
En un sector donde montar un consultorio propio puede implicar altos costos fijos y una demanda incierta, una startup peruana está apostando por un esquema que busca cambiar esa lógica: permitir a los odontólogos operar sin necesidad de asumir una infraestructura propia. Su propuesta -comparada con la de un ‘airbnb’ para odontólogos- empieza a ganar espacio en el mercado local.
Se trata de Smile and Go, una plataforma creada por la odontóloga Karla Tejada y el economista Paúl Zanabria, que conecta a profesionales odontólogos con consultorios disponibles por horas o turnos, bajo un sistema que permite reducir costos y aprovechar infraestructura subutilizada.
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Crecimiento apoyado en ajustes del modelo
El avance reciente ha estado marcado por cambios en la propia plataforma. En el arranque del 2026, la empresa registró incrementos de hasta 70% en sus alquileres mensuales, tras incorporar mejoras en la gestión de reservas y operación.
“Recién estamos comenzando con estos cambios y ya vemos un crecimiento de hasta 70%”, señaló Karla Tejada, cofundadora de Smile and Go,a Gestión.
Según Tejada, la plataforma reúne más de 100 consultorios y más de 500 odontólogos, con operaciones concentradas en Lima, aunque ya tiene presencia en ciudades como Arequipa, Cusco y Chiclayo.
Parte de estos cambios incluye la digitalización de procesos que antes eran manuales, como la gestión de citas y el registro de pacientes, lo que facilita a los odontólogos trabajar en distintos puntos sin perder seguimiento de su información.

Un modelo que reduce costos fijos
El punto de partida del negocio es una limitación estructural del sector: el costo de entrada. Equipamiento, alquiler y servicios convierten al consultorio odontológico propio en una inversión elevada.
Frente a ello, Smile and Go propone un esquema de pago por uso. “El ahorro es bastante alto, más del 80%, porque el odontólogo solo paga por el tiempo que usa y evita costos fijos”, explicó Tejada.
Los precios varían según ubicación y equipamiento, pero el ticket promedio se ubica entre S/30 y S/35 por hora, con rangos que van desde S/25 hasta S/60.
El funcionamiento del modelo implica que el dueño del consultorio fija el precio de alquiler y la plataforma añade su comisión —de 12%— sobre ese monto. Ese adicional lo paga el odontólogo que alquila el espacio, lo que permite que el propietario mantenga su ingreso esperado.
Además del alquiler de espacios, la plataforma ha incorporado el uso de equipos y otros servicios asociados, ampliando las opciones dentro del sistema.
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A ello se suma que los consultorios que operan dentro de la plataforma deben cumplir con los requisitos y supervisiones sanitarias correspondientes, así como contar con la documentación exigida para su funcionamiento.
“El consultorio que está vacío se rentabiliza y el odontólogo solo paga por el tiempo que usa. Es un win-win para ambos”, resumió Tejada.
Ingresos y etapa de desarrollo
El esquema de ingresos combina ese modelo de comisiones con un fee fijo por presencia en la plataforma. A ello se suman nuevas líneas, como el alquiler de equipos y publicidad de cursos dirigidos a odontólogos.
El crecimiento ha sido financiado con capital propio y fondos públicos. Smile and Go ganó el concurso Startup Perú 8G de ProInnóvate, con S/55,000 en fondos no reembolsables, además de una inversión previa cercana a S/20,000. “El financiamiento se destinó principalmente a mejorar la plataforma y marketing”, indicó Tejada.

Por ahora, la empresa no está enfocada en la rentabilidad inmediata. “Estamos enfocados en crecer y en dar una buena experiencia al usuario. La rentabilidad viene por añadidura cuando el crecimiento es sostenido”, agregó.
“Ya hemos validado el modelo”, afirmó Tejada, al señalar que la plataforma ha logrado sostener su uso con clientes recurrentes y crecimiento progresivo desde su fundación en 2020.
Cambio de perfil y expansión
Con el avance del modelo, el perfil de usuario ha resultado más amplio de lo previsto. No solo incluye odontólogos jóvenes, sino también especialistas con trayectoria, profesionales que se desplazan entre ciudades e incluso clínicas especializadas que buscan atender en distintas zonas sin abrir nuevas sedes.
“Tenemos doctores que vienen de provincia cada 30 o 45 días y concentran su atención en Lima alquilando consultorios”, comentó Tejada.
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Aunque podrían presentarse retos tecnológicos y regulatorios, según Tejada, el principal desafío es cultural. “La principal barrera es cambiar el chip del profesional, que siempre ha pensado en tener su propio consultorio”, afirmó.
Superada esa barrera, la empresa apunta a ampliar su alcance. “Nos dimos cuenta de que este problema no es solo de odontólogos, sino de todo el sector salud”, sostuvo Tejada.
En esa línea, trabaja en una plataforma orientada a pacientes y evalúa replicar el esquema en otras especialidades médicas como medicina, rehabilitación, obstetricia, psicología, etc., así como una futura expansión hacia mercados de la región. “Estamos viendo países como México, Chile, Colombia, que tienen una realidad similar a la nuestra y donde este modelo podría funcionar”, concluyó.







