
La incorporación de nueva generación renovable en el Perú también elevaría la necesidad de infraestructura para almacenar y gestionar esa energía. Celaris Energy estima que el país podría requerir entre 300 MW y cerca de 1 GW de sistemas de almacenamiento con baterías, dependiendo de cómo evolucionen las necesidades de flexibilidad del sistema eléctrico.
Según Celaris Energy, hacia 2035 está previsto el ingreso de 4.5 GW de nueva capacidad renovable al país. El crecimiento estaría asociado principalmente a nuevos proyectos de generación solar y eólica, cuya incorporación también demandará una ampliación de la infraestructura de transmisión. En ese contexto, el almacenamiento con baterías aparece como una herramienta para gestionar la variabilidad de estas fuentes y responder a las necesidades del sistema.
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Más generación, mayor infraestructura
Jefry Arce, gerente de Operaciones de Celaris Energy, sostuvo que el reto no estará únicamente en sumar nueva capacidad de generación, sino en contar con infraestructura suficiente para incorporarla al sistema.
“Cuando la cartera de proyectos renovables avance, la transmisión y la flexibilidad del sistema tendrán que evolucionar a la misma velocidad. No se trata únicamente de construir nueva generación, sino de asegurar que exista capacidad para recibirla, transportarla y gestionarla de manera eficiente”, señaló.
El ejecutivo explicó que, en el caso de la transmisión, uno de los principales desafíos será anticipar la infraestructura necesaria para conectar los nuevos proyectos con los centros de consumo. De no acompañarse este crecimiento con nuevas capacidades de red, las restricciones podrían limitar la incorporación efectiva de la nueva generación.

La necesidad de mayor flexibilidad se produce en un contexto en el que la demanda máxima del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) ya superó los 8,200 MW en febrero de este año y alcanzó los 8,085 MW en agosto, según la información presentada por la compañía.
Bajo determinados escenarios operativos, Celaris Energy calcula que los 4.5 GW de nueva capacidad renovable podrían generar una necesidad de entre 300 MW y cerca de 1 GW de sistemas BESS (sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías). El requerimiento final dependerá de cómo evolucionen las necesidades de flexibilidad del sistema eléctrico.
Arce señaló que el siguiente paso será avanzar hacia una planificación que considere de manera conjunta la generación, la transmisión y el almacenamiento. “El crecimiento renovable cambia las necesidades del sistema. La transmisión y las herramientas de flexibilidad tienen que anticiparse al ingreso de nueva generación para evitar que la capacidad disponible termine convirtiéndose en una restricción”, puntualizó.







