
Elmer Cuba, como titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), enfrenta hoy distintos retos, de la mano con sus pares de otras carteras, siendo uno de ellos que la economía peruana rompa finalmente el “techo” de 3.5% de crecimiento y pueda alcanzar, como ha prometido la presidenta de la República, Keiko Fujimori, una expansión de hasta 6% en el 2027. Pero no es lo único, pues el foco debe ser que este resultado se refleje con claridad en el bienestar de la población.
Esto ya lo reconoce como cabeza del MEF. “Hemos logrado estabilidad macroeconómica, inflación baja, solvencia fiscal, pero la población todavía no ha sentido en su salario, en su bienestar, ese crecimiento. La meta para los próximos años es hacer que ese crecimiento llegue bajo la forma de mejores empleos, mejores remuneraciones y mejores servicios públicos en toda la República”, dijo hace solo unos días cuando fue oficialmente designado.

Sin embargo, para saber cómo se encaminaría en esta senda, vale la pena recordar las recientes conversaciones que tuvo el hoy ministro Elmer Cuba con Gestión previo a su encargo como funcionario público. Esto permite dar luces sobre la ruta que podría trazar ahora liderando una cartera clave.
Cuba, en mayo de este año, resaltó aquello que no es negociable en los primeros días del nuevo Gobierno. “Si realmente queremos que la pobreza siga cayendo y que las personas aumenten su bienestar, tenemos que apuntar al crecimiento económico. Eso implica modernizar el Estado y ampliar la inversión privada. Eso es lo urgente”, fue enfático en ese momento.
Añadió que el foco también recae en estabilizar el tema fiscal: “Ya el Consejo Fiscal ha mostrado gráficos dantescos de cómo en un solo periodo gubernamental, es decir, 5 años, si no se hace nada, la deuda pública puede llegar al 41% del PBI. Eso ya viola las reglas fiscales”. “Sería terrible que no hagamos caso al Consejo Fiscal (CF), Perú pierda grado de inversión y no crezcamos”, puntualizó.
Vale decir que durante el primer mensaje a la nación de la presidenta Keiko Fujimori, el último 28 de julio, subrayó: “La estabilidad fiscal no es solo una cifra: es la condición necesaria para crecer, generar confianza y sostener las políticas sociales que necesitan los peruanos”. Sin embargo, Alonso Segura, presidente del CF no quedó del todo convencido. Adelantó que los anuncios económicos vertidos por la mandataria tienen “intenciones buenas”, pero “no es consistente con la disponibilidad fiscal del país”.
- En su reciente libro “Perú: el desarrollo esquivo”, se parte de una premisa: ¿Por qué la economía peruana es mejor que su política? Cómo respondería a esta duda.
Hace una década que Perú perdió el ritmo de crecimiento. En los primeros 15 años de este siglo, el país crecía más rápido que el mundo. Estábamos en buen camino hacia el desarrollo. Pero, eso es lo que hemos perdido. La única razón de esa pérdida es la política. La política se ha desalineado, como se menciona en el libro, por eso camina peor que la economía. Hace 10 años que la crisis política está ahí, está presente. Ojalá que no dure 5 años más, porque estamos en un bucle político.
- Esta situación en la que la economía es mejor que la política, ¿realmente viene de hace 10 años o tiene sus inicios antes?
Soñamos con tener buenos partidos políticos, democracia y políticas. Ese alineamiento no lo hemos tenido en muchos años y por eso la economía ahora es mejor que su política, porque el modelo económico está vivo desde 1993. Llevamos 30 años con un modelo económico que tiene tres bases: una economía con precios libres; estabilidad macroeconómica fuerte con el Banco Central de Reserva (BCRP) y el MEF; y un Estado que está, por ejemplo, encargado de sectores clave como educación y salud.
Esto nada más, por diseño, es superior a lo que hemos visto en la parte política. Pero, sí podría perderse, como he señalado, si el Estado sigue con [acciones limitadas] sobre los dos sectores claves que mencioné, si se controlan los precios, si se interviene, y si se pierde la estabilidad macro, fiscal y monetaria. En un caso así, la economía va a ser tan mala como la política, como era en los ochenta.







