
Santolivo Group, la empresa peruana especializada en aceites, sales y alimentos de valor agregado, tiene tres frentes de crecimiento abiertos para la segunda mitad del año: una inversión en su planta de Tacna, el lanzamiento de un nuevo producto y un plan de exportación con destino a Europa. Su CEO, Luis Pineda, detalló a Gestión las cifras del primer semestre y la estrategia detrás de cada movimiento.
La compañía cerró el primer semestre del 2026 con un crecimiento de 27% frente al mismo periodo del año anterior, impulsado principalmente por el canal moderno, que se expandió 36% y que hoy concentra alrededor del 70% de las ventas de la compañía.
El desempeño le permitió alcanzar un cumplimiento del 101% de su meta semestral, en línea con el objetivo de crecer 35% al cierre del año. “Estamos en buen camino. Hay cosas que van a ser nuestro impulso para el semestre que sigue”, afirmó el ejecutivo.
La relación entre el canal Horeca (hoteles, restaurantes y catering) y el canal moderno se mantiene en torno a 30 a 70, a favor de este último. Según el ejecutivo, sostener ese equilibrio ha sido posible gracias a una estructura de equipos comerciales independientes por canal, lo que ha evitado que el crecimiento del retail diluya la participación del canal profesional, donde la empresa dio sus primeros pasos.

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La estrategia de Santolivo para captar al consumidor que no usa aceite de oliva
El aceite de oliva se consolidó como la categoría más representativa para el grupo, con un crecimiento de 60% y una participación cercana al 64% de las ventas totales, transversal a todos los canales. Dos factores explican este desempeño: el ingreso a las cadenas de supermercados que le faltaban —Tottus y Supermercados Peruanos— y el lanzamiento del formato “apachurrable” bajo su marca OLi.
Se trata de un envase tipo squeeze que emula los biberones o salseros usados en cocinas profesionales. “Lo aprendimos en el canal Horeca. Vendes galonera, pero es fraccionada en los biberones por la practicidad de uso”, explicó Pineda. Hoy el formato ya está en circulación con aceite de oliva, vinagre balsámico y vinagre de manzana.
Para agosto, la compañía alista el lanzamiento de un aceite para freír en formato “apachurrable”, un blend (mezcla) de aceite de oliva con aceite de girasol. El producto estará disponible desde la primera semana en su tienda online y llegará a las principales cadenas de supermercados antes de la primera quincena del mes.
Según el ejecutivo, la propuesta busca funcionar como un producto de entrada: “Recordemos que el aceite de oliva no es un producto que se caracteriza por ser barato. Queremos un producto de entrada para que el consumidor que no consume aceite de oliva pueda comenzar a utilizarlo y luego migre a otras calidades”.
La otra categoría en ascenso es la sal de Maras, que creció 140% en el periodo. La estrategia de la marca OLi ha sido posicionarla como un producto de uso diario, con envases prácticos y a un costo accesible. Prueba de ello es que uno de los formatos de mayor éxito es el de 1.250 kg (1 kilo 250 gramos), adquirido para refill (repuesto) o uso directo en cocina.
Bajo la marca paraguas OLi, la compañía agrupa aceite de oliva, sal de Maras, vinagres, aceitunas, condimentos y mieles.

