
Aun con un crecimiento económico criticado por su moderación, el mercado laboral peruano continuó mostrando avances en los últimos meses, tanto en términos de ocupación como de formalidad.
Sin embargo, el fenómeno El Niño (FEN) se posiciona como el principal escenario adverso que deberá afrontar la gestión de Keiko Fujimori por sus múltiples perjuicios. El ámbito laboral no es ajeno y se estima la pérdida de más de 200,000 puestos formales entre este y el siguiente año.
Panorama formal y golpe
En mayo, el dato más reciente sobre el empleo formal (trabajadores en planillas), se alcanzó los 6.27 millones de puestos de trabajos formales, reportó el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), a partir de registros de la Sunat.
Esto fue producto de un crecimiento de 4.2% respecto a mayo del año pasado. En tanto, en los primeros cinco meses del año, se acumuló un avance de 4.3%. El sector privado representó el sostén del 73% de todas estas plazas, al crecer en más de 5% interanual.
El rubro que mayor avance presentó a mayo fueron agropecuario y minería, con expansiones de 10.2% y 11.3%, respectivamente. En contraparte, solo pesca presentó, de momento, una contracción de 1.4%.
Servicios, que concentra más del 51% del total de puestos de trabajos privados, avanzó un 4.2% en los cinco primeros meses del año. Comercio, el segundo mayor que agrupa casi un 18% del total, tuvo un incremento del 6%.
Pero El Niño frenará esta tendencia positiva que, incluso, podría haber significado que se culmine el año, por primera vez en la historia, con más de cinco millones de puestos de trabajo formales.
“En sin duda el impacto más fuerte que aparece para la economía. En general, la actividad crecerá en alrededor de 3.5% este y el siguiente año. Sin FEN, creceríamos tranquilamente por encima del 4%”, comentó Paola Herrera, analista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE).
Un menor crecimiento tiene un impacto directo sobre el ritmo de creación de puestos de trabajo. Una estimación del IPE compartida con Gestión apuntó que, solo para este año, el FEN limitaría la creación de 98,000 puestos de trabajos formales, mientras que, considerando su efecto en el 2027, el acumulado de empleos no creados ascendería hasta los 215,000.
Con esto, en 2026, el número de plazas formales en el sector privado se situaría en alrededor de los 4.7 millones y, en 2027, en 4.8 millones, aproximadamente. Hasta el 2027, se prevé que se generen 324,000 bajo las condiciones actuales de impacto del FEN. Pero sin esto, la cifra podría elevarse a 539,000.

Según el último comunicado de la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno “El Niño” (Enfen), correspondiente al 17 de julio, las previsiones son que El Niño costero y el global continúen hasta abril del 2027, con probabilidades de una magnitud extraordinaria y muy fuerte desde diciembre de este año, respectivamente.
Recientemente, Abraham Levy, especialista en meteorología, indicó que las probabilidades del impacto del FEN serían mayores al de 1997. “A la fecha, es más fuerte que el de 1997 (…) Podríamos estar frente al mayor evento de El Niño medido en la historia verificable”, dijo a Canal N.
Sectores del empleo afectados
Herrera indicó que el sector donde se percibiría la mayor pérdida de empleo será el agro, impactado directamente por la alza de temperaturas y el incremento de lluvias, afectando a grandes extensiones de cultivos. Esto también alcanzaría a la agroexportación, que tendría de las mayores demoras en su recuperación.
“Toda la campaña de agroexportación se extiende hasta los primeros meses de los siguientes años. Dado que se espera que este fenómeno sea más largo, con temperaturas bastante elevadas para el verano del 2027, se tendría una mayor afectación en los rendimientos de los cultivos y, en consecuencia, la recuperación sería más lenta”, comentó.
“De hecho, en 2024, cuando ya se había normalizado los efectos de El Niño del 2023, el sector agroexportador no se recuperó del todo. Recién fue en 2025. Es un efecto que termina siendo más prolongado. Para el 2027, se espera una situación similar”, agregó Herrera.
De hecho, durante el episodio 2023-24, el empleo formal del agro siguió cayendo hasta casi todo 2024.

Otros sectores que se ven directamente afectados son el consumo y la construcción. En esta última, si bien se activa por el factor de reconstrucción, hay otro lado que se frena por las fuertes lluvias. Siguiendo esta línea, el rubro de transportes es otro complicado.
Brian Ávalos, socio y especialista laboral en Payet, Rey, Cauvi, Pérez Abogados, agregó que otros sectores cuya mano de obra se afecta severamente es la pesca y el sector textil.
“Son los rubros más complicados según toda la experiencia. No es que el FEN ocurra cada 100 años, cada vez pasa más frecuente, solo que varía su intensidad”, indicó.
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Informalidad laboral invisibilizada
Un factor adverso como el FEN puede cambiar significativamente la condición laboral de una persona y empujarla hacia la informalidad, por lo que resulta oportuno también ver las gestiones al respecto en los últimos años.
Un reporte de Horizonte Laboral indicó que, en el período del anterior Congreso, se elaboraron casi 300 dictámenes sobre temas laborales. Más de 100 se convirtieron en leyes. Sin embargo, ninguno abordó la informalidad en el país.
“De las 108 leyes aprobadas, 53 se dirigieron al sector público y 55 al mercado laboral general. El desbalance retrata al Congreso entero: la mitad de su producción laboral fue para el 7.3% de la PEA que trabaja en el Estado, la otra mitad para el 16.5% del empleo formal privado, y para los 7 de cada 10 peruanos que trabajan en la informalidad, cero. La legislación es para una minoría; nada para la mayoría”, apuntó el informe.
Al respecto, Ávalos criticó que el poco trabajo, en general, para abordar la informalidad ha sido mínimo en los últimos 10 años. Uno de los aspectos complejos, apuntó, surge en que pasar hacia la formalidad significa asumir nuevos costos laborales, mientras el trabajador como ciudadano no recibe beneficios tangibles.
“Hay una situación donde el Estado te cobra, pero no te da casi nada a cambio”, subrayó.
Para el laboralista, la elaboración de políticas públicas para atender la formalización debe “hilar muy fino”, pues con su propia actual estructura la informalidad contribuye de manera significativa a la economía nacional.
“Hoy hay una ligera reducción en la tasa de informalidad (69%), pero el avance viene del sector formal. Se perciben menos consultas, por ejemplo, de uso de locadores porque por un solo trabajador se pagan hasta S/ 14,000”, mencionó. “La fiscalización de la Sunafil debe estar más allá de las empresas informales”, enfatizó.

Bachiller en Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), especializado en economía, negocios, mercado laboral, políticas públicas, tributario, procesos concursales.







