
Durante décadas, el negocio del corretaje de seguros cambió poco. La ventaja estaba en conocer al cliente, entender sus riesgos y encontrar la mejor cobertura. Hoy, ese modelo ya no basta. La inteligencia artificial (IA) comenzó a asumir tareas que antes demandaban horas de trabajo y obliga a los corredores a redefinir dónde generan realmente valor, frente a la irrupción de las insurtech, empresas tecnológicas enfocadas en desarrollar soluciones para la industria aseguradora.
“Si tú no comienzas a hacer las cosas diferentes o piensas que las vas a seguir haciendo como las hacías hace cuarenta años, vas a desaparecer“, advirtió Juan Francisco Serván, presidente del directorio de La Protectora Corredores de Seguros, al resumir el desafío que enfrenta una industria donde la transformación digital dejó de ser un proyecto de largo plazo para convertirse en una necesidad inmediata.
Para el ejecutivo, el problema no es la inteligencia artificial. El verdadero riesgo es no adaptarse. En ese sentido, sostuvo que la IA representa una oportunidad para fortalecer el trabajo del corredor y no para sustituirlo. “Nosotros lo vemos como una oportunidad para potenciar al corredor de seguros”, comentó.
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El negocio cambia cuando cambia el valor del asesor
Para Serván, la inteligencia artificial no debe entenderse únicamente como una herramienta para automatizar procesos o reducir costos. El mayor aporte de la IA consiste en liberar tiempo para que el corredor pueda concentrarse en aquello que ninguna plataforma puede reemplazar: la asesoría.
“La inteligencia artificial la vemos como una herramienta para potenciar la asesoría y no tanto para reemplazarla. La confianza y el criterio del asesor siguen siendo fundamentales”, explicó, tras mencionar que el objetivo es que los ejecutivos cuenten con mejores datos y alertas para responder con mayor rapidez y ofrecer soluciones más personalizadas.
Dicha visión explica la transformación tecnológica que impulsa La Protectora, integrando su CRM (plataforma para gestionar la relación con los clientes) con su ERP (sistema que centraliza la gestión administrativa y operativa), e incorporando herramientas de inteligencia artificial.
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Los riesgos ya no son los mismos
La transformación tecnológica coincide con otra realidad: los riesgos que buscan cubrir las empresas también evolucionan.
Serván identificó tres frentes con mayor dinamismo. El primero corresponde a los seguros individuales —especialmente vida, salud y vehículos—; el segundo, a riesgos especializados como las fianzas y los seguros cibernéticos; y el tercero, a los seguros vinculados con proyectos de construcción, impulsados por una mayor expectativa de inversión.

En el caso de los riesgos digitales, explicó que la demanda crece conforme las empresas dependen cada vez más de la tecnología y de la información que manejan.
“El cyber risk está creciendo, sobre todo en banca, microfinancieras y empresas que manejan muchos valores“, comentó, tras indicar que las organizaciones empiezan a comprender que sus amenazas ya no son únicamente patrimoniales, sino también financieras, operativas y reputacionales.
Para el ejecutivo, el principal desafío del mercado asegurador será adaptarse a ese nuevo escenario sin perder eficiencia. Entre los factores que marcarán los próximos años mencionó una mayor competencia, el incremento de la siniestralidad, el mayor costo de los servicios de salud, la informalidad y la necesidad de simplificar la experiencia del cliente mediante la tecnología. “El reto va a ser seguir creciendo con eficiencia, cercanía y un mayor uso de la tecnología”, afirmó.
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Las insurtech cambian la forma de competir
La irrupción de las insurtech —empresas tecnológicas enfocadas en desarrollar soluciones para la industria aseguradora— también modificó la forma en que los corredores tradicionales observan el mercado. “Las insurtech son un potenciador”, sostuvo Serván.
Al respecto, refirió que La Protectora prueba constantemente herramientas desarrolladas por estas empresas, ya sea para incorporarlas mediante alianzas o para inspirar soluciones propias que respondan mejor a las necesidades de sus clientes.
A su juicio, estas compañías no sustituyen todo el proceso del corretaje, sino que resuelven problemas específicos y obligan a replantear la manera de trabajar. “Te hacen pensar fuera de la caja”, resumió.
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Más tecnología, pero también más cercanía
El mercado peruano de seguros aún tiene espacio para crecer. Serván proyectó que el sector avanzará entre 8% y 9% este año, mientras La Protectora espera expandirse entre 15% y 20%, apoyada en seguros individuales, riesgos especializados y construcción. Sin embargo, recordó que la penetración de los seguros en el Perú sigue por debajo del 2% del PBI, muy lejos de mercados como Chile, lo que evidencia el reto pendiente de ampliar la cultura aseguradora.
En ese contexto, la meta de la empresa es consolidarse como una corredora “más digital, especializada y cercana”, donde la tecnología simplifique procesos sin reemplazar el vínculo con el cliente. Porque, para Serván, el futuro del corretaje no dependerá de quién tenga más inteligencia artificial, sino de quién sepa utilizarla para ofrecer una mejor asesoría. Después de todo, la advertencia no era contra la IA. Era contra la resistencia al cambio. Y, en ese nuevo escenario, seguir haciendo las cosas como hace cuarenta años puede convertirse en el mayor riesgo de todos.
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