
A mediados de los noventa, empezaron a surgir pequeños emprendimientos digitales que, sin saberlo, sembrarían las bases del actual ecosistema startup peruano.
Pese a que el mercado aún era reducido y el acceso a capital casi inexistente, emprendimientos vinculados al desarrollo de software, diseño de páginas web y servicios informáticos comenzaron a introducir una nueva cultura empresarial basada en la innovación y el uso de tecnología.
Con la llegada de los años 2000, el comercio electrónico, la publicidad digital y los servicios online empezaron a ganar terreno en el país; y en la primera década, o poco después, surgieron startups como Adondevivir, Cinepapaya, Joinnus, Urbania, Laboratoria y Culqi, entre otras.
Las universidades también jugaron un papel importante al impulsar concursos de emprendimiento y programas de innovación que motivaron a cientos de jóvenes a crear sus propias empresas tecnológicas, resaltó Javier Salinas, director nacional del Centro de Emprendimiento e Innovación Misión 3.
Expansión
Un catalizador fue StartUp Perú, una iniciativa promovida por el Ministerio de la Producción –desde el 2013– destinada a financiar y acelerar emprendimientos innovadores.
No obstante, el aporte privado ha sido relevante en el desarrollo de estos negocios, agregó Salinas. Por ejemplo, empresas como Rebajatuscuentas, Solven, Freshmart o Hello ZUM captaron recursos de inversionistas ángeles. Mientras que startup como Chazki, Segurosimple.com o Apurata tuvieron como principal fondeo venture capital institucional y capital extranjero.
Entre los años 2015 y 2019 el ecosistema peruano vivió una etapa de expansión. Fondos de inversión internacionales comenzaron a mirar a Perú como un mercado emergente para la innovación.
Las startup dejaron de enfocarse únicamente en el ámbito local y empezaron a extenderse hacia países como Chile, Colombia y México. Sectores como fintech, logística, educación digital y comercio electrónico lideraron esta transformación.
Y viceversa, algunos de los emprendimientos peruanos fueron adquiridos por marcas extranjeras o locales, como Adondevivir (comprada por Navent), Bongo (FedEx), Todoautos.pe (Latam Autos), Bus Portal (Red Bus), Cinepapaya (Fandango), Pickapp (Scharff), Diloo (Rappi) y Culqi (Krealo).
Para Luis Narro, presidente de la Asociación Peruana de Capital Semilla y Emprendedor (Pecap), el crecimiento más acelerado se registró durante la pandemia. Entre los años 2020 y 2022 la inversión en startup alcanzó niveles récord en la región. Solo en el 2021, América Latina recibió US$ 16,000 millones en capital de riesgo, mientras que en Perú las startups captaron entre US$ 120 millones y US$ 130 millones.
Desafíos
Actualmente, el ecosistema startup local atraviesa por una etapa de consolidación.
“El desarrollo del ecosistema startup debe entenderse con una mirada de largo plazo. Aunque el crecimiento no ha sido explosivo, sino a escalas medianas, el Perú está en una mejor posición que hace cinco o 10 años”, rescató Narro.
Pese a ello, aún persisten desafíos relacionados con financiamiento, burocracia y acceso a talento especializado.
Uno de los principales retos para las startup peruanas es el limitado acceso a capital local para las primeras etapas del negocio. La banca tradicional no suele financiar emprendimientos innovadores, por lo que los emprendedores dependen de inversionistas privados o fondos especializados para desarrollar tecnología, lanzar productos y sostener operaciones iniciales.
Desde el 2023, no solo en Perú sino a nivel mundial, las startup afrontan restricciones de liquidez, que elevan los requerimientos de los inversionistas para proveerles de fondos. Además, los negocios innovadores tienen un déficit similar al de sus pares de otros países: parten con iniciativas interesantes, pero en el camino carecen de la capacidad de adaptar su producto a los cambios del mercado, por lo que muchas cierran.
A ello se agrega la dificultad para atraer talento tecnológico, ya que muchos profesionales especializados prefieren trabajar en grandes corporaciones o migrar a mercados desarrollados en busca de mejores salarios y estabilidad. Esta combinación también limita la velocidad con la que las startup locales pueden crecer e innovar y alejan la esperanza de lograr un primer unicornio peruano.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








