
El Perú ha construido uno de los esquemas macroeconómicos más estables de la región. Sin embargo, durante el evento Escenarios 2026: Inversiones y Elecciones, a cargo de SURA Investments, donde participó Gestión, diversos especialistas analizaron los retos actuales, así como el escenario que se abre para los inversionistas.
Shocks que cambian en tiempo real
Luis Miguel Castilla, exministro de Economía y Finanzas (MEF), destacó el brillo actual de algunos indicadores económicos del país: inversión privada; inflación que, aunque sufriría presiones coyunturales, se mantendría en el rango meta de 1% y 3%; consumo privado; creación de puestos de trabajo; y los ingresos reales. Además, Perú registró una balanza comercial superavitaria, con exportaciones que se acercan a los US$ 100,000 millones por los niveles históricos de precios de intercambio.
Pese a ello, para este año Castilla proyectó un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 3.2% y, hacia adelante, se establecería en 3%.
“Si tenemos una macroeconomía tan envidiable, oportunidades de inversión y sobrevivimos al factor [Pedro] Castillo, ¿por qué tenemos un crecimiento elevado respecto a Latinoamérica, pero resulta una fracción de lo que realmente podríamos crecer?”, cuestionó.
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Aunque son distintas las razones, hay factores de riesgo múltiple que están evolucionando en tiempo real; es decir, shocks que no se tenían previstos. Identificó, así, una acumulación de riesgos internos que tensionarían la economía peruana: la reciente interrupción del suministro de gas, que, si bien ya se reestableció —en parte—, reveló la fragilidad del sistema energético. A ello se suman las amenazas climáticas a causa de El Niño Costero.
Además, hay un escenario negativo que podría concretarse si se aprueban varios proyectos legislativos con iniciativa de gasto.
En paralelo, hay otros elementos al acecho. La inseguridad ciudadana, que afecta a uno de cada cinco peruanos, se ha convertido —en palabras de Castilla— en una suerte de “nuevo impuesto” para el sector privado. También está en la lista la expansión de las economías ilícitas.

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El lado político que no se puede ignorar
“Entender la política sin el contexto económico no da una visión cabal de los desafíos”, apuntó Castilla.
Si bien el Perú está en un momento distinto al del 2021, el exministro se preguntó si la discordancia entre la economía y la política va a continuar. “Hay dos indicadores clave: tipo de cambio y spread. Hay un desacople. Cuando Dina Boluarte fue vacada, el sol se seguía fortaleciendo y el riesgo país bajaba. No se entiende afuera cómo la política y la economía van en direcciones distintas, pero la tendencia está cambiando”, recalcó.
Por ejemplo, una consecuencia de la situación actual es la limitada duración de los ministros, sobre todo en carteras clave como Interior y Economía. En concreto, hay titulares con bajo promedio de permanencia y un 38% del electorado que no respalda a ningún candidato presidencial. Además, con un Congreso bicameral desde julio del 2026, el Senado va a tener mucho poder. “Eso, dependiendo de quién gane, va a hacer que sea difícil la gobernabilidad”, recalcó.
En otro momento, también fue claro con el rol del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
“Que se preserve la independencia del Banco Central (BCRP), que es la pregunta recurrente cada vez que hay elecciones; la continuidad de Julio Velarde, el directorio [...]. Y que se retome un poco más del empoderamiento al MEF. [...] Hay que saber cuidar los activos que hemos desarrollado, y encarar reformas que nadie las menciona, pero que son absolutamente fundamentales para crecer más y generar mayor capacidad de resiliencia en el futuro”, remarcó.

