
Más de 90 marcas internacionales de lujo tienen presencia en Perú. Christian Dior, Loewe, Marc Jacobs, Tiffany & Co. Louis Vuitton, Chanel, Estée Lauder, son solo algunas. El estudio EY Luxury Client Index 2026 muestra que los mercados con mayor dinamismo son aquellos donde persiste una base sólida de consumidores de altos ingresos y donde las marcas logran combinar exclusividad, experiencia y personalización. ¿Cómo va Perú en este desarrollo y cómo ha cambiado el comprador, ahora prefiere lo digital a visitar tiendas?
“Las marcas presentes en Perú tienen la oportunidad de capturar nichos de consumidores sofisticados que valoran la experiencia, el servicio personalizado, la autenticidad y la exclusividad”, precisa Marco Orbezo, socio de Consultoría de EY Perú.
El estudio identifica perfiles diferenciados de clientes aspiracionales, desde compradores altamente comprometidos y de alto gasto (“Prestige Aspirationals”) hasta consumidores más cautelosos y sensibles al precio (“Flexible” y “Drifting Aspirationals”).
Esto sugiere que el mercado ya no debe entenderse como un único grupo homogéneo de consumidores de lujo; hoy conviven segmentos con comportamientos, motivaciones y expectativas muy distintas.

El Lujo en Perú
Las tendencias observadas por EY sugieren que el desarrollo del lujo en Perú probablemente estará más asociado al fortalecimiento de la experiencia omnicanal, la personalización y los servicios premium que a una expansión masiva del consumo de lujo tradicional.
La recuperación del mercado ya no proviene únicamente de la venta de productos, sino también de experiencias exclusivas, servicios personalizados, programas VIP, eventos privados y nuevas modalidades de acceso al lujo como el mercado certificado de segunda mano (“certified pre-owned”) o los modelos de suscripción.
“Perú encajaría dentro de los mercados emergentes de lujo donde el crecimiento no depende de grandes volúmenes, sino de una expansión gradual de consumidores aspiracionales y de altos ingresos”, agrega.
Categorías de lujo asociadas a la experiencia
El mercado global del lujo ha entrado en una fase de recuperación este año - luego de la desaceleración observada entre 2024 y 2025 - liderada principalmente por segmentos de mayores ingresos y por consumidores altamente comprometidos con las marcas de lujo.
“El estudio muestra que el crecimiento ya no se está explicando únicamente por la venta tradicional de productos de lujo, sino cada vez más por categorías asociadas a experiencias, servicios personalizados, eventos exclusivos, modelos de suscripción y formatos como “certified pre-owned” (reventa certificada), que permiten ampliar el acceso sin deteriorar el valor de la marca", explica Orbezo.

