
La inestabilidad política se ha consolidado hoy como la principal preocupación económica del empresariado peruano, así lo revela una encuesta de Global Research Marketing (GRM) realizada durante la Convención Nacional de Business Network International (BNI) en Perú, compartido en exclusiva con Gestión.
Con miras de la segunda vuelta electoral, cerca de siete de cada diez empresarios considera que el escenario político representa el principal riesgo para sus negocios o actividades laborales.
Si bien es trasversal a todos los tamaños de empresas, las más grandes son las más preocupadas por el ruido político: el 77% de estas identifica este factor como el principal riesgo económico. Le siguen las medianas (73%) y las pequeñas (69%).
Aunque en menor medida, las medianas y pequeñas empresas también tienen otros temores. Las primeras también declararon inquietud por la inflación y el incremento de costos (35%); las segundas, temor a una desaceleración económica (39%).

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¿Optimismo pese al ruido político?
El resultado aparece en un contexto donde las expectativas empresariales -medidas también por GRM- muestran señales mixtas, pues aún son optimistas sobre el desempeño económico y las inversiones.
De acuerdo con el sondeo, los ejecutivos mantienen una percepción relativamente positiva de la economía. Más de la mitad de empresarios considera que la situación actual del país es favorable o muy favorable, mientras que 54% cree que la economía mejorará en los próximos 12 meses.
Ante esto, un 66% de los encuestados proyecta crecimiento para su sector económico en el corto plazo y 57% afirma tener un nivel alto o muy alto de confianza para invertir o expandir sus negocios durante el próximo año.
Para Giuliana Reyna, CEO de GRM, y Francisco Pujol, director nacional de BNI, los resultados evidencian que el empresariado todavía percibe oportunidades de crecimiento en distintos sectores pese al escenario político.
“Factores como la resiliencia del mercado, la recuperación del consumo en algunos rubros, la necesidad de seguir creciendo para mantenerse competitivos y expectativas de estabilidad económica relativa estarían impulsando esta disposición empresarial”, comentó Reyna a Gestión.
Una explicación a esta percepción está asociada al dinamismo de las exportaciones, que impulsa a industrias vinculadas a minería, metalmecánica, ingeniería y servicios, señaló Jorge Merzthal, Director General del MBA en ESAN.
“Dependemos de cotizaciones internacionales, de clientes internacionales y de una demanda que está creciendo. El empresario ve que su negocio sigue caminando y por eso todavía vemos una dinámica de inversión”, refirió.

Cautela en contexto electoral
Sin embargo, la CEO de GRM advirtió que el optimismo empresarial todavía es frágil y depende en gran medida de la evolución del contexto político.
“Se percibe cautela. Se refleja que el optimismo empresarial no es absoluto y que existe sensibilidad frente al entorno político y económico”, indicó.
Mas que una señal de alarma inmediata, consideró que los resultados muestran que el empresariado mantiene una postura prudente. De ese modo, las empresas siguen evaluando expansión e inversiones, pero observando de cerca la evolución del contexto nacional en un momento electoral.
Por ello, Reyna consideró que las expectativas empresariales -que suelen ser altamente sensibles al contexto político- podrían empeorar en los próximos meses ante una mayor inestabilidad. Según indicó, en escenarios de conflictos políticos, cambios abruptos o señales de inestabilidad institucional, las decisiones de inversión y expansión pueden postergarse rápidamente.
“Si este escenario [de inestabilidad] se intensifica, podría impactar otras expectativas empresariales como inversión, generación de empleo, consumo y crecimiento sectorial”, resaltó.
Cabe mencionar que el último reporte de la Encuesta de Expectativas Macroeconómicas del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) indica que las perspectivas sobre la economía a tres meses retrocedieron en abril y pasaron a terreno pesimista, mientras que las expectativas económicas a 12 meses también mostraron una caída frente al mes previo (aunque se mantuvieron en tramo positivo).
En ese sentido, Merthzal señaló que la inestabilidad política ya había generado pérdidas importantes de inversión en los últimos años, especialmente en proyectos mineros. Advirtió que el mayor riesgo está en las inversiones de gran capital y largo plazo, las cuales requieren horizontes de estabilidad de 20 a 30 años para asegurar la recuperación del capital invertido.
El impacto de la inestabilidad política no se limita a la percepción, sino que tiene efectos financieros directos. La falta de predictibilidad eleva el costo de capital de forma innecesaria, ya que las grandes instituciones financieras internacionales incrementan las tasas de interés según el riesgo país, resaltó.
Las señales que esperan los empresarios
De acuerdo con GRM, para los empresarios resulta fundamental que con el siguiente Gobierno se muestren señales de estabilidad, predictibilidad regulatoria y respeto de las reglas de juego para mantener la confianza.
“Consideran clave evitar cambios normativos abruptos, fortalecer la institucionalidad y generar un entorno favorable para la inversión privada”, dijo Reyna.
Adicionalmente, recordó que factores como el control de la inflación, la estabilidad cambiaria y medidas orientadas a reactivar la economía y el consumo permiten sostener la confianza y las decisiones de expansión empresarial.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