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¿Cómo se ve Perú para los inversionistas?
Con el contexto interno —económico y político— un poco más claro, César Cuervo, CIO de SURA Investments, habló del lado externo, así como de la mirada de los inversionistas.
“[A nivel global] estamos ante un entorno de muchos cambios, que tienen una serie de características particulares: son muy difíciles de predecir; no son de naturaleza financiera; tienen un resultado binario, pasan o no pasan”, remarcó.
En este escenario, comentó que una de las principales áreas en las que un inversionista y administrador de patrimonio debe trabajar es la capacidad de separar el ruido de las circunstancias que impactan en los activos de interés.
“Estamos enfrentados a una nueva realidad, donde la distribución normal, que nos ayudaba a predecir los fenómenos de la naturaleza o de los mercados, sigue funcionando, pero todos esos eventos que están muy cerca, que son relativamente predecibles, no son los que generan ruido en mi portafolio. Por el contrario, son todos estos otros de los cuales hablábamos: cambio recurrente del presidente, incertidumbre política, el cambio en los paradigmas de la geopolítica”, explicó.
Cuando se revisa el pico de la incertidumbre un año después, los activos de riesgo han tenido un desempeño positivo. Eso no quiere decir —precisó— que, cuando la incertidumbre se incrementa, no haya nada que hacer. “También es prudente, según el perfil de riesgo como inversionista, ajustar exposiciones que tienen demasiado riesgo”, destacó.
“Eso es lo que hemos venido haciendo con los portafolios. Hemos sido un poco más moderados, mantenemos nuestra visión, pero el tamaño de las exposiciones que tenemos las hemos moderado”, agregó.
El mensaje de fondo es claro para SURA Investments: la inversión con un foco de largo plazo tiene claras ventajas en comparación con las reacciones “más en caliente y más emocionales”.
“¿Por qué tenemos una visión más positiva para los activos de riesgo, aunque un poco más moderada? Porque, en términos generales, las condiciones financieras en Estados Unidos y en el mundo desarrollado siguen siendo favorables, y porque el crecimiento y el desempeño fundamental de las compañías siguen beneficiándose de tasas que estuvieron bajas en un tiempo largo”, puntualizó.
Aquello también viene de la mano con que SURA Investments sea más cauto con la renta fija global, la otra mitad de su posicionamiento en los portafolios que administra en Perú y en el resto de la región.
Aunque destacó a Estados Unidos, también tuvo reparos. Si bien es tradicionalmente considerado como un refugio para los inversionistas, enfrenta hoy mayores niveles de incertidumbre política y geopolítica.
Sin embargo, ese cambio en la percepción del riesgo no implica que la gran potencia haya perdido su centralidad en los portafolios globales. Su liderazgo en innovación tecnológica y su capacidad para generar nuevas industrias siguen posicionándolo como un actor clave en la economía mundial.
Así, concluyó Cuervo: “Lo que tenemos que hacer ahora es considerarlo [a EE. UU.] como un activo muy importante que pesa mucho en los portafolios, pero que tenemos que considerar sus virtudes propias de retorno esperado ajustado por riesgo”.

Perú en la mira
Perú, por su parte, ha hecho lo suyo en este periodo tan convulsionado, al mismo que las elecciones le suman ruido: “Nosotros hemos tenido resultados positivos en la bolsa peruana, lo estuvimos en todo el 2025 y fue una decisión beneficiosa para el desempeño de los portafolios, tanto en los agregados como los que son de renta variable, y en los portafolios regionales Perú venía siendo sobreponderado como uno de los destinos de inversión preferido para América Latina. No obstante, hemos preferido moderarnos porque, en efecto, cuando uno mira el caso tanto del sol como las acciones, el periodo preelectoral algo de ruido hace”.
Aunque Perú ha mostrado resiliencia y logra como público inversionista analizar la coyuntura, la realidad es que hay un impacto en el más corto plazo capaz de aumentar la volatilidad. Después de las elecciones hay un desempeño relativamente moderado, salvo en casos puntuales, como tendencias muy marcadas hacia la derecha o hacia la izquierda. Frente a ese tipo de resultados con carácter binario, Perú tiene como política de inversión pasar un poco más neutral.
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El horizonte de inversión
Ivan Zárate, vicepresidente senior de SURA Investments, se centró en cómo deben reaccionar los inversionistas frente a episodios de volatilidad. La recomendación principal fue evitar decisiones impulsivas motivadas por noticias o shocks coyunturales.
“Uno puede asustarse con alguna de las noticias y vender todo lo que tiene en Perú; o como pasó en 2021, sacar toda la plata fuera del país sin entender los efectos tributarios que eso conllevaba. Traigo a colación lo que pasó en 2021 porque es algo que muchos tenemos a flor de piel. Nuestra recomendación general es tener este conocimiento interno de cuál es el perfil de inversión que cada uno de nosotros tiene, ser muy sincero en ese proceso, y sobre la base de los portafolios que cada uno de nosotros ha construido, ser disciplinados”, sugirió.
La gestión patrimonial moderna, además de requerir integrar asesoría financiera con planificación fiscal, exige analizar la agenda, recalcó el experto.
“Donde más positivamente ha reaccionado el mercado es cuando ve que ocurre la elección de un presidente que el mercado interpreta como positivo en cuanto a reformas que van a promover crecimiento y quizás algo de desregulación. [...] El efecto de los primeros anuncios que hizo el presidente Castillo tuvo muchas implicaciones en el desempeño de los activos peruanos”.
Añadió: “Si un presidente que no se ha percibido tan amigable con el mercado es elegido y, finalmente, tiene una postura más moderada, eso también seguramente se convertirá en un catalizador de corto plazo. Ahora, pensando en el largo plazo, creo que dentro de lo más importante yo mencionaría dos cosas: preservar la independencia del Banco Central (BCRP) y prestarle mucha atención al cuidado fiscal. Una de las razones de por qué Perú soporta estos embates de la incertidumbre global o interna es porque tiene niveles de apalancamiento significativamente inferiores a los que tiene la típica economía emergente”.

Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.








