
Asia continúa ganando terreno como destino de las exportaciones peruanas y ahora casi seis de cada diez dólares que envía el Perú se dirige a algún mercado en ese continente.
Según datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), en los últimos seis años, entre 2020 y junio de 2026, el continente asiático ha pasado de concentrar un 45% a casi un 60% de las exportaciones peruanas.
El avance se refleja en el ritmo de crecimiento de las ventas. En el primer semestre de este año, las exportaciones hacia Asia aumentaron 42.7%, llegando a superar los US$ 32,000 millones, por encima del monto que se exportó tanto a América del Norte como a Europa.

¿Qué explica este avance?
Para Juan Carlos Mathews, decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la USIL y extitular del Mincetur, el avance responde al dinamismo de la demanda asiática principalmente de minerales como el oro y cobre, que se ven beneficiados por el efecto del alza de precios.
A esto se suma otro factor estructural pues, según indicó, Asia se ha convertido en el principal espacio de integración comercial del Perú.
“Los tratados de libre comercio (TLC), la infraestructura portuaria, la relación construida con China y la apertura de nuevos productos agropecuarios están ampliando las oportunidades. Por ejemplo, Perú y China vienen trabajando en la optimización del TLC y en nuevos accesos sanitarios para productos como granada y plátano”, comentó a Gestión.
Solo China ha llegado a concentrar casi un tercio de lo que exporta el Perú, y durante esta primera mitad del 2026 ha aumentado en 38.7% sus compras al país, a US$ 20,850 millones.
El peso de China responde al tamaño de su economía y a la demanda que viene generando su proceso de transformación hacia industrias menos contaminantes, explicó Gabriel Arrieta, jefe de Estudios Económicos e Inteligencia Comercial del Centro de Investigación de Economía y Negocios Globales de la Asociación de Exportadores (Adex).
“Dentro de todo el sistema económico chino el interés que tienen de comprar productos está relacionado a, por ejemplo, el desarrollo de la industria verde. Esto impulsa la mayor utilización del cobre para poder desarrollar industrias nuevas y fortalecer las que actualmente existen en ese país y eso eleva el valor exportado del Perú hacia el Asia, pues es prácticamente el principal destino de este continente”, sostuvo.

El avance no se explica solo por China. Aunque el TLC aún continúa en proceso de negociación, actualmente la India ya compra el 10% de las exportaciones que Perú envía al mundo, mientras que Japón y Corea del Sur concentran alrededor de 3% cada uno.
Pero, el crecimiento de algunos mercados asiáticos no necesariamente significa que Perú esté diversificando su oferta exportadora en esos destinos. En el caso de India, por ejemplo, la mayor parte de lo que le vende el país es oro.
“El 90% del valor exportado del Perú a la India es oro, eso es lo que está explicando el comportamiento bastante atípico con ese país. El hecho de que no exista un acuerdo comercial con ellos también golpea las diferentes oportunidades que podamos tener hacia este mercado”, refirió.
Oportunidades no explotadas
El mayor peso de las exportaciones peruanas a Asia se debe a la minería. De hecho, el 72% de los envíos mineros tuvo como destino algún país de ese continente. Incluso China por sí sola recibió 49% de los minerales exportados por Perú.
Pero, los despachos de productos no tradicionales resultan menores en proporción. Asia apenas recibe el 13% de las exportaciones con valor agregado y apenas 9% de las exportaciones agropecuarias.
“Si queremos construir una economía exportadora más resiliente, no podemos quedarnos solamente en esa dinámica. La oportunidad está en utilizar esa plataforma asiática para diversificar nuestra oferta. Perú ya ha demostrado que puede ser competitivo en productos agropecuarios y no tradicionales”, señaló Mathews.
En ese sentido, el exministro consideró que productos que ya tienen una oferta exportable consolidada podrían encontrar mayor presencia en mercados como China, Japón, Corea, India y el Sudeste Asiático.
En agroindustria, por ejemplo, consideró que hay espacio para seguir creciendo con arándanos, uvas, paltas, café, cacao y derivados, quinua, mango, granada y banano orgánico.
Agregó que hay oportunidades en pesca para consumo humano directo -como jurel congelado, conservas de atún- y en bienes diferenciados, como café especial, chocolate, productos orgánicos y prendas de alpaca y algodón.
“Tenemos que identificar el producto, el mercado y el consumidor. Asia no es un mercado homogéneo: lo que funciona en Japón no necesariamente funciona en India, China o Corea. Ese es el desafío para el Perú: pasar de una lógica de ‘tenemos oferta, busquemos comprador’ a una lógica de inteligencia comercial, adaptación del producto y desarrollo de mercado”, precisó.
A su vez, Arrieta coincidió en que hay espacio para impulsar productos del agro como los cítricos y el plátano, pero plantea que una parte de la oferta llegue con mayor procesamiento.
“Es clave tener esta visión de procesar el producto agrícola y enviar productos con mayor valor agregado, sea congelados, mermeladas o también harina. Hay tanta diversidad de productos que podemos seguir produciendo para enviar a este mercado. En realidad nos estamos quedando bastante cortos”, sostuvo.
Arrieta consideró que el mercado tampoco se debe limitar solo a las grandes economías asiáticas. El especialista destacó el avance de los envíos hacia los países de la ASEAN -entre ellos Indonesia, Vietnam, Malasia, Tailandia, Filipinas y Singapur-, que sumaron US$ 640 millones entre enero y junio de 2026.
Indonesia, en particular, es un mercado que Mathews considera relevante por su tamaño y por las mejores condiciones que se abrirían para determinados productos peruanos.
“Estamos hablando de un mercado de más de 270 millones de consumidores. El Acuerdo Integral de Asociación Económica (CEPA) entre Perú e Indonesia suscrito en 2025 establece que, en una primera etapa, el 56% de los productos peruanos podrá ingresar con arancel cero, incluyendo cacao, arándanos, paltas, café y mangos. Eso cambia significativamente la ecuación para nuestros exportadores”, añadió.
- LEA TAMBIÉN: Mincetur: esta será la estrategia para hacerle frente al “nuevo golpe arancelario” de EE.UU.
Reto de convertir la oportunidad en más exportaciones
Sin embargo, no basta con que exista demanda pues los especialistas apuntan que también se necesita tener suficiente producto, cumplir los requisitos de cada mercado y lograr que los costos de llevarlo hasta Asia sean competitivos.
En el caso de los alimentos frescos, la logística y la cadena de frío siguen siendo un desafío.
Si bien el puerto de Chancay puede ayudar a mejorar la conexión con Asia, Arrieta considera que todavía es temprano para decir que explica el crecimiento actual de las exportaciones.
Su mayor impacto, agregó, podría verse en los próximos años, siempre que la oferta peruana crezca al mismo ritmo que las oportunidades que ofrece el continente.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







