
En el fútbol peruano, el ruido ya no viene solo del estadio. Mientras el juego mantiene su lugar en la cancha, algo más empieza a ordenarse detrás: estructuras, decisiones y una lógica que va tomando forma con el tiempo. La Liga de Fútbol Profesional Peruana (LFPP) avanza en ese proceso con pasos que aún pueden sentirse silenciosos, pero que cada vez son más visibles, en un entorno donde el espectáculo convive con nuevas formas de gestión. ¿Se está configurando, sin mucho ruido, un nuevo modelo de negocio para el fútbol local?
Más marcas, más activos
El crecimiento comercial de la LFPP se sostuvo con la incorporación de nuevos acuerdos y activos. “La tendencia continuó y hemos crecido más de 49% con nuestra última venta”, señaló André Genit, gerente comercial, de marketing y comunicaciones de la LFPP, a Gestión, en referencia al ingreso de una empresa internacional de apuestas deportivas como sponsor principal (naming right) de la Liga 2 y de la Copa de la Liga, un nuevo torneo que se suma al portafolio del fútbol peruano.
El avance no solo se refleja en ingresos, sino también en volumen de marcas. La LFPP duplicó su portafolio comercial al pasar de nueve a dieciocho sponsors en sus distintos torneos, mientras que la Liga 1 concentra actualmente doce marcas. Este crecimiento responde a una estrategia que ya no apunta únicamente a sumar categorías, sino a elevar el valor de cada una mediante activos como experiencias, contenido y productos licenciados.
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En ese proceso también se ha ampliado el tipo de empresas interesadas. Sectores como banca, certificación o plataformas de trading han empezado a entrar al ecosistema, ampliando el perfil tradicional de marcas vinculadas al fútbol. “De repente hace unos años no veías a ciertas industrias en el fútbol”, comentó Genit.
Un modelo más balanceado
La estructura de ingresos del futbol peruano se organiza hoy en tres pilares. “La LFPP es una liga que a nivel de unidades de negocio está bastante balanceada”, afirmó Genit. El sponsorship representa el 44% de los ingresos, la televisión el 40% y otras líneas -como taquilla, licensing e inscripciones- el 16%.
Esta distribución refleja un giro frente a un esquema históricamente concentrado en los derechos de televisión, que durante años sostuvieron gran parte del negocio. Sin embargo, el ejecutivo remarcó que “el ingreso de televisión sigue siendo hoy fundamental”.
En ese contexto, el alcance del torneo ha sido clave. “Mayor distribución del fútbol peruano equivale a una revalorización de los torneos”, indicó. La inclusión de todos los clubes dentro de un mismo sistema de transmisión -tras la incorporación de equipos como Universitario y Sport Boys- elevó audiencias y picos de rating. Según detalló, el último clásico alcanzó niveles que incluso superaron a partidos de la selección, con picos cercanos a los ocho puntos.

A nivel digital, el posicionamiento de la LFPP también muestra avances frente a otras ligas de la región. Según datos comparativos, la liga peruana supera a torneos como el chileno y ecuatoriano en plataformas como Facebook (735 mil seguidores) e Instagram (más de 560 mil), aunque aún se encuentra por debajo de mercados como Argentina o Colombia.
El hincha como negocio
El siguiente paso del modelo apunta directamente al consumidor. “Tenemos que seguir escalando la monetización del B2C y profundizando en el perfil del hincha”, sostuvo Genit.
Herramientas como Liga Fan -un programa de fidelización en el que los hinchas se registran para acceder a beneficios, experiencias y premios- permiten construir bases de datos y segmentar audiencias. A esto se suma el desarrollo del ticketing para eventos propios, como la final única de la Copa de la Liga, que no solo genera ingresos por venta de entradas, sino también información clave.
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“Aperturamos una nueva unidad de negocio que es ticketing”, explicó, subrayando que cada interacción con el público se convierte en data útil para campañas y patrocinadores. En paralelo, la LFPP prepara el lanzamiento de un canal de e-commerce vinculado a productos licenciados. “Si vamos a tener un canal de venta digital, lo importante es que tenga un propósito y genere retorno”, mencionó Genit.
Más que ingresos: operación y expansión
El impacto económico del modelo no se limita a la generación de ingresos. La liga también cumple un rol operativo dentro del sistema, financiando parte de la logística del torneo -viajes, organización, soporte- y contribuyendo a la sostenibilidad de la competencia.
A ello se suma la creación de nuevos productos. La Copa de la Liga, con sponsor asegurado y proyección a varios años, no solo garantiza la continuidad del torneo, sino que incorpora un activo comercial adicional y abre ingresos directos a través de ticketing.

El modelo también genera eficiencias para los clubes mediante alianzas. Algunos convenios permiten reducir costos operativos y “generan un ahorro bastante grande”, señaló.
Este proceso, sin embargo, convive con riesgos propios del entorno. Problemas como partidos no transmitidos, incidentes en estadios o casos de discriminación pueden impactar la percepción del producto. “Definitivamente afecta, pero es un tema de gestión”, indicó Genit, quien explicó que estos casos se manejan con trabajo directo con las marcas, compensaciones y protocolos para mitigar impactos comerciales.
En paralelo, la asistencia a los estadios se consolida como un activo clave. “Genera engagement y vínculo con el hincha”, señaló.
En ese equilibrio entre crecimiento, riesgos y transformación, la LFPP empieza a perfilarse como una plataforma de negocio en evolución, donde el fútbol sigue siendo el eje, pero el verdadero partido se juega en cómo se monetiza en un entorno cada vez más sofisticado.
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