
El cambio de Gobierno en Perú, con Keiko Fujimori en la presidencia, tomó a Cusco en un momento cuando menos retador, pues su economía no registró crecimientos en los dos últimos años. En este contexto, Fernando Ruiz Caro, presidente del Instituto Cusqueño de Economía (Incuse), señaló que son varios los problemas en el radar regional.
Además del débil dinamismo de sus motores económicos, como el turismo y la producción minera y gasífera; Ruiz Caro apuntó que hay una gran pendiente del Perú con Cusco y su acceso al gas natural.
“Ya son más de 40 años desde que se descubrió el gas de Camisea [en la selva de Cusco] y tuvimos que esperar 20 años para su explotación. Los cusqueños llevamos más de 20 años esperando que también llegue a nuestras ciudades y a otras regiones”, valoró en diálogo con Gestión.
El factor “velocidad”
Ruiz Caro señaló que el uso de gas natural en Cusco es mínimo. Recién en los últimos tres años se dieron algunas conexiones. “Hoy tenemos tres gasocentros, uno recién se inauguró. Hay como 4,000 vehículos de taxis convertidos a gas natural. Además, el Gobierno regional empezó un proyecto para conectar a 1,000 hogares”, contó.
Sin embargo, el reto de la masificación requiere de un mayor impulso. Ruiz Caro mencionó que “sobre la mesa” hoy está la propuesta realizada por Cálidda y el proyecto de 7 regiones, que beneficiaría, inicialmente, a 15 ciudades de Ayacucho, Ucayali, Junín, Puno, Cusco (Cusco, Quillabamba y Calca), Apurímac y Huancavelica. En una primera etapa, se alcanzaría a 300,000 conexiones (1.2 millones de usuarios).
De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas (Minem), esta iniciativa se concretaría a partir de la firma de una adenda al contrato de distribución de gas natural en Lima y Callao de Cálidda. El plan 7 regiones contempla la construcción de 3,700 kilómetros de redes de gas natural, con una inversión estimada de US$ 550 millones.
“Esto realmente va a mejorar mucho la economía regional a donde llegue, pero también va a sanar una herida que tenemos los cusqueños con respecto al gas natural”, indicó Ruiz Caro.
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La expectativa es que la adenda “se firme lo antes posible”, pues se trata de “la manera más rápida en que el gas domiciliario pueda llegar a los cusqueños”, consideró el presidente del Incuse, agregando que hay un factor monetario relevante.
“Se ha dicho que [con este proyecto] se tendría una tarifa similar a la que tiene el gas domiciliario en Lima, que es un 40% menos de lo que se pagaría por el GLP, que es el combustible que más se usa en los hogares aquí”, calculó.
Ruiz Caro agregó: “La firma de la adenda se ha ido atrasando por toda la inestabilidad política que ha tenido el Perú en los últimos meses y años. En general, si bien [en Cusco] no se ha votó mayoritariamente por [la presidenta] Keiko Fujimori, sí hay una esperanza real de que en este Gobierno se concreten algunas de las demandas que tiene Cusco y el sur”, enfatizó.
A mediados de junio, en diálogo con Gestión, Luis del Carpio, presidente ejecutivo de ProInversión, señaló que “en las próximas semanas” estaría lista la firma de dicha adenda, luego de recibir las opiniones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y del regulador (Osinergmin). Sin embargo, esto no se concretó aún.

“Primera piedra” para seguridad energética
Para Ruiz Caro, dentro de todo el análisis que se viene haciendo debe valorarse que la iniciativa es una inversión privada y no es el Estado quien solventará esta ampliación de red. Además, significaría una importante señal que otorgue el Gobierno en un contexto de recuperar la confianza empresarial.
A esto sumó que el avance del proyecto 7 regiones representaría una “primera piedra” con vista a elevar la seguridad energética del Perú y, principalmente, el sur del país.
Ruiz Caro agregó que el hecho de avanzar con este proyecto no significa que se deseche la posibilidad de tener un gasoducto, como pudo haberse malentendido en la región, sino que funcionan de manera complementaria y apuntando a fomentar una cultura de uso del gas natural.
“Si vamos generando una cultura de consumo de gas natural en domicilios, en vehículos, en pequeñas empresas, también va a ir creciendo el mercado como sucedió en Lima. Empezar cuanto antes este proyecto también va a ayudar a que, en algún momento, sea más factible realizar el gasoducto para el sur y se pueda hacer todo un circuito de conexión de gas natural. Esto evitaría que suceda lo de marzo de este año (caso TGP)”, refirió.
Otros sectores beneficiados
El presidente del Incuse subrayó que, además del primer beneficio de aliviar a las familias económicamente al generarles ahorros, hay otros que aparecen en el escenario.
Uno es el impacto ambiental, pues para algunas actividades locales, como la producción de tejas y ladrillos, se usan combustibles sumamente contaminantes (diésel).
“En Cusco tenemos una situación complicada con la producción de tejas y ladrillos porque se usan combustibles bastante dañinos [...] Pero también hay alrededor de 6,000 familias que se sostienen de este rubro. Si [la fuente] se cambia, por ejemplo, a gas natural, que es absolutamente posible, tendríamos un beneficio en términos medioambientales para la ciudad”, mencionó.

Siguiendo esta línea, observó que, si bien Cusco no se caracteriza por su componente industrial, podría fomentarse la pequeña y mediana industria ante menores costos y daño ambiental por el uso del gas natural.
La agroindustria es otro sector que podría beneficiarse altamente al hacer uso de este combustible dentro de su proceso de producción de frutas, café, cacao y similares, agregó.
“Sí hay una cadena de beneficios enorme si logramos que se concrete la masificación del gas natural. Pero, sobre todo, pesa el sentimiento de reivindicación de algo que estamos esperando desde hace mucho tiempo en Cusco”, enfatizó.
Ruiz Caro anotó que buena parte de la conflictividad social en la región responde a este amplio pedido, con consecuencias directas sobre su dinamismo económico.
Retos en economía de Cusco
Con una vista más amplia económicamente, Ruiz Caro señaló que la actividad de Cusco no registra avances en los últimos años por el factor turismo y minero/energético.
“Un motivo es que no hemos recuperado nuestra afluencia turística que teníamos prepandemia por los problemas que se presentan en Machu Picchu. Esta medida populista de vender 1,000 boletos presencialmente en el pueblo de Aguas Calientes no solo ha causado una mala imagen, sino que muchas veces ni siquiera se venden esos boletos en su totalidad”, cuestionó.
En tanto, por el lado de la producción de gas y minería, que representa buena parte de Producto Bruto Interno (PBI) regional, observó que se dieron “altibajos”.
De otro lado, el presidente del Incuse valoró un cambio que se ha dado en el sector agrario, pese a no contar con grandes extensiones para la agroindustria.
“Algunas actividades se han podido conectar con la agroexportación. Hablo de las paltas, principalmente. Hay varios valles interandinos que ahora están produciendo paltas y están conectados con las agroexportadoras, lo cual también trae prosperidad”, subrayó.

Bachiller en Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), especializado en economía, negocios, mercado laboral, políticas públicas, tributario, procesos concursales.







