
Ante una brecha de infraestructura que supera los US$ 100,000 millones en el Perú -según datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)-, es usual que en los períodos electorales los candidatos se centren en prometer la ejecución de una serie de obras.
Solo para estas elecciones del 2026, Gestión identificó unos 47 grandes proyectos de infraestructura en transporte, logística, energía, irrigación, seguridad y otros rubros, presentados en los planes de gobierno de los 36 partidos políticos que participan en el proceso electoral.
La mayor parte de las iniciativas incluidas en los planes de gobierno no son nuevas, sino proyectos discutidos antes, algunos con obras iniciadas, contratos firmados o procesos truncos que los distintos partidos prometen destrabar e, incluso, culminar en su eventual gestión.
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Proyectos de transporte y logística
Teniendo en cuenta que, de acuerdo con el MEF, el sector transporte es el reto más crítico con una brecha de corto plazo que asciende a S/ 35,970 millones, gran parte de los proyectos planteados apuntan a cubrirlo.
Algunas de las principales propuestas buscan continuar impulsando el Tren Tumbes-Tacna para conectar el litoral nacional mediante esquemas de inversión de Gobierno a Gobierno (G2G) y el Tren Bioceánico Perú-Brasil para facilitar el comercio con Asia.
A estos se suman los ferrocarriles de cercanía Lima-Ica y Lima-Barranca, ejes como los de Marcona-Andahuaylas, Chancay-Pucallpa y Lambayeque-Cajamarca. Todas estas iniciativas ya habían sido mencionadas en planes y anuncios previos, aunque sin ejecución aún.
La culminación de la Línea 2 del Metro de Lima y el avance de las Líneas 3 y 4 también se promete en los planes de partidos como Alianza para el Progreso (APP), Ahora Nación, Avanza País, Fuerza Popular, Somos Perú y Libertad Popular.
Aparte de esas propuestas, algunos candidatos plantean proyectos nuevos como las líneas de metro en Trujillo, Arequipa y Piura, propuestos por Fuerza Popular y el APRA; el Tren Transandino (Puno-Cajamarca), en el plan de Perú Moderno; así como un Tranvía en Arequipa, planteado por Avanza País.
En cuanto a la logística, la modernización portuaria también está en la agenda de los candidatos con la ampliación del Puerto de Ilo, la Hidrovía Amazónica, los terminales portuarios de Loreto y Santa Rosa, el Puerto Seco de Juliaca, así como el megapuerto de Corio en Arequipa.

Proyectos de irrigación y energía
En el caso de irrigaciones, más que obras nuevas se propone continuar con los que ya existen. Majes Siguas II y Chinecas son los proyectos más repetidos en los planes de gobierno, con ocho menciones cada uno, seguidos por Chavimochic III, Olmos, Alto Piura, Poechos II y Puyango-Tumbes.
A estos se suman el proyecto Pampas Verdes y el Trasvase del Marañón, presentados como megaproyectos para el almacenamiento hídrico y la generación de energía hidroeléctrica.
Puntualmente en energía e hidrocarburos, se pone nuevamente en la mira proyectos como el Gasoducto del Sur para la masificación del gas en el sur andino, así como el Polo Petroquímico del Sur entre Marcona e Ilo, la Central Hidroeléctrica Chadín 2 y el Gasoducto Regional del Cusco.
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Propuestas no tan nuevas
Entre los proyectos que se observan hay una lista que resulta nueva en el debate, pero que hasta ahora solo son ideas que no han pasado de una fase de planificación de largo plazo.
Entre ellas están los Reactores Nucleares Modulares (SMR) en Iquitos, planteados como alternativa para abastecer de energía a zonas aisladas de la Amazonía; el Puerto Aeroespacial, vinculado a una visión de inserción del Perú en la economía espacial; y el Satélite Nacional de Comunicaciones, enfocado en cerrar la brecha digital rural.
Otras que entrarían en esta lista son las iniciativas para crear plantas desalinizadoras para la costa, la Planta de Baterías de Litio en Puno y una Plataforma Energética del Norte.
