
La oferta de tarjetas de crédito sin membresía cumple seis años en el mercado peruano, luego de que en 2020 una modificación normativa estableciera que las entidades financieras debían contar con al menos una tarjeta que no cobrara este concepto.
Pero, ¿que una tarjeta no tenga membresía significa que necesariamente es más barata? La respuesta depende del uso que haga el cliente del crédito.
La principal ventaja es eliminar un costo fijo anual. Mientras algunas tarjetas tradicionales cobran membresías desde S/75 u S/80 y pueden superar los S/300 o S/500 en productos premium, existen alternativas con membresía cero.
Sin embargo, el ahorro puede ser relativo si la tarjeta tiene una tasa de interés elevada. Por ejemplo, la Visa Light del BCP no cobra membresía ni exige consumos mínimos, pero registra una TEA para compras de hasta 112.9%.
La Visa Clásica, en cambio, cobra S/80 de membresía, aunque presenta tasas menores, de entre 83.4% y 95.9%, y el pago puede ser exonerado bajo determinadas condiciones.
En BBVA ocurre algo similar, la Visa Cero registra una TEA cercana al 110%, mientras que tarjetas como Platinum, Signature y Black tienen tasas menores, aunque incorporan membresías y requisitos adicionales.
Para Edmundo Lizarzaburu, docente de la Universidad Esan, la comparación no puede hacerse únicamente por el cobro de membresía. La tasa dependerá, entre otros factores, del perfil de riesgo del cliente y de los beneficios asociados a cada producto.
En esa línea, considera que una tarjeta sin membresía puede ser una alternativa para quienes recién empiezan a construir historial crediticio o buscan contar con una línea para situaciones puntuales.
El especialista también ha advertido que el problema aparece cuando el consumo se desordena y se generan sobrecostos. Si el usuario paga el total de la deuda cada mes, puede aprovechar el periodo entre la compra y la fecha de pago sin generar intereses; en cambio, financiar saldos puede elevar rápidamente el costo del crédito, expresó.
“Así, para un cliente totalero, una tarjeta sin membresía puede resultar muy conveniente. Pero para quien suele financiar sus consumos, ahorrar S/80 o S/100 al año podría ser poco relevante frente a una tasa superior al 100%”, manifestó.
La comparación, por tanto, debería considerar membresía, tasa de interés, seguro, comisiones y beneficios efectivamente utilizados, indicó.
Una tarjeta con membresía exonerable y una tasa menor puede terminar siendo más barata que una tarjeta con membresía cero, concluyó.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.







