
Los últimos informes de la Comisión Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) advierten que El Niño Costero continúa intensificándose y podría alcanzar una magnitud entre moderada y fuerte durante los próximos meses. La situación pone en alerta a los principales productos de la agroexportación, especialmente de aquellos que inician sus temporadas de cultivos en la segunda mitad del año.
Por ahora, el Enfen prevé que el periodo de mayor intensidad se registraría en septiembre. Está concurrencia del Niño costero y del Pacífico Central traería, según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI), precipitaciones por encima de lo normal en la costa y déficit hídrico en la sierra sur y la selva.
Bajo ese escenario, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) advirtió, en su más reciente Reporte de Inflación, riesgos para productos como café, algodón, plátano, uva, palta, mango y arándanos procedentes de la costa y la selva.
De hecho, la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (ComexPerú) calcula que son más de US$ 8,000 millones en exportaciones las que podrían estar expuestas al estar concentradas entre septiembre y marzo. Esto no implica que se vaya a perder el total, pero evitaría un mayor avance de las agroexportaciones peruanas.
Solo este año, antes de considerar el impacto climático, la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP) proyectaba que el país alcanzaría US$ 16,000 millones en agroexportaciones. Sin embargo, ahora, con la magnitud que se prevé, ven probable que no se alcance un crecimiento en valor frente a lo logrado en el 2025.

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¿Estrellas en riesgo?
La principal preocupación se concentra en los cultivos que sostienen el liderazgo agroexportador del Perú. El presidente de AGAP, Gabriel Amaro, resaltó que, si el impacto más fuerte se siente durante el segundo semestre esto coincidirá con las campañas de los productos más importantes para la agroindustria.
“El fenómeno de El Niño ya viene afectando, pero la mayor parte y la más fuerte vendría en el segundo semestre. En ese semestre tenemos muy fuertes en toneladas de arándanos y uva de mesa, productos en los que somos los primeros del mundo (…) En términos de dólares, los que más contribuyen son arándano, uva, palta y espárrago", comentó a Gestión.
Según explicó, las zonas más sensibles para el arándano se ubican entre Lambayeque y La Libertad, mientras que en la uva los principales riesgos se concentran en Piura e Ica. Estas están entre las regiones más vulnerables ante el fenómeno climático.
Aunque las proyecciones del BCRP apuntan a que, en el caso del arándano, el impacto que generaría El Niño del 2026 sea menor al de 2023 “debido al recambio varietal, la incorporación de nuevas áreas de cultivo y la mejora en las prácticas de manejo agronómico”, Amaro señaló que las nuevas variedades no son infalibles ante eventos climáticos extremos.
“Aún no sabemos la magnitud de El Niño, pero los cambios de clima como los estamos viviendo actualmente sumada a lluvias intensas y la activación de quebradas y huaicos destruye cualquier variedad. Las variedades ya sea de arándano o uva no están hechas para ser resistentes a El Niño si no están hechas para adaptarse a un clima estándar y determinado”, refirió.
A diferencia de otros cultivos, tanto el arándano como la uva son especialmente sensibles a las variaciones de temperatura y a la presencia de lluvias. El director de la carrera de Ingeniería Agroindustrial y Negocios Internacionales de la USIL, Luis Olivera, explicó que el exceso de humedad favorece la aparición de enfermedades fungosas y compromete la calidad del producto destinado a exportación.
En fenómenos anteriores estos productos fueron los más expuestos. Rafael Zacnich, gerente de Estudios Económicos de ComexPerú, recordó que durante El Niño de 2023 el volumen exportado de arándanos cayó alrededor de 25%, mientras que la uva tuvo fuertes retrocesos a inicios de 2024, pero en ambos casos los envíos totales fueron compensados por los altos precios que alcanzaron estas frutas en el mercado internacional.
“Seguramente habrá afectaciones en materia de volumen, pero todo va a depender del precio del precio a nivel internacional. Se decía que este año se iban a ajustar los precios a la baja y ya no se iba a tener esa ventaja, pero dado que nuevamente estamos entrando en un escenario coyuntural de fenómeno global podría cambiar las cosas y poder seguir manteniendo los precios altos”, indicó.
De prolongarse el fenómeno hasta inicios del 2027, como prevén las autoridades, Zacnich considera que la uva y el mango serían los más golpeados.
Para Elkin Vanegas, presidente del comité de frutas y hortalizas de ADEX, más que un fuerte fenómeno de El Niño, el impacto en la uva podría terminar asociado al temor, lo que generaría menores siembras.
“En la uva están tratando de no sembrar mucho. Ya deberían estar en etapa de siembra en la zona norte, pero algunos productores se han aguantado por estas informaciones que están saliendo del fenómeno del niño y creen que van a perder dinero. Entonces, puede haber una baja de producción, pero no tanto por un Niño, sino por la especulación del Niño”, sostuvo.

Efecto en mango y banano
Si bien aún no prevé un fuerte fenómeno de Vanegas coincidió en el riesgo para el mango. Esta fruta, explicó, necesita de frío para aumentar su producción, pero las condiciones actuales ya evidencian dificultades para el cultivo.
Por ello, en un hipotético escenario de lluvias intensas entre noviembre y febrero, podrían presentarse problemas en la floración, especialmente en Piura.
“Uno de los cultivos sensibles que se ofertan tanto local como internacionalmente va a ser el mango por problemas de floración. Estamos en la etapa en la cual ya necesitamos floración y cuaje de las flores de mango. Para estas fechas ya debería hacer frío en las zonas de mayor influencia del mango que es el epicentro, pero este ya va a estar afectando, por ejemplo, a la variedad Kent”, explicó.
Otro producto que ya viene siendo afectado es el banano orgánico. Según Vanegas, los productores del norte ya reportan problemas asociados a cambios de temperatura por problemas de hongos y virosis.
Esto, señaló Luis Olivera, director de la carrera de Ingeniería Agroindustrial y Negocios Internacionales de la USIL, podría afectar tanto al banano como al mango.
“En estos productos las inundaciones pueden ocasionar pérdidas de producción, daños en infraestructura agrícola y dificultades para las labores de cosecha y transporte”, indicó.
Otros cultivos que se verían afectados, aunque con menor incidencia sobre las exportaciones, seían la cebolla y el ajo. Según Amaro, estos productos ya muestran efectos asociados a las variaciones de temperatura, con calibres más pequeños que los habituales.
Asimismo, se advierten riesgos para el limón y el espárrago, este último principalmente si se producen desbordes o daños en la infraestructura de riego.
Otros riesgos
Las preocupaciones del sector no se limitan al clima. Los empresarios advierten que debido al Niño, un eventual deterioro de la infraestructura podría amplificar las pérdidas. “El gran problema es que se corten los caminos y puentes, impidiendo que el producto llegue al puerto”, señaló Amaro.
En ese sentido, Olivera recordó que las interrupciones en carreteras y vías de acceso elevan los tiempos y costos de transporte, afectando especialmente a productos perecibles que requieren llegar rápidamente a los mercados internacionales.
Además de los riesgos está en la logística y en la capacidad de respuesta del país, Zacnich recordó que los fertilizantes han comenzado a encarecerse nuevamente, lo que podría elevar los costos de producción en un contexto de menores rendimientos. En medio de un escenario de lluvias intensas y mayores sobrecostos, los pequeños y medianos productores serían los más vulnerables.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.






