
Un negocio puede tener ventas, clientes e incluso movimiento constante en su caja y, aun así, estar atravesando problemas financieros. Para los emprendedores, algunas señales pueden pasar desapercibidas hasta que llega el momento de hacer pagos.
“Cuando te das cuenta de que no te alcanza para pagar tus tributos, tu planilla o tus préstamos bancarios, son síntomas de que hay problemas dentro de tu empresa”, explica Jorge, Coordinador Académico de Contabilidad y Tributación del Instituto CERTUS.
Uno de los errores más frecuentes es confundir las ventas con las ganancias, indica. Tener dinero ingresando a la empresa no significa que todo ese monto esté disponible para gastar o invertir, para conocer la rentabilidad real es necesario descontar los costos asociados a la operación, precisó.
“El problema aparece cuando el emprendedor no tiene claro cuánto le cuesta realmente vender sus productos o servicios. Esto puede generar dificultades al momento de cumplir con obligaciones tributarias y laborales, pese a que el negocio registre ventas”, alertó.
Una segunda alerta es utilizar la caja del negocio para cubrir gastos del propietario. Según el especialista, separar el patrimonio personal del empresarial es especialmente importante cuando el negocio opera bajo una figura societaria.
Mezclar ambos recursos puede desvirtuar los resultados de la empresa y terminar descapitalizándola, dijo. Por ello, recomienda mantener una separación clara entre el dinero destinado a la operación del negocio y los gastos personales del emprendedor.
Una empresa también puede ponerse en riesgo cuando utiliza prácticamente toda su liquidez y no contempla escenarios adversos. El especialista recuerda lo ocurrido durante la pandemia, cuando numerosas empresas no estaban preparadas financieramente para una interrupción prolongada de sus actividades.
Ante situaciones como una caída de ventas o una emergencia que afecte la operación, contar con una reserva puede ayudar a sostener el pago de obligaciones. La recomendación es anticiparse y establecer estrategias de prevención, en lugar de esperar a que aparezca la falta de liquidez.
A estas señales se suman los llamados “gastos hormiga”, es decir, desembolsos que no siempre se incorporan correctamente al costeo del negocio, pero que terminan reduciendo la rentabilidad. Por ello, el especialista considera conveniente que el emprendedor cuente con asesoría contable.

Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.







