
América Latina se preparó para un golpe colosal cuando los aranceles del presidente Donald Trump trastornaron el comercio mundial el año pasado. Pero nunca ha existido un mejor momento para las exportaciones de la región.
El martes, Argentina anunció que sus envíos al extranjero el año pasado fueron los segundos más altos de su historia. El comunicado siguió a los datos de Brasil y Chile, que informaron este mes que sus propias exportaciones alcanzaron récords en 2025. En los próximos días, es probable que las cifras de México y Perú también revelen hitos.
En un momento en que regiones como Europa se enfrentan a las renovadas amenazas arancelarias de Trump, América Latina emprende el 2026 en una posición aún mejor para soportar cualquier impacto comercial procedente de Washington.
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Los exportadores se están beneficiando de una mejor logística, la capacidad de redirigir los envíos hacia los mercados emergentes y, sobre todo, de lazos más profundos con China. La segunda economía más grande del mundo está acaparando las exportaciones de materias primas de la región, como la soja, el cobre y el mineral de hierro.
“Los buenos resultados de las exportaciones del año pasado parecen contraintuitivos, dado el ruido arancelario, pero se debieron a una combinación de aumento de los precios, los volúmenes y la geopolítica”, afirmó Andrés Abadia, economista jefe para América Latina de Pantheon Macroeconomics. “Las exportaciones clave de la región deberían seguir siendo relativamente resistentes”.
Latinoamérica ha pasado a primer plano en la geopolítica mundial, ya que la Administración Trump busca agresivamente sentar su influencia en todo el hemisferio occidental. En lo que respecta al comercio, la realidad sobre el terreno en la mayoría de los países de la región es que China está más arraigada que nunca.
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Diversificación de China
El cambio en el comercio regional en 2025 fue particularmente notorio en los productos alimenticios y agrícolas. Los esfuerzos de China por diversificar sus fuentes de abastecimiento impulsaron los envíos de carne congelada brasileña, que aumentaron casi un 50% con respecto al año anterior. El aumento de las compras de soja de Argentina, impulsado por una suspensión temporal de los impuestos a la exportación, ayudó a compensar la reducción del suministro estadounidense en medio de las continuas fricciones comerciales.
Mientras tanto, en Perú, las compras chinas de oro y cobre impulsaron las exportaciones a Pekín, lo que resalta cómo las necesidades de transición industrial y energética del gigante asiático están dándole una nueva forma a los flujos comerciales de América Latina.

“Existe una fricción global entre EE.UU. y China; ambos luchan por los mercados”, comentó Alberto Ramos, economista jefe para América Latina de Goldman Sachs Group Inc. “China ya es un socio comercial importante para la mayoría de las economías latinoamericanas”.
México es una excepción, dado que aproximadamente el 80% de sus exportaciones se destinan a EE.UU., y los envíos totales a su vecino del norte aumentaron un 7% en 2025, hasta noviembre. Además, a finales de noviembre, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum aprobó aranceles sobre 1,463 productos, en su mayoría procedentes de China, lo que indica una alineación aún más estrecha con Washington.
Chile registró ventas récord de cobre —un insumo clave para las tecnologías de energía limpia— tanto a China como a EE.UU., gracias al aumento de los precios y del consumo.
Con cautela
De cara al futuro, las exportaciones de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú se beneficiarán de la demanda de materias primas y productos agroindustriales, según Abadia, de Pantheon Macroeconomics.
El gobierno de Brasil prevé que las exportaciones alcancen este año entre US$ 340,000 millones y US$ 380,000 millones, tras los US$ 348,700 millones de 2025. El Banco Central de Chile espera que las exportaciones de bienes y servicios aumenten un 1.8% tras los US$ 107,000 millones de 2025.
En Argentina, las exportaciones alcanzarán los US$ 91,400 millones este año, según una encuesta del banco central realizada en diciembre. Esa cifra contrasta con los US$ 87,100 millones de 2025.
En ese contexto, los líderes regionales están evitando tomar partido abiertamente. Argentina, bajo la presidencia de Javier Milei, uno de los aliados globales más abiertos de Trump, sigue confiando en China como principal destino de sus exportaciones, sin llegar a romper por completo con Xi Jinping.
El líder de izquierda de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, también se está moviendo con cautela para evitar conflictos. Las relaciones con EE.UU. han mejorado después de que lograra revertir una gran parte de los enormes aranceles impuestos por Trump en 2025.
“Las recientes acciones de Trump han demostrado la voluntad de EE.UU. de apoyar a los gobiernos alineados políticamente en la región”, afirmó Dan Pan, economista de Standard Chartered. “Pero incluso los líderes más ultraderechistas de la región tendrán que ser pragmáticos a la hora de tratar con los mayores compradores de las exportaciones de materias primas de la región”.








