
Los precios mundiales de los alimentos volvieron a subir en julio y alcanzaron su nivel más alto en tres años, reportó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esto podría suponer un nuevo golpe para la inflación en el Perú.
Si bien el índice de precios de los alimentos -que mide materias primas como cereales, azúcar, carne y productos lácteos- subió a 131.1 puntos en julio, solo 1% frente al año anterior, ahora presenta el mayor resultado desde enero de 2023.
El avance estuvo explicado en gran parte por los mayores precios de los cereales, que aumentaron en 3.4% frente a junio debido al mayor costo del trigo y el maíz.
Solo el trigo está 5.8% más caro que hace un mes debido a problemas en los flujos de exportación del Mar Negro, daños en infraestructura y olas de calor que afectan las cosechas. En tanto, el maíz subió 3.6% debido a preocupaciones climáticas y efectos derivados por el mayor costo de la energía.

Perú, un importador
Para Perú, el movimiento de estas materias primas no es menor. De hecho, un reciente reporte de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) indica que el mercado peruano depende en un 75% de la importación del trigo y maíz.
Anualmente, el Perú importa más de 4.7 millones de toneladas de maíz y 2.2 millones de toneladas de trigo para la producción alimenticia. Por ello, estas alzas podrían generar un aumento de los costos de producción e impactar en la canasta básica
“Tanto el maíz como el trigo se usan para producir alimentos balanceados para animales que consumimos, productos de carnes, de aves, o bovino. Las variaciones que ocurren en el mundo nos afectan de una u otra medida, sumado a que la guerra en el Medio Oriente impacta el precio de combustible y los derivados”, explicó Óscar Quiñones, jefe del Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la CCL.
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Pero estos no fueron los únicos productos que subieron. El otro foco está en los aceites vegetales, que, según el índice de la FAO, se encarecieron 2% en el último mes y alcanzan su nivel más alto desde junio de 2022.
Dentro de esa categoría se reporta que el aceite de soya subió debido a la persistente demanda de materias primas. Esto preocupa al Perú teniendo en cuenta que, de acuerdo con los datos históricos y reportes del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), el abastecimiento de productos de soya en el Perú depende en más del 90% de las importaciones.
De esta manera, el impacto de estas materias primas ya empieza a incorporarse en las perspectivas de inflación. Pamela Bernabé, economista de Macroconsult, señaló que el incremento de los precios de los granos podría tener un impacto de al menos 0.4 puntos porcentuales sobre la inflación de este año.
“El alza más importante ha sido en el aceite de soya, que ha crecido más de 30% en lo que va del año. En el caso del trigo ha subido casi 15% y en el maíz ha sido un poco más contenido (4%). Estos incrementos de alguna forma ya los hemos visto en algunos productos. Estimamos que, más allá del efecto del petróleo, solo por efecto de los granos este año estaríamos viendo un impacto de al menos 0.4 puntos porcentuales en la inflación”, precisó a Gestión.
Esto se da en un contexto en el que la inflación peruana ya se encuentra por encima de la meta. Al cierre de julio, la inflación anual en Lima Metropolitana llegó a 4.07%, lejos del rango de entre 1% y 3% fijado por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).
Además, las expectativas de los agentes económicos también permanecen elevadas. Según la última Encuesta de Expectativas Macroeconómicas del BCRP, se espera que la inflación se encuentre entre 3% y 3.85% al cierre del 2026.

¿Cuándo se sentiría en los precios?
El mayor costo de las materias primas internacionales no necesariamente llega de inmediato a los consumidores. Según Quiñones de la CCL, el incremento de los precios de los insumos importados puede reflejarse en los productos finales en un periodo de entre dos, tres o hasta seis meses.
En tanto, José Luis Nolazco, docente de la Facultad de Economía de la Universidad de Lima, consideró que el tiempo de traslado depende del producto y de factores como los inventarios, contratos de suministro y márgenes de comercialización.
El economista estimó que el pollo y los huevos podrían reflejar las recientes alzas entre uno y tres meses debido al impacto del maíz. De hecho, en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio ya se advertía que el precio del pollo llegó a subir 11.4% mensual.
En aceites y productos industriales el traslado del aumento de precios de los insumos podría tomar entre dos y seis meses. En tanto, en el caso de los productos hechos con trigo y sus derivados, como pan, fideos o galletas, el incremento podría tomar entre tres y seis meses.
“Si los aumentos observados en julio y agosto se mantienen durante el tercer trimestre, el efecto más visible sobre el IPC peruano probablemente aparecería entre fines de 2026 y comienzos de 2027”, sostuvo.

Pese a las nuevas presiones, los especialistas coinciden en que el escenario todavía no es comparable con el fuerte shock de precios de que se vivió entre 2021 y 2022. Nolazco, de la Universidad de Lima, precisó que el índice de alimentos de la FAO se encuentra todavía 18% por debajo de su máximo de marzo de 2022.
Además, los precios internacionales de la carne y los productos lácteos han bajado, lo que ayuda a compensar parte del aumento de otros alimentos. “Existe una presión externa alcista, pero no de la magnitud del shock global observado tras la pandemia y la invasión de Ucrania”, señaló.
Solo en el Perú, además de los alimentos importados, el mayor factor que viene presionando los precios es el alza del petróleo.
“El petróleo afecta a todo, desde el traslado de los insumos, el combustible necesario para que las maquinarias funcionen y la electricidad en el Perú que es producida, en parte, con quema de combustible fósil”, indicó Quiñones.
El Niño puede sumar más presión
A los mayores precios de los alimentos importados se suma el riesgo latente por los fenómenos climáticos, que terminarían afectando la producción agrícola y pesquera.
Incluso a fines de junio el presidente del BCRP, Julio Velarde, ya advertía que la inflación volvería al rango meta recién en 2027 pues “siempre hay incertidumbre por cómo pueda golpear el fenómeno de El Niño”.
Según el BCRP, un aumento de temperaturas afectará cultivos como limón y mango, mientras que las sequías pueden golpear la producción de papa, cuyo precio podría subir hasta cerca de 20% este año.
Para Bernabé de Macroconsult, un escenario de riesgo donde El Niño sea muy fuerte la inflación promedio podría llegar a subir a cerca del 4%.
“Este año vemos que El Niño se estaría explicando al menos un punto porcentual de la inflación y el próximo año podría ser un impacto muy similar o incluso algo mayor”, indicó.
Frente a este escenario, Bernabé menciona que algunas medidas que podrían ayudar a contener parte del impacto serán las obras de mitigación que ejecute el nuevo gobierno para proteger cultivos, así como el recientemente anunciado Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







