
La declaración de una emergencia sanitaria nacional por 90 días luego de detectarse un brote de influenza aviar H5N1 en una granja avícola de San Vicente de Cañete, en Lima, puso bajo la lupa a uno de los sectores económicos protagonistas en el país.
En un mercado donde el pollo es la proteína más consumida por los ciudadanos —55 kilogramos de carne de ave y 243 huevos por persona al año, según la Asociación Peruana de Avicultura (APA)—, la gran pregunta apunta hacia una arista: ¿qué tan preparado está el Perú para reponer las aves que deban sacrificarse y evitar un impacto en el abastecimiento?
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El “salvavidas” de Perú
El Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) respondió a la consulta de Gestión y aseguró que hoy no hay brotes de influenza en granjas comerciales de carne de pollo ni de gallinas ponedoras de huevos. “Estos planteles manejan una bioseguridad más alta que permite prevenir la infección”, dijo.
Además, “es importante mencionar que, cuando se realiza el sacrificio sanitario y la desinfección, no se debe ingresar nuevas aves en un periodo de 28 días, como mínimo, por medidas de bioseguridad; por lo tanto, el remplazo no es inmediato”, sostuvo.
Por ello, en la línea de salvaguardar al sector, informó también que el país, “actualmente, cuenta con granjas reproductoras y plantas de incubación que de manera diaria producen pollos BB (pollos de un día destinados a la producción de carne y huevos) para cubrir la demanda nacional”.
Asimismo, indicó la entidad, el Perú se maneja bajo los protocolos de importación de genética aviar de Estados Unidos y Brasil.

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La cadena en juego
Por su parte, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) le confirmó a este diario que su Dirección General de Estadística, Seguimiento y Evaluación de Políticas (DGESEP) tiene un equipo nominado para identificar los posibles efectos sobre los precios.
Las variables que está considerando ahora el grupo de trabajo son el número de granjas afectadas por la influenza aviar, la cantidad de aves que deban ser sacrificadas, la eventual reducción en la oferta de pollos destinados al beneficio y las posibles restricciones comerciales que puedan imponer los mercados internacionales a las exportaciones peruanas.
No obstante, la cartera aclaró que, aunque el mercado es libre en cuanto a la oferta y demanda, “es altamente probable que el precio baje porque la alarma en la población se ha generado por las redes sociales”.
“Lo que se está haciendo es que la APA y el Senasa están publicando comunicados, videos y reels para explicar que no hay alcance del problema en pollo fresco y huevos”, acotaron.
A su turno, Víctor Ballena, coordinador del Observatorio de Comercio Exterior de la Facultad de Economía de la UPC, explicó que, en la industria del pollo, el principal costo involucra el precio del insumo (maíz) y la energía (costo de producción).
Al respecto, precisó: “El maíz se ha mantenido estable en su precio internacional diario, en no más del rango de 2% a 4%, y el precio del petróleo depende de la situación internacional en Irán”.
“Los agentes económicos ya tomaron sus previsiones, así que la demanda del pollo se podría ver alterada solo si se hace una noticia más cruda de la influenza aviar, ya que traería como consecuencia que la gente busque productos sustitutos aun cuando el pollo representa más del 90% de producción de aves en el Perú”, añadió.
Coincidió Bill Gee, profesor de Economía y Finanzas de ESAN University: “En principio, una emergencia sanitaria no debería significar que el precio del pollo vaya a subir. Si bien una declaratoria de emergencia es una medida preventiva que va a reforzar la vigilancia, el precio comenzaría a subir de forma importante solamente si el problema sanitario produce una reducción efectiva de la oferta”.
En suma, si la oferta se contrae, el precio recién empieza a reaccionar. El experto enlistó los factores que podrían empujar este comportamiento: si los brotes alcanzan granjas de gran tamaño, si es necesario sacrificar una cantidad significativa de aves o si se interrumpe temporalmente el transporte desde las zonas productoras hacia los principales mercados.

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Un escenario a mediano plazo
De ser así, el impacto sobre los precios no sería inmediato. Según Ballena, si los consumidores dejan de comprar pollo por temor a la enfermedad, se generaría un exceso de oferta en el corto plazo. Ante la situación, la industria reduciría su producción y, más adelante, esa menor oferta podría traducirse en un aumento de precios, como ocurrió durante los primeros meses de la pandemia.
“Tener aves con influenza traería consigo sobrecostos que pueden ser transferidos al consumidor por el lado del productor, y como el pollo es el ave con mayor producción y demanda, sí puede traer un alza en los precios”, manifestó.
Gee también hizo alusión al elemento tiempo: “En el mercado mayorista, por ejemplo, [el impacto sobre los precios] podría aparecer rápidamente, en cuestión de días, porque el pollo es un producto perecible y existe poco margen para acumular inventarios. Por otro lado, en mercados minoristas, la transmisión sí podría tomar algunos días adicionales, semanas”.
Recordó, asimismo, que el precio de dicha ave normalmente representa bastante volatilidad porque es clave en la canasta básica de la familia peruana promedio.
“Una subida de uno o dos días no necesariamente demuestra que existe un problema de oferta. Habría que ver si el verdadero impacto sanitario se llega a observar a través de una disminución persistente de los volúmenes comercializados de aves y un aumento sostenido en los precios”, expuso.
En resumen, “el problema macroeconómico aparecería si este brote localizado se transforma en una reducción considerable de la oferta”, concluyó.

El dato:
- El pollo vivo en Lima se encareció más del 18% en las dos primeras semanas de julio (de S/ 6.10 a S/ 7.20 por kilo), mientras que el pollo eviscerado para el consumidor subió cerca de 10%, hasta S/ 11.29 por kilogramo, según reportes del Midagri.
- La rapidez con que se detectan y controlan los brotes puede marcar la diferencia. El Senasa le recordó a Gestión que una intervención temprana evita que el virus se expanda, protege la producción de las granjas comerciales y reduce el riesgo de que el mercado enfrente problemas de abastecimiento.

Redactora de Economía en Gestión. Periodista nacida en Piura, con ocho años de trayectoria profesional y experiencia en edición y corrección de textos.






