
El debate sobre la calidad en el servicio de agua en el Perú suma un nuevo capítulo. Un proyecto de ley propone ahora un régimen excepcional “que permita a las municipalidades provinciales promover la reorganización de la prestación de los servicios de saneamiento mediante la creación de nuevas empresas prestadoras (EPS) dentro de su ámbito”, se puede leer en el documento.
No obstante, hay una acotación en el texto: esto sucederá “cuando el servicio no se brinde o se preste en condiciones deficientes”. Se trata de la iniciativa legislativa PL 14508/2025-CR, a cargo de Guido Bellido, congresista de Podemos Perú (PP).
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¿Crear y dividir las EPS?
Actualmente está vigente la prohibición de dividir las empresas de agua —artículo 18 del Decreto Legislativo N° 1280—, pero, de aprobarse el proyecto de ley, se abre una puerta: con el respaldo técnico y la aprobación de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass), la municipalidad podría impulsar la creación de una nueva compañía o aplicar el “procedimiento de escisión”, según se detalla.
La escisión es, en palabras sencillas, la división de una entidad en dos o más unidades operativas. El objetivo que se busca, de acuerdo con los argumentos expuestos, es conseguir una mayor cobertura en zonas donde el servicio está fallando.
Para ello, se tendría que modificar el mencionado artículo 18 del Decreto Legislativo N° 1280, que ahora “no contempla mecanismo excepcionales”.
Milton von Hesse, director ejecutivo de Von Hesse Consultores y exministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, opina sobre la propuesta: “El tema va exactamente en sentido contrario a lo que debería ser una norma de este tipo. El gran problema en el Perú en la provisión de agua es, justamente, el fraccionamiento de las Empresas Prestadoras de Servicios (EPS). En el Perú hay 50 EPS a nivel nacional, de las cuales una está en Lima y el resto está a lo largo del país”.
Explica, en ese sentido, que “cuando las empresas son chicas, lo que recaudan por tarifa de agua no alcanza a cubrir ni siquiera los costos operativos”. Es decir, no pueden contratar personal especializado, invertir en infraestructura clave ni cubrir insumos básicos como el cloro.
Comenta, además, que de las 50 EPS que operan en el país, solo una —Sedapal— alcanza niveles adecuados de calidad de servicio. Las otras 49 presentan desempeños que van de regular a muy bajo, según la última medición del Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (Otass).
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Economías de escala
Desde la mirada especializada de von Hesse, la viabilidad de la EPS depende de su escala.
“Más bien lo que tiene que hacerse es lo que los economistas llamamos economías de escala. Mientras más usuarios tenga la EPS, se van a poder repartir mejor los costos y van a poder ser sostenibles. Seguir permitiendo que las empresas se dividan es una locura. Es contribuir a profundizar la crisis del agua y saneamiento en el Perú. [...] Esta solución es más bien una antisolución”, resaltó.
Incluso compartió cifras que se configuran como antecedentes: datos de la Sunass y del Otass muestran que las EPS más pequeñas son también las menos eficientes. En promedio, precisó el experto, pierden entre el 40% y 50% del agua que producen.
Estas pérdidas se explican principalmente por problemas de gestión. Además, muchas de estas empresas no tratan adecuadamente las aguas residuales ni garantizan la cloración del agua. Cualquier reforma, indica von Hesse, debería partir de este diagnóstico.

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¿Medida populista?
El economista también cuestiona el interés detrás de este cambio: “Hoy mucha gente está en el país tratando de manejar inversiones para ver con cuánto se queda. [...] Creo que esta ley es solamente un intento populista que no ha sido lo mínimamente cuidadoso como para mirar la evidencia”.
Para él, el camino no es fragmentar, sino más bien integrar: “Lo que hay que hacer es exactamente lo contrario. Hay que obligar a que las empresas prestadoras de servicios se fusionen en al menos una por región”.
Así, revisó velozmente las posibilidades de trabajo en conjunto: “Por ejemplo, Moquegua y Tacna. No tiene sentido que cada una tenga una EPS. Tampoco tiene sentido que Tumbes y Piura tengan dos EPS. Debería haber una”.
La mejora en la gestión, para von Hesse, pasa necesariamente por incorporar al sector privado en la operación de las EPS. Considera que su participación permitiría introducir capacidades técnicas y eficiencia, dos aspectos que hoy no están garantizados.
En contraste, la propuesta actual no formula cómo se incorporaría este actor: mantiene un modelo en el que las decisiones dependen, en gran medida, de las autoridades locales.

Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.







