gobierno se encontraba abandonada o paralizada, según estimaciones del IPE. A nivel regional, esta proporción es incluso mayor en departamentos como Amazonas o Loreto, donde supera el 60%.

Las limitaciones en la capacidad del Estado para ejecutar recursos y convertirlos en obras y servicios de calidad se reflejan también en la percepción ciudadana. En la última década la satisfacción con la gestión de autoridades subnacionales se ha reducido a casi la mitad, según reporta el INEI. Lo mismo ocurrió desde el 2012 con la satisfacción respecto a los servicios médicos, escuelas públicas y carreteras, según Ipsos. Mejorar este escenario exige fortalecer la gestión pública.
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Crecimiento impulsado por inversión privada
Por Stephani Maita, economista sénior del IPE
En los periodos electorales, el debate público suele concentrarse en lo que el país no ha logrado resolver. Esa discusión es necesaria, pero errada si se ignora qué factores permitieron mejorar el bienestar de millones de peruanos en las últimas décadas.
La evidencia muestra que el crecimiento económico impulsado por la inversión privada fue clave para generar empleo adecuado, ampliar la clase media y avanzar en el cierre de brechas sociales. Sin embargo, también refleja que esos avances pueden estancarse o retroceder cuando se debilita la inversión privada y cuando el Estado no logra ofrecer servicios de calidad.El próximo Gobierno debe reconocer que la tarea es construir sobre lo avanzado.
Así, se debe recuperar el dinamismo de la inversión privada y fortalecer la estabilidad macroeconómica.
Además, emprender reformas que mejoren la capacidad del Estado para convertir el crecimiento en servicios públicos de mayor calidad y en bienestar para todos los peruanos.

Desde hace más de treinta años, el IPE es un actor clave en la discusión de propuestas para fortalecer las políticas públicas y el entorno económico, contribuyendo al desarrollo del país. El Instituto Peruano de Economía (IPE) es un centro de investigación sin fines de lucro orientado a la acción que promueve el desarrollo del Perú.







