
Quilla Resources proyecta iniciar la construcción de la expansión de su mina de cobre Chapi, en la región Arequipa, hacia finales de 2029, como parte de un plan para elevar su capacidad de producción hasta 30,000 toneladas anuales de cátodos de cobre. Para ello, la empresa prevé presentar en 2027 la modificación de su instrumento ambiental, obtener la aprobación durante 2028 y gestionar las autorizaciones de construcción al año siguiente.
El CEO y presidente de la compañía, Víctor Gobitz, afirmó que el cronograma aún depende del desarrollo técnico y regulatorio del proyecto, aunque sostuvo que la meta es avanzar con rapidez. “Podríamos, de manera muy ambiciosa, empezar la construcción hacia finales de 2029. Puede ser un proyecto fast track muy relevante para el crecimiento de la producción de cobre en el Perú”, señaló durante una entrevista concedida al Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
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La iniciativa contempla una expansión brownfield, es decir, sobre la infraestructura ya existente de la operación. Según Gobitz, este enfoque permitirá aprovechar las instalaciones actuales y reducir impactos ambientales adicionales, lo que facilitaría el proceso de evaluación por parte de las autoridades.
Producción y exploración respaldan el crecimiento
Mientras prepara esa siguiente etapa, Quilla continúa incrementando la producción de Chapi. Desde el reinicio de operaciones, en febrero de este año, la mina pasó de producir 62 toneladas de cátodos de cobre en su primer mes a alrededor de 400 toneladas mensuales. “Probablemente en agosto estaremos superando las 500 toneladas”, precisó el ejecutivo.
El objetivo de la empresa es alcanzar antes de finalizar el año la capacidad nominal de la planta, equivalente a 900 toneladas mensuales de cátodos de cobre con una pureza de 99.999%, que actualmente se exportan a Corea del Sur a través del puerto de Matarani.

En paralelo, Quilla desarrolla una campaña de perforación de más de 30,000 metros para ampliar la base de recursos minerales de Chapi y extender la vida útil de la operación.
De acuerdo con Gobitz, los trabajos abarcan un corredor mineral de más de cuatro kilómetros de longitud asociado a la falla regional Incapuquio. “Cuando uno mira en perspectiva desde Cuprita, Atahualpa, Pampa Negra y Candelaria, estamos hablando de un corredor de más de cuatro kilómetros de longitud y un ancho de un kilómetro”, explicó.
La información obtenida permitirá optimizar el diseño de la futura expansión y fortalecer la base de recursos del proyecto. En ese sentido, el CEO sostuvo que la empresa apunta a consolidar una operación de largo plazo. “Creemos que vamos a conseguir un caso de negocio de más de diez años como productores de cátodos de cobre”, afirmó.