Entre los proyectos “nuevos” también podrían considerarse el planteamiento de “mega cárceles”. Mientras que Integridad Democrática propone el penal Challapalca II para 10,000 internos, el Partido Unido Perú plantea cárceles industriales en desiertos para 60,000 presos.
Más allá de las obras específicas, los planes de gobierno difieren en la fórmula para ejecutarlos. Algunos partidos apuestan por la aplicación de Asociaciones Público Privadas (APP) o convenios Gobierno a Gobierno (G2G), mientras que ciertas agrupaciones plantean un mayor rol del Estado y la renegociación de contratos.

Promesas vs. Realidad
Para José Bonifaz, director de la Maestría en Regulación de Servicios Públicos y Gestión de la Infraestructura de la Universidad del Pacífico, las promesas de campaña se topan con la limitada capacidad del Estado para ejecutar un gran portafolio de “megaproyectos” de manera simultánea.
Bonifaz recordó que el propio Plan Nacional de Infraestructura, que agrupa decenas de proyectos priorizados por el Estado, aún no tiene ni la mitad de avance.
“Si analizas el Plan Nacional de Infraestructura, vas a ver que hay 72 proyectos y su avance ha sido de alrededor del 25%, independientemente de si son APP, obra pública u obras por impuestos. Puedes tener una lista grande de proyectos, pero un primer problema es que el Estado hoy en día no tiene capacidad para ejecutar proyectos rápidamente”, comentó.
A esta limitación se suma una restricción presupuestal, pues muchos proyectos incluidos en los planes no cuentan con recursos asignados. Según indicó, el MEF da prioridad a los proyectos que están en funcionamiento o en avance, pero si presentan alguna complejidad -como la disposición de terrenos- se deja de brindarle recursos y, con esto, no avanzan.
Pero, bajo ese panorama, ¿hay oportunidad para plantear más proyectos grandes? El docente de Economía de la UP precisó que no hay mucho espacio para lanzar grandes obras nuevas.
“La idea es que, si se van a hacer megaproyectos, el Estado apalanque algunos a través de las APP para que el privado ponga el dinero por delante. Luego, con la infraestructura en servicio, el Estado le va pagando. Hay reducido espacio fiscal para ejecutar grandes nuevas obras”, sostuvo.
En la lista de proyectos propuestos los más caros resultarían los ferrocarriles y líneas de metro, por lo que se tendría que priorizar cuáles son los que benefician más a la población.
En ese sentido, Bonifaz consideró que no todos los proyectos nuevos -como los metros en Trujillo, Arequipa o Piura- podrían resultar viables.
“No tiene ningún sentido hacer trenes en ciudades con menos de dos millones de personas. Quizás se podrían poner tranvías y alimentadores, pero ni en Trujillo o Arequipa puedes prometer líneas de metro. No tiene sentido económico porque se necesita un flujo más grande de pasajeros”, explicó.
En contraste, señaló que proyectos como Lima-Ica o Lima-Barranca sí podrían avanzar, porque ya han sido evaluados por el MTC y cuentan con demanda.
Pese a ello, el especialista anotó la imposibilidad de que estos proyectos estén listos en el próximo quinquenio. Por ejemplo, en trenes se realizan estudios que pueden tomar, al menos, dos años y también se requiere alistar expropiaciones para la disposición de terrenos. Esto “demora mucho, pues las leyes son lentas y aparecen obstáculos de todo tipo”, agregó.
Con este panorama, Bonifaz recomendó que el próximo Gobierno se mantenga en la línea del nuevo Plan Nacional de Infraestructura que el MEF publicará próximamente y en el que se ha realizado una depuración de proyectos evaluando cuáles son viables y tienen más impacto social, ambiental y económico.
Además, sugirió a la próxima administración reforzar los filtros técnicos para evitar que la cartera de proyectos siga creciendo sin capacidad real de ejecución.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.








