
En un gobierno que no aspira a reformar sino a sobrevivir, la presencia de Hernando De Soto en la presidencia del Consejo de Ministros será evaluada más por lo que logre evitar que por lo que haga, de acuerdo con expertos consultados por Gestión. Este martes 24 de febrero, el economista jurará con su gabinete para el gobierno de transición de José María Balcázar, camino a la elecciones generales 2026.
El analista político Fernando Tuesta Soldevilla resaltó a Gestión que Balcázar designó a Hernando de Soto para enviar señales de tranquilidad tanto a la clase política como al mercado ya que no habrá giros abruptos del modelo económico y la Constitución.
“¿Cómo vas a hablar de un gobierno comunista si tienes a Hernando de Soto? Ha tranquilizado a un sector y dejado sin armas a quienes querían hacer campaña (política) como oposición a un gobierno comunista. Balcázar ha actuado con un instinto de sobrevivencia”, indicó.
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A su criterio, la presencia del académico en la PCM facilitará el voto de confianza del Congreso y reduce los incentivos para una censura prematura, considerando que Balcázar ha descartado —poco después de tomar el mando— que indultará a Pedro Castillo u otros políticos en una situación similar.

Inexperiencia política y márgenes de acción
El analista político Enrique Castillo recordó que De Soto no tiene experiencia en política, salvo la de ser aspirante presidencial en 2021 o asesor de regímenes como el de Alberto Fujimori, por lo que será “todo un reto” su liderazgo en el Consejo de Ministros para los 5 meses que durará la administración Balcázar.
“Coordinar un gabinete es una tarea política y multipartidaria. No se le ha visto en ese rol. Su figura podría funcionar mejor como articulador de consensos y garante de estabilidad en vez de ejecutor de políticas sectoriales”, puntualizó.
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Castillo recalcó que si bien José María Balcázar busca contrarrestar percepciones de radicalismo, para la ciudadanía urge reducir al crimen organizado. “De Soto no es un especialista en seguridad. La clave estará en la elección del ministro del Interior y del equipo que lo rodee”, sostuvo.
En esa línea, Tuesta coincide en que Hernando de Soto no es un operador estatal curtido pero tampoco representa un salto al vacío, y más allá del perfil técnico, reside en la elección de ministros su primera gran prueba para no solo dar lucha a la delincuencia, sino también, estabilizar y llegar al 28 de julio sin más crisis y con unas elecciones ordenadas y transparentes. “En esa coyuntura la señal pesa más que la ejecución”, agregó.
Para el analista político Luis Benavante, más que un gabinete técnico, José María Balcázar y Hernando de Soto requieren “ministros respetados y con capacidad de liderazgo y manejo de opinión pública” a nivel local e internacional.

El factor Cerrón y la presión ideológica
El último quinquenio comenzó con Perú Libre en Palacio de Gobierno y termina de la misma manera. Vladimir Cerrón, prófugo lider del partido —y aspirante presidencial— reconoció que no habla con José María Balcázar desde 2023 mas celebró su victoria “simbólica”. Sobre De Soto, Cerrón aseguró que “solo tranquiliza a la oligarquía peruana pero deteriora el apoyo popular”.
Benavente consideró que los encuentros de Balcázar con el presidente del BCRP, Julio Velarde, así como con el embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro, demuestran que “difiere de las creencias ideológicas” que impulsa Cerrón.
Reiteró que De Soto facilitará la apertura al diálogo “tanto con las derechas como las izquierdas”, dado que no está encasillado en un extremo de la polarización.
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Para Tuesta Soldevilla, Vladimir Cerrón “habla más de lo que puede hacer”, porque la bancada de Perú Libre no es determinante frente a otras fuerzas con mayor representación legislativa.
Entre Washington y Pekín: reducir incertidumbre
Los expertos consideraron que el breve periodo de gobierno no da espacio para redefinir la inserción internacional del Perú pero con De Soto en la PCM, se priorizará la reducción de la incertidumbre externa y amortiguación de la tensión geopolítica entre Estados Unidos y China.
“Perú es vista como una republiqueta que cambia de presidentes como quien se cambia de camisa. De Soto tiene prestigio internacional. Es buena su llegada para la recuperación de la imagen internacional”, refirió Benavente.
En tanto, Castillo concluyó que De Soto “ofrece una garantía de imparcialidad en la transición electoral. No es un actor que esté compitiendo ni tiene una candidatura en juego”.









