
La campaña peruana de mango 2026/2027 irá de octubre (semana 40) a inicios de 2027, comenzando en Piura, siguiendo en Lambayeque y cerrando en Casma, cuya cosecha se extendería hasta marzo (semana 9 o 10) del próximo año. Pero el calendario no es lo que preocupa al sector: el verdadero problema es El Niño. Milton Calle, productor de mango en Piura y Casma y dueño de la exportadora Boom Fruit, advierte que la campaña que se avecina apunta a ser una de las más difíciles de los últimos años, y responsabiliza directamente al fenómeno de El Niño por su impacto sobre la floración.
“Pienso que vamos a tener una caída de alrededor de 60% en la producción, básicamente por El Niño”, señaló a Fresh Plaza. Su estimación es que el Perú podría cerrar la campaña con entre 80,000 y 100,000 toneladas exportables, frente a las 240,000 toneladas de la temporada pasada.
El impacto no será uniforme. Piura, que concentra el 72% del volumen nacional, presenta una floración de entre 10% y 15%, aunque el gerente matiza la lectura directa de ese dato: “No significa que porque tengamos 15% de floración, el volumen exportable va a caer un 85%”, advierte, dado que buena parte de la fruta que normalmente se destina al mercado local y a la industria de congelados terminaría reorientándose a la exportación.
Lambayeque aparece como la región más expuesta. Calle recuerda el precedente de 1997, cuando las lluvias acumuladas en enero superaron los 900 milímetros, y señala que, si el fenómeno se consolida con una intensidad similar, “esa producción podría ser nula”.
Más al sur, en Casma, la floración en la zona alta ronda entre 40% y 50%, mientras que en la parte baja —la de mayor volumen— no llega al 10%.

- LEA TAMBIÉN: Industria del packaging alista nuevas inversiones en Perú: los planes detrás de su expansión
Con Ecuador y Perú a la baja, Brasil se queda con el mercado europeo del mango
La menor oferta peruana coincide con una campaña más débil en Ecuador, que según el ejecutivo pasaría de sus habituales 14 a 15 millones de cajas a apenas 3 o 4 millones. Brasil, en contraste, mantiene una producción “más estable, más predecible”, con su pico entre octubre y mediados de diciembre orientado principalmente al mercado europeo.
Esa combinación, proyecta, redirigirá buena parte de la fruta ecuatoriana y peruana de noviembre hacia Estados Unidos, mientras Europa quedará cubierta por el volumen brasileño. “Sería muy, muy complicado para los exportadores peruanos dirigir su producción hacia Europa, porque en ese momento Europa está cubierta por Brasil”, afirmó.
Más allá de la coyuntura climática, Calle plantea un diagnóstico estructural: el potencial productivo del país, cercano a las 800,000 toneladas, supera la capacidad de absorción del mercado, que estima en unas 500,000 toneladas. “Tendríamos ya un exceso de cerca de 300,000 toneladas en exceso”, indicó, lo que explicaría por qué las caídas moderadas de floración no siempre se traducen en escasez real.
El productor también pone el acento en la transparencia informativa hacia los mercados de destino, tras episodios recientes de desajustes de oferta en México que derivaron en caídas de precios en Estados Unidos. Según Calle, comunicar con precisión el estado real de la floración —aunque genere primero desconfianza— es clave para que la cadena comercial pueda anticiparse.