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Santolivo invertirá US$ 150,000 para duplicar su producción de aceituna
Santolivo Group alista una inversión de US$ 150,000 para ampliar el área de producción de aceitunas en su planta de Tacna, prevista para ejecutarse en el segundo semestre. El objetivo es elevar la capacidad instalada de 60 toneladas anuales a un rango de entre 100 y 150 toneladas.
La meta de fondo es que la aceituna de mesa se equipare al volumen del aceite de oliva, que alcanza las 300 toneladas anuales. “La intención de la compañía es hacer que la categoría de aceitunas remonte y esté a la par de la categoría de aceite de oliva”, indicó el CEO, quien precisó que no será un proceso de un solo año.
La operación de la empresa se divide en dos plantas. En Tacna, en la zona de La Yarada-Los Palos, se realiza el procesamiento de la aceituna y la elaboración del aceite, un proceso que debe hacerse in situ: la aceituna no puede pasar más de 24 horas desde su cosecha antes de entrar a proceso, pues de lo contrario inicia procesos de fermentación y oxidación que afectan la calidad del aceite.
En Lima, la planta de Ate concentra el fraccionamiento y envasado de casi todas las categorías, tras un plan de mejoras en infraestructura y maquinaria ejecutado entre noviembre y febrero. Actualmente se encuentra en proceso de certificación HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control), de cara a los requerimientos de una eventual exportación.
Su capacidad de envasado pasó de 10,000 botellas anuales a cerca de 30,000 botellas mensuales en cinco años, un salto escalonado que le permitió abrir hace aproximadamente un año una línea de maquila para retailers, tiendas de conveniencia y marcas del canal moderno. “El negocio de maquila registró un crecimiento de 30%“, resaltó, aunque todavía no tiene el peso de los otros canales (moderno y horeca). La empresa apunta a convertirla en una unidad de negocio paralela.

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Santolivo apunta a Europa en el 2027 con la sal de Maras como carta de entrada
La exportación constituye el tercer horizonte de crecimiento de la compañía, y el producto elegido como “punta de lanza” no es el aceite de oliva, sino la sal de Maras. La empresa considera que sus atributos organolépticos y su huella de carbono la ubican por encima de otras sales gourmet con mayor penetración internacional.
Como uno de los miembros fundadores del comité regulador de la sal de Maras, Pineda busca apalancarse en la trazabilidad y en la identificación geográfica obtenida hace alrededor de año y medio, que permitirá al consumidor internacional validar el origen del producto y su proceso de elaboración preincaico.
Actualmente mantiene conversaciones con Chile y Colombia, aunque su mira está puesta en Europa. La empresa espera materializar su ingreso a mercados internacionales de cara al 2027, ya sea con marca propia o bajo esquemas de maquila, priorizando el canal moderno pero apalancándose en el Horeca, tal como funcionó su estrategia local.
Sobre el fenómeno de El Niño, Pineda advirtió que existe una probabilidad alta de impacto en la próxima cosecha, prevista para marzo del 2027, aunque sin certezas por el momento. De hecho, recordó que en el 2023 solo se logró el 30% de la producción nacional y en el 2024, el 10%, lo que disparó el precio del aceite de oliva entre 30% y 40% al consumidor final.
Pese a ello, el ejecutivo sostuvo que el consumo no se ha retraído, sino que el producto ha sido revalorizado e incorporado en preparaciones que antes no lo consideraban. “No es algo por lo que no hayamos pasado antes como sector”, afirmó.
Más datos sobre Santolivo Group.
- Operación. Santolivo Group opera desde el 2014, cuando inició en el canal Horeca con un producto mínimo viable. Fue fundada por Pineda junto a dos socias.
- Socios. Santolivo Group no cuenta con campos propios: trabaja con socios estratégicos, pequeños productores de la zona, a quienes ha trasladado sus estándares de calidad. “La producción es un negocio muy sensible”, explicó Pineda, en referencia a la exposición de la cadena a fenómenos climáticos.
- Reconocimiento. La compañía acumula más de 16 premios internacionales, tres de ellos obtenidos este año por calidad del aceite de oliva en Israel, Italia y Londres, además de un reconocimiento de packaging en la capital británica. En el 2025 obtuvo también el Superior Taste Award, otorgado en Bruselas.
- Proyecciones. Para el 2027, el grupo proyecta mantener un crecimiento de doble dígito, similar o superior al de este año, apoyado en el potencial dentro de las cadenas donde ya tiene presencia y en el impulso de la exportación.
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Periodista de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación. Inició su carrera en Diario El Gobierno y desde 2023 trabaja en Diario Gestión, donde se ha especializado en temas industriales, tecnológicos y educativos. Ha ganado el premio Periodista "Revelación 2024" en ciberseguridad de ESET Perú.







