
La inteligencia artificial (IA) ya se encuentra en distintos procesos bancarios, entre ellos la evaluación crediticia, gestión de riesgos y otras operaciones que permiten agilizar la atención y el otorgamiento de préstamos.
Sin embargo, con la aplicación de las nuevas disposiciones del reglamento de la Ley que promueve el uso de la IA, las entidades financieras deberán reforzar los controles sobre estos sistemas y demostrar que su utilización se realiza bajo criterios de transparencia, supervisión humana y adecuada gobernanza.
Este 10 de septiembre venció el primer plazo de adecuación para que las empresas y organizaciones privadas que desarrollen e implementen sistemas de IA en los sectores de salud, educación, justicia, seguridad, economía y finanzas cumplan determinadas obligaciones.
Uno de los principales cambios en el rubro financiero está relacionado con la transparencia algorítmica. Las entidades deberán informar al usuario, de manera clara y sencilla, cuando un sistema de IA intervenga en procesos que puedan afectar sus derechos, dijo María del Carmen Yuta, socia de Vodanovic.
“Así, si una solicitud de crédito es rechazada mediante un sistema de IA, no bastaría con comunicar al cliente que no califica. La entidad deberá poder explicar, de acuerdo con las reglas aplicables, los principales elementos que sustentaron la decisión, como podría ser un determinado perfil de riesgo, antecedentes de endeudamiento o señales de un posible sobreendeudamiento”, detalló.
Para Luis Ernesto Martín, socio de regulación financiera de Ontier, el reto para la banca no está en comenzar a utilizar IA, sino en demostrar que los sistemas que ya emplea funcionan adecuadamente y cuentan con mecanismos de gobernanza.
Recordó que desde el 2023 la regulación de gestión de riesgos de modelos de la SBS ya contemplaba referencias a la inteligencia artificial y establecía parámetros que las entidades debían considerar al utilizar estos modelos.
Por ello, consideró que el uso de estas herramientas en la banca no se gatillará como consecuencia de la norma aprobada en 2025, sino que ya venía desarrollándose.
Supervisión
Yuta sostuvo que la regulación no busca frenar el uso de IA. Procesos como el onboarding, el conocimiento del cliente (KYC), la gestión de riesgos y la evaluación crediticia pueden realizarse de manera más ágil mediante estas tecnologías, siempre que exista un uso responsable y transparente.
Uno de los principales riesgos, advirtió, es que las entidades utilicen sistemas sesgados o que generen resultados discriminatorios. Por ello, además de la transparencia frente al usuario, será necesario contar con controles, supervisión y procedimientos que permitan detectar y corregir errores.
En ese sentido, Marín señaló que no debe interpretarse la supervisión humana como la obligación de colocar una persona detrás de cada decisión automatizada.
El desafío consiste en asegurar una supervisión humana real y mecanismos que permitan intervenir cuando corresponda, además de contar con medidas para enfrentar situaciones como fraudes, manifestó.
Crédito
Para el especialista, el crecimiento del crédito digital registrado durante los últimos años está relacionado, en parte, con el uso de nuevos modelos y herramientas de IA. “Los préstamos que pueden ser desembolsados en pocos minutos requieren procesos de evaluación automatizados que permitan analizar grandes cantidades de información con rapidez”, indicó.
Además, sostuvo que una adecuada aplicación de estas tecnologías puede beneficiar al consumidor al hacer más eficientes y rápidos los procesos.
Si los modelos están correctamente diseñados, podrían contribuir a reducir el incumplimiento, al permitir identificar mejor a las personas que tienen un perfil adecuado para acceder a un crédito y evitar otorgarlo a quienes representan un mayor riesgo, resaltó.
- EN CORTO: La aplicación de las nuevas reglas sobre inteligencia artificial podría representar mayores costos operativos para bancos y fintech, debido a la necesidad de implementar controles, capacitar personal y establecer mecanismos de supervisión y gobernanza, comentó María del Carmen Yuta, de Vodanovic. Sin embargo, estos gastos podrían compensarse con una reducción de riesgos legales, reclamos y quejas de usuarios, expresó. La transparencia sobre el uso de IA también podría fortalecer la confianza en procesos automatizados.

Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.







