
Si bien la pobreza monetaria en el Perú se redujo durante el 2025, ahora casi un tercio de la población está en riesgo de caer en esta situación si se enfrentan a alguna crisis, reveló el último reporte del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
En detalle, el INEI indicó que la población vulnerable aumentó de 31.8% en 2024 a 32.8% en 2025. Esto representa a aproximadamente 11.4 millones de personas que están fuera de la pobreza, pero aún no logran ser una clase media consolidada.
Aunque estos hogares logran costear una canasta básica de consumo de S/ 462 por persona, son propensos a una serie de choques, indicó Gaspar Morán, jefe del INEI, durante la presentación de resultados de la pobreza monetaria.
“Son no pobres vulnerables aquellos que cubren el costo de la canasta básica, pero están en riesgo de caer en la pobreza ante un cambio desfavorable en su economía como pérdida de empleo, quiebra de negocio, pérdida de cosecha, enfermedad grave, entre otros (..) Quienes logran salir de la pobreza suelen pasar a una situación de vulnerabilidad, manteniendo el riesgo de volver a caer en condición de pobreza”, comentó Morán.

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Por departamento, el INEI muestra en regiones como Ayacucho, Cajamarca, Huancavelica, Huánuco, Loreto, Pasco y Puno, el porcentaje de población no pobre vulnerable se sitúa entre el 36.4% y el 39.6%.
Mientras que en departamentos con menores niveles de pobreza, como Ica, Madre de Dios y Moquegua, la población vulnerable oscila entre el 29.7% y el 35.5%
Casi la mitad de población rural en el límite
Para Javier Herrera, director del Instituto de Investigación para el Desarrollo, esta reducción de la pobreza que se produce al mismo tiempo que incrementan los indices de vulnerabilidad implicarían “salidas de corto alcance”, principalmente en las áreas rurales.
Según precisó, la proporción de personas en situación de vulnerabilidad en las zonas rurales tuvo un incremento significativo al pasar de 44.6% a 47%. En tanto, en las áreas urbanas la vulnerabilidad afecta al 29.4% de la población.
“La movilidad ascendente en los hogares ha sido mayor en el caso de los hogares rurales respecto a los hogares en el resto del país. Lo que vemos es de que las transiciones hacia la vulnerabilidad aumentaron en 2025 y las transiciones hacia una no vulnerabilidad fueron menos intensas. Los vulnerables tienen una alta proporción que vuelve a la situación de pobreza”, indicó.
En detalle, los datos del INEI muestran que en la selva rural más de la mitad de peruanos son vulnerables (55%). Le siguen la costa rural (48.2%) y la sierra rural (44.5%).
Herrera explicó que los hogares rurales enfrentan una mayor exposición a choques adversos. En regiones como la sierra, una proporción significativa de familias reporta haber sufrido pérdidas no solo de ingresos, sino también de patrimonio, lo que agrava su situación económica y limita sus posibilidades de recuperación.
“A partir del 2021 todos sufrieron un choque importante y es mayor en el caso de la sierra que en el resto de las regiones. La proporción de hogares que han sufrido choques adversos se ha mantenido elevada en la sierra, en particular respecto a las otras regiones”, dijo.
En el caso de los pobres extremos, añadió que casi poco más de un tercio se mantiene en la misma situación de un año a otro y las mejoras que han experimentado son de corto alcance porque el 42.5% solo logró pasar de la situación de pobreza no extrema, mientras que solo solo 2.6% logró escapar completamente de la pobreza a la vulnerabilidad.

Pese al avance en las cifras de vulnerabilidad, no todo resulta negativo, precisó el economista de Macroconsult, Yohnny Campana. Si bien casi uno de cada tres habitantes son vulnerables, el número de personas que han salido de la pobreza es mayor que la cifra que aquellos que entran en la condición de vulnerable.
“Eso significa que muchas personas que salieron de la condición de pobreza, incluso pudieron haber superado el umbral de vulnerabilidad”, indicó.
Sin embargo, recordó que la dinámica es compleja pues así como hay personas vulnerables que caen en pobreza o que logran salir de ella, también existen hogares que transitan entre vulnerabilidad y no vulnerabilidad.
Por ahora, consideró que las expectativas apuntan a que los niveles de vulnerabilidad se mantendrían en un proceso de reducción progresivo junto la pobreza. Cabe mencionar que para el cierre del 2026 se esperaría que los niveles de pobreza bajen a 25%.