Las categorías que parecen mostrar mejores perspectivas son moda, accesorios, relojería y joyería respaldados por marcas con fuerte herencia y reconocimiento, así como experiencias exclusivas que fortalecen la relación con el cliente y aumentan la recompra.
EY Luxury Client Index 2026 menciona que China continental continúa siendo uno de los mercados más importantes para el crecimiento de largo plazo, especialmente en experiencias, compra en boutiques físicas y adopción de herramientas digitales y de inteligencia artificial.
Estados Unidos mantiene una posición relevante por la resiliencia de los consumidores de alto patrimonio, mientras que ciertos mercados europeos continúan beneficiándose del turismo internacional y de la fortaleza histórica de las grandes casas de lujo.
Por el contrario, la recuperación es más débil entre los consumidores aspiracionales más sensibles al precio, quienes están reduciendo frecuencia de compra, disminuyendo ticket promedio o postergando adquisiciones.
No obstante, EY Luxury Client Index 2026 destaca que el 75% de los consumidores aspiracionales estaría más dispuesto a volver a comprar una marca que le ofrezca experiencias memorables.
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Un comprador menos impulsivo
Un elemento clave que han identificado es que el consumidor actual parece menos impulsivo que antes de la pandemia.
“Antes de la pandemia, una parte importante del crecimiento del lujo estuvo impulsada por consumidores que asociaban la compra principalmente con estatus, aspiracionalidad y acceso a marcas reconocidas”, comenta.
El escenario ahora es otro. EY observa un consumidor significativamente más racional, más selectivo y más exigente, que busca justificar mejor cada compra y que espera recibir un valor tangible y emocional más claro a cambio del precio pagado.
Qué se valora de un producto o servicio premium
La investigación muestra que los principales drivers de compra ya no están relacionados únicamente con prestigio o visibilidad social.
Los factores más importantes son la calidad de los materiales (65%), la herencia de la marca (52%), la artesanía (50%) y el valor de largo plazo del producto (49%). Esto refleja un consumidor que se pregunta no solo qué marca compra, sino también por qué la compra, cómo está hecha, cuánto durará y qué representa para él.
En ese contexto, las marcas con fuerte herencia, reputación, autenticidad y experiencia de servicio tienden a recuperarse más rápido que aquellas cuya propuesta depende principalmente de la aspiracionalidad o del prestigio visible.
Para el caso peruano, según EY Perú, esto llevaría a pensar que la recuperación probablemente es más evidente en categorías vinculadas a moda premium, joyería, relojería y experiencias de alto valor agregado, donde la compra suele estar impulsada por consumidores con mayor capacidad económica y menor sensibilidad a los ciclos económicos.
En cambio, las categorías más dependientes del consumidor aspiracional de ingreso medio podrían seguir enfrentando un entorno de ajuste, especialmente en un contexto donde los consumidores evalúan con mucha más rigurosidad cada gasto discrecional.
¿Consumidores de lujo digitales?
El estudio también muestra una evolución significativa en la relación con la tecnología. A diferencia de años anteriores, donde la experiencia digital podía percibirse como incompatible con el lujo, hoy los consumidores muestran una apertura mucho mayor a herramientas digitales e inteligencia artificial.
“El 94% considera que la IA puede enriquecer la experiencia de compra, especialmente mediante recomendaciones personalizadas, búsqueda mejorada y asistencia durante el proceso de decisión. Sin embargo, esta apertura tiene límites claros: la tecnología debe complementar la relación humana, no reemplazarla”, indica.
EY Luxury Client Index 2026 subraya que la digitalización no ha reemplazado la experiencia física en lujo. Por el contrario, mientras muchos sectores migran aceleradamente hacia canales digitales, el consumidor de lujo sigue considerando la boutique física como el corazón de la experiencia de marca.
Los consumidores aspiracionales valoran especialmente la interacción humana, el servicio personalizado y la capacidad de recibir recomendaciones adaptadas a sus preferencias. “De hecho, la satisfacción reportada en tiendas propias de las marcas es superior a la observada en muchos canales digitales”.
La tienda no es únicamente un canal de venta; es un espacio donde el cliente valida la autenticidad del producto, recibe asesoría especializada, construye una relación personal con la marca y accede a experiencias que difícilmente pueden replicarse de manera digital.
El cliente actual investiga digitalmente, compara alternativas, revisa opiniones, explora colecciones, verifica disponibilidad y construye una opinión antes de entrar a la tienda. La compra puede terminar en la boutique, pero gran parte del proceso de decisión comienza mucho antes y ocurre en entornos digitales.
Cuánto gastan
En línea con el estudio de EY, el informe True-Luxury Global Consumer Insightsde Boston Consulting Group (BCG) y Altagamma, también prevé una mejor recuperación del mercado de lujo para este año.
Según su reporte, el segmento de nivel superior (Top Tier), que agrupa a consumidores que gastan más de 57,630 dólares anuales en bienes y experiencias de lujo, creció a una tasa anual compuesta de más del 8% entre 2015 y 2025, aumentando su participación en el gasto total en lujo del 14% al 24%. Este es el segmento más resistente de la pirámide, estructuralmente indiferente a los ciclos macroeconómicos.
El segmento Absolute (entre 5,760 dólares y 57,630 anuales) mantuvo un crecimiento constante de más del 3% durante el mismo periodo.
Sin embargo, la señal más esperada tiene que ver con el segmento aspiracional, aquellos consumidores que adquieren productos de lujo más bien para reflejar el estilo de vida que desea tener y no el que tienen actualmente, y han sido el origen de casi toda la volatilidad del mercado en los últimos años.
El informe prevé que se producirá un crecimiento del 2–5% para este 2026, y se acelerará al 4–7% para 2029.

Editora digital. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, con especialización en periodismo. Experiencia en prensa escrita, digital y TV.








