
Ante una elevada brecha de infraestructura educativa que, según el Ministerio de Educación (Minedu), asciende a S/ 170,000 millones, el gobierno de Keiko Fujimori anunció que se construirían 2,000 colegios públicos en los próximos cuatro años.
La meta implica la creación de 500 nuevos colegios cada año, a lo que se sumaría la remodelación y modernización de otros 3,000 locales educativos como parte del Plan Nacional de Educación 2026-2031.
Sin embargo, las cifras oficiales muestran que regularmente la creación de nuevos colegios no resulta tan eficiente. Los datos publicados por el Minedu muestran que en los últimos años el Estado logra terminar entre 30 y 80 nuevos colegios por año a nivel nacional.
Por ejemplo, entre 2023 y 2024, el Programa Nacional de Infraestructura Educativa (Pronied) culminó 61 instituciones educativas. Mientras que otro reporte señala que el Minedu consiguió concretar un total de 157 obras de infraestructura educativa en un periodo de tres años, entre finales de 2022 y fines de 2025.
El problema no está necesariamente en los recursos que se tienen para las obras. De acuerdo con un reporte de ComexPerú con datos del Ministerio de Economía, el año pasado se asignaron S/ 5,176 millones para proyectos de inversión física destinados a reducir la brecha de infraestructura educativa, pero solo se ejecutó el 58.6% de los recursos.
En tanto, el Consejo Privado de Competitividad (CPC) indica que entre 2021 y 2025 se ejecutaron aproximadamente S/ 31,000 millones en inversión pública para educación básica, pero solo la cuarta parte de los colegios públicos a nivel nacional tiene todas sus aulas en buen estado.

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¿Es viable construir 500 colegios al año?
Para Álvaro Cuba, economista del CPC, estos antecedentes hacen difícil alcanzar 500 colegios por año si se mantienen las modalidades tradicionales de ejecución. Por ello, la alternativa para acelerar estos proyectos sería aplicar modalidades como los Proyectos Especiales de Inversión Pública (PEIP) y las Obras por Impuestos y el PIP.
“Los colegios construidos de forma tradicional tienen demoras en finalizarse, entonces 500 colegios en un año terminaría siendo muy difícil, pero si lo vemos por alguna modalidad como Obras por impuesto o PEIP -que ya tiene casi todos los colegios encargados listos en cinco años- sería el camino ideal. Otra opción podrían ser los colegios modulares”, comentó a Gestión.
De hecho, el Minedu ha planteado recurrir a diseños modulares para las nuevas instituciones educativas para completar las obras en seis a ocho meses, frente a los dos o tres años que pueden tomar regularmente.
Pero aún cuando se tome un modelo que permita acelerar la construcción, eso no elimina los riesgos para la gestión, señaló Juan Francisco Castro, decano de la Facultad de Economía y Finanzas de la Universidad del Pacífico (UP).
“Hay un problema importante que tiene que ver con los procesos para que el Estado contrate proveedores, que son bastante largos, engorrosos y a veces poco transparentes. Dado que no lo va a hacer directamente el Estado y tiene que contratar a alguien para que lo haga, hay que revisarlo. Usualmente hay enormes demoras en la capacidad que tiene el Estado para contratar y hacer seguimiento a la obra pública”, sostuvo.
No basta con construir colegios nuevos
La construcción de nuevos colegios no basta para reducir la brecha de infraestructura educativa. Los especialistas apuntan que existe riesgo de que el Estado siga acumulando una brecha si no resuelve el mantenimiento de los locales educativos que actualmente están en riego.
Actualmente el Minedu estima que hay 26,905 instituciones educativas en riesgo de colapso. Incluso datos del Minedu recogidos por el Instituto Peruano de Economía (IPE) indican que, al cierre del 2025, casi la mitad de los colegios debían ser demolidos debido a su alto riesgo de colapso, lo que afectaba a uno de cada cinco estudiantes matriculados.
El problema no termina en la estructura. En 2025, solo el 22% de las escuelas públicas rurales tenía los servicios básicos de agua, saneamiento y electricidad al mismo tiempo, menor al 26% que registraba hace diez años.
Esto, indica Cubas, significa que la construcción de nuevos colegios debe ir acompañada de intervenciones en la infraestructura que ya existe. Aunque el Ejecutivo ha planteado el mejoramiento de 3,000 colegios, lo cierto es que se requiere un plan integral para continuar el mantenimiento de los colegios
“No basta solo construir y dejarlo al aire y nunca mantenerlo porque sino los alumnos se van a quedar en la misma condición (…) Como obra pública se destina recursos para mejorar la infraestructura que tiene algunas rajaduras o cualquier tipo de intervención, pero una vez que se hace eso el colegio después requiere de gasto corriente en mantenimiento y este tipo de gasto en el Perú es muy deficiente”, explicó.
Según indicó, el gasto en mantenimiento bordea apenas el 0.5% del PBI en el Perú, cuando diversos estudios internacionales indican que debería estar por encima del 2% del PBI.

El otro desafío está en quién ejecuta y gestiona las obras. Si bien Minedu dirige la política a nivel nacional, las Direcciones Regionales de Educación participan en la priorización de colegios y las UGEL identifican y reportan necesidades.
En ese sentido, Rafael Zacnich, gerente de Estudios Económicos de ComexPerú, señaló que se necesita mejorar la capacidad de gestión y ejecución en las regiones, especialmente teniendo en cuenta que el próximo año habrá cambios en los gobiernos subnacionales.
“Ahí un primer desafío que se va a tener son los cambios de gobiernos al interior del país y los otros están asociados a que, según encuestas, los propios funcionarios de las municipalidades necesitan capacitaciones en materia de perfilamiento de proyectos o en temas administrativos, tributarios, en diseño y ejecución de proyectos. Más del 65% de los funcionarios locales en municipalidades adolecen de esto”, indicó.
Niño pone mayor alerta
Teniendo en cuenta que la infraestructura no está preparada, Zacnich advierte que el problema no es solo cerrar la brecha actual, sino evitar que vuelva a abrirse teniendo en cuenta también los constantes riesgos climáticos. Por ello, considera que la política de infraestructura debe incorporar desde el inicio su sostenibilidad frente a fenómenos climáticos.
“Construimos, viene El Niño y se baja la infraestructura y volvemos a construir sobre lo mismo. No tendría sentido cerrar una brecha de infraestructura hoy para para comenzar a reconstruirla nuevamente en algunos años por falta de mantenimiento y gestión, hay que pensar también en esa sostenibilidad de la infraestructura como tal asociada también a fenómenos”, sostuvo.
Actualmente, según la información del Minedu advierte que hay 30,681 locales escolares y 157,000 aulas expuestos a posibles efectos del fenómeno de El Niño. Por ahora, el ministro de Educación, José Antonio Chang, indicó que estarán priorizando intervenciones en 8,000 locales y 49,000 aulas, casi la tercera parte del total en riesgo.
Cabe recordar que, de acuerdo con la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, solo en 2023 las lluvias intensas e inundaciones que generó el Niño en 2023 afectó a 2,865 instituciones educativas a nivel nacional. Estos daños junto con la pérdida de material de aprendizaje dejaron a 72,271 estudiantes sin acceso a educación debido a la emergencia.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







