
El proceso para renovar la flota de combate de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) entra en una etapa que va más allá de abrir sobres. Es el momento en el que las ventajas y desventajas determinan la objetividad de un proceso.
La Contraloría ha devuelto a la FAP el expediente técnico con observaciones y pedidos de mayor sustento, mientras el Gobierno se prepara para la fase clave de evaluación de ofertas.
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Según declaró el presidente del Consejo de Ministros, Luis Arroyo, la decisión se tomaría en la primera semana de abril. “No se ha comprado nada todavía, hay tres propuestas y se elegirá la que mejor convenga de acuerdo a costos, mantenimiento y otros factores”, señaló.
En ese contexto, y en paralelo, el equipo acrobático F-16 Viper Demo Team ha incluido a Lima en su calendario de presentaciones para fines de abril, en medio de reuniones entre Lockheed Martin y el Ministerio de Defensa, lo que ha vuelto a poner al F-16 en el centro del debate, pero que ha dejado abierto el escenario de: ¿qué oferta es mejor?
Tres modelos concentran la competencia: el Gripen E/F sueco, el F-16 Block 70 estadounidense y el Rafale F4 francés. Todos son cazas multirrol de generación 4.5, pero con diferencias relevantes en costo, operación y capacidades.
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Tres formas de entender la guerra aérea
Aunque cumplen funciones similares -defensa y superioridad aérea-, cada propuesta responde a una lógica distinta. Las diferencias no solo están en la potencia o el armamento, sino en cómo operan, cuánto cuestan y qué tan sostenibles resultan en el tiempo.
F-16 Block 70 (Estados Unidos)
El F-16 Block 70 es la última versión de uno de los cazas más extendidos del mundo. Su principal fortaleza es su historial operativo, con décadas de uso en distintos conflictos.
Incorpora mejoras en aviónica y compatibilidad con una amplia gama de armamento occidental.
La oferta estadounidense contempla solo 12 aeronaves nuevas por unos US$ 3,420 millones, con acceso a una red global de soporte y mantenimiento.
Entre sus desventajas, se trata de un diseño que, aunque modernizado, tiene su origen en décadas anteriores, en un contexto donde ya existen plataformas más avanzadas como el F-35 Lightning II dentro del mismo ecosistema estadounidense. Este modelo ya no tiene más upgrades. A su vez, necesita una inversión en infraestructura para evitar desperfectos por la FOD (Restos de Objetos Extraños).
Además, al estar bajo el sistema de exportación de Estados Unidos, su uso y actualización pueden estar sujetos a regulaciones, lo que implica cierto nivel de dependencia en decisiones externas.

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Gripen E/F (Suecia)
El Gripen E/F de Saab ha sido diseñado para operar con menores requerimientos logísticos, lo que le permite funcionar en entornos con infraestructura limitada.
Puede despegar desde pistas cortas o improvisadas, incorpora sistemas digitales de última generación y está preparado para operar en red, compartiendo información en tiempo real con otras plataformas.
En cuanto a la propuesta económica, es la única que contempla 24 aeronaves por alrededor de US$ 3,500 millones, según fuentes vinculadas al proceso.
Un punto en contra podría ser que no cuenta con el mismo historial operativo en combate que otros modelos, lo que reduce la experiencia acumulada en escenarios reales. Ha participado en operaciones especiales en Libia y Camboya.

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Rafale F4 (Francia)
El Rafale F4 es un sistema de combate diseñado para ejecutar múltiples misiones de forma simultánea. Integra capacidades aire-aire, aire-tierra y guerra electrónica avanzada.
Cuenta con sistemas de fusión de sensores que permiten al piloto procesar información de distintos frentes en tiempo real, lo que lo posiciona en escenarios de alta complejidad.
Fuentes del sector indican que la propuesta francesa podría incluir entre 18 y 20 aeronaves dentro del rango de inversión previsto.
No obstante, su principal desventaja es el costo. Tanto la adquisición como el mantenimiento requieren mayores recursos sostenidos en el tiempo, lo que puede limitar su operatividad en contextos de presupuesto ajustado. A ello se suma una menor base global de usuarios en comparación con el F-16, lo que reduce economías de escala en soporte y repuestos.

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Costos: el factor que define la operación en el tiempo
Más allá del precio inicial, el costo de operación es determinante para sostener una flota de combate.
Este incluye combustible, mantenimiento, repuestos, entrenamiento y disponibilidad de aeronaves a lo largo de su vida útil.
- En ese aspecto, el Gripen E/F presenta menores costos, lo que permite mayor número de horas de vuelo y disponibilidad operativa.
- El F-16 Block 70 ofrece un equilibrio, respaldado por su amplia base global de usuarios.
- El Rafale F4, en cambio, implica mayores costos, asociados a su nivel de sofisticación tecnológica.
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Geopolítica: una decisión que va más allá del avión
La compra de un sistema de combate también define relaciones estratégicas de largo plazo.
El F-16 Block 70, al formar parte del sistema de defensa de Estados Unidos, ofrece acceso a soporte global, pero bajo regulaciones como ITAR, que pueden condicionar la adquisición o uso de ciertos sistemas. Lockheed Martin, su fabricante, propone un programa de offset directo vinculado principalmente a mantenimiento y soporte técnico.
El Rafale F4, desarrollado por Francia, ofrece mayor autonomía en el uso del sistema y menor dependencia de terceros países. Dentro de la FAP, varios sectores destacan el valor estratégico de reducir la dependencia externa en un entorno geopolítico cada vez más incierto.
El Gripen E/F, por su parte, incorpora esquemas de cooperación industrial, transferencia tecnológica y una arquitectura abierta que permite integrar distintos sistemas. Saab forma parte del Grupo Wallenberg, que tiene varias de sus empresas operando en el Perú.
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La decisión de fondo
El proceso aún no ha concluido. Con la revisión de la Contraloría en curso y la decisión gubernamental pendiente, el Estado deberá evaluar no solo capacidades técnicas, sino también costos, sostenibilidad y condiciones de operación.
En la práctica, la decisión no se limita a cuál avión ofrece más en papel, sino a cuál puede mantenerse operativo de manera constante durante las próximas décadas.
Porque en defensa aérea, la capacidad no solo se mide por lo que se puede adquirir, sino por lo que se puede sostener en el tiempo.









