
Con la titularidad de sus 32 concesiones ya consolidada en la Corte Suprema, Macusani Yellowcake volvió a mover las cifras de Falchani, su proyecto de litio en Puno. La empresa, filial de la canadiense American Lithium Corp, corrigió al alza el capital requerido para la primera etapa, redefinió el arranque de su mina de lito y espera en los próximos meses el permiso ambiental que le permitirá convertir sus recursos en reservas probadas. ¿Cuándo estima iniciar la construcción?
En diálogo con Gestión durante el Expomina 2026, el gerente general de Macusani Yellowcake, Ulises Solís, señaló que la compañía ganó en primera y segunda instancia, y también en casación, el proceso que el Estado le siguió por la extinción de 32 concesiones mineras.
“Nunca perdimos las propiedades, pero el juicio seguía, el cuaderno principal continuaba hasta llegar a casación, a la Corte Suprema”, indicó.
El ejecutivo sostuvo que el litigio congeló el flujo de inversión. “Somos una junior canadiense que vive del aporte de los accionistas, de los inversionistas, pero cuando uno ve que hay un pleito judicial se abstiene y hemos estado prácticamente parados”, afirmó. Durante ese periodo, según precisó, la empresa avanzó con estudios hidrogeológicos para acreditar los caudales de agua y con perforaciones que ampliaron los recursos.

- LEA TAMBIÉN: Grupo OCIM crea minera en Perú: toma concesión en Cusco y evalúa planta de US$ 15 mlls.
Los permisos pendientes en Falchani
Falchani cuenta hoy con 9.5 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente en recursos, cifra que la empresa busca convertir en reservas probadas. El paso previo es la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental semidetallado (EIAsd) de exploración, que —según Solís— fue presentado por tercera vez a la Dirección General de Asuntos Ambientales Mineros (DGAAM) del Ministerio de Energía y Minas (Minem) y ya se encuentra en evaluación.
En este proceso también interviene la Autoridad Nacional del Agua (ANA), entidad que ha emitido requerimientos específicos al proyecto. “Tenemos conocimiento de que la ANA solo nos han hecho seis observaciones, así que las subsanaremos y yo estimo que en un par de meses más tendremos la luz verde para llevar estos recursos a reservas probadas vía la perforación de 320 plataformas de perforación diamantina”, comentó.
La campaña de perforación tomaría alrededor de seis meses. En paralelo, la compañía prevé contratar el Estudio de Impacto Ambiental para la explotación y presentarlo hacia fines del 2027, con una eventual aprobación entre el tercer y cuarto trimestre del 2028.
“Yo creo que nosotros en el 2028, en el segundo semestre, ya debemos dar arranque a la construcción”, proyectó el ejecutivo, quien atribuyó el retraso acumulado al proceso judicial: “Hemos estado prácticamente siete años parados”.
- LEA TAMBIÉN: Litio en Puno: vecino de Falchani busca socio y apunta a formar el “cuadrilátero del litio”
Inversión y producción: los nuevos números en Falchani
Los montos también cambiaron. Solís indicó que la primera etapa del proyecto requiere ahora US$ 834 millones para producir 25,000 toneladas anuales de carbonato de litio. Meses atrás, la compañía manejaba un presupuesto de US$ 625 millones y una producción de arranque de 30,000 toneladas por año.
“Los números han variado notablemente”, reconoció. Según explicó, la operación mantendría ese nivel durante los primeros cuatro años para luego escalar, vía reinversión, a 44,000 toneladas anuales y, en una tercera fase, a 100,000 toneladas.
De la inversión comprometida, la empresa ha ejecutado cerca de US$ 90 millones en perforaciones y estudios, precisó el gerente general.
El atractivo del yacimiento, agregó, está en la ley del mineral y en el tipo de depósito. “Vamos a producir a un ratio de 3,000 ppm (partes por millón), que es cuatro veces más de lo que se explota en los salares de Chile o de Argentina”, afirmó, al recordar que esas operaciones trabajan entre 700 y 800 ppm. Falchani es un yacimiento en roca y su explotación será a tajo abierto.
El proyecto abarca unas 27,000 hectáreas y, según Solís, solo el 37% del área ha sido perforada. La zona de Quelccaya, en tanto, aún no registra perforaciones. “Sabemos que hay más, pero queremos explotar lo que tenemos y hacer caja para el resto”, dijo.
Sobre el financiamiento, indicó que las decisiones las toma el directorio en Canadá y que la empresa está abierta a socios. “Hay mucha gente que nos toca la puerta, mucha gente que quiere asociarse, pero son los directores, es Canadá el que decide”, explicó.

El proyecto de uranio Macusani: la traba está en arqueología
En paralelo, la compañía separó su cartera de uranio en una empresa distinta, Macusani Uranium, empresa a cargo del proyecto de uranio, también en Puno, agrupa siete proyectos con 124 millones de libras de uranio en recursos. Ese negocio, sin embargo, avanza a otro ritmo.
“Esto va a demorar un poco más, por varias razones: es uranio, es radiactivo”, señaló Solís. El principal obstáculo, según explicó, es que buena parte del área de uranio está dentro de una zona de reserva arqueológica de 36,000 hectáreas declarada en el 2012, cuando las concesiones de la empresa ya existían.
La compañía contrató a una firma especializada para el levantamiento e inventario de restos arqueológicos, trabajo que —tras obtener el permiso de la comunidad de Tantamaco— debería concluir entre la primera y segunda semana de octubre. El resultado será entregado al Ministerio de Cultura (Mincul) para su contrastación y posterior procedimiento de rescate.
Sin ese trámite no puede obtener los CIRA (Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos), requisito para ubicar las plataformas de perforación. “Para una explotación no puedes hacerlo selectivo, la explotación es al barrer”, apuntó. Con todo, estimó que el permiso de explotación no debería pasar del 2030.
La inversión en uranio, precisó, es menor porque se trata de un solo metal y de una operación a tajo abierto. La comercialización se haría en soluciones ricas de uranio, lo que exige permisos adicionales por el transporte de material radiactivo.
Más sobre Macusani Yellowcake
- Zonas separadas. El proyecto de litio se ubica en la comunidad de Chacaconiza y, posiblemente, también en Quelccaya. Los de uranio, en Isibilla y Tantamaco.
- Cuestionamientos. Según el ejecutivo, la empresa desvirtuó ante universidades de Puno y Juliaca los tres argumentos usados contra Falchani: que estaba dentro de la reserva arqueológica, que se encontraba junto al nevado Quelccaya y que contenía uranio.
- Distancia al nevado. Falchani está a 27 kilómetros en línea recta del nevado Quelccaya, precisó la compañía.

Periodista de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación. Inició su carrera en Diario El Gobierno y desde 2023 trabaja en Diario Gestión, donde se ha especializado en temas industriales, tecnológicos y educativos. Ha ganado el premio Periodista "Revelación 2024" en ciberseguridad de ESET Perú.






