
El proyecto cuprífero Tía María (Arequipa), vuelve a situarse en el centro del debate público. A inicios de abril, el Gobierno frenó el inicio de la explotación mientras la empresa Southern Perú subsanaba una serie de observaciones. Sin embargo, en los últimos días el escenario dio un giro: se autorizó el inicio de la primera etapa, correspondiente al tajo La Tapada, en la provincia de Islay. Ante este cambio, ¿se modifica el panorama previamente definido para este proyecto extractivo?
Paul Lostaunau, jefe de Comunicaciones de Southern Peru Copper Corporation, afirmó que la empresa no ha modificado su plan de explotación de Tía María, pese a la autorización otorgada por el Gobierno para iniciar actividades a comienzos de abril.
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En esa línea, el vocero indicó que la minera proyecta obtener su primer cátodo de cobre en agosto de 2027. “La resolución no ha alterado los planes de Tía María, ya que no impacta en la fase de construcción, sino que se refiere a los derechos de explotación. La construcción presenta un avance del 38% y se prevé que hacia finales de 2027 se inicie la explotación y producción en el yacimiento La Tapada”, precisó en la Expo Cobre 2026.
Agregó que las obras avanzan con trabajos de movimiento de tierras y la instalación de las principales plataformas. Asimismo, señaló que la compañía proyecta que Tía María produzca alrededor de 120,000 toneladas de cátodos de cobre en 2028, conforme al cronograma previsto. El proyecto contempla una inversión total de US$ 1,800 millones, de los cuales ya se ha ejecutado aproximadamente un tercio, precisó.
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¿Cómo se operará el proyecto Tía María?
Oscar Rodríguez, director de Ingeniería y Desarrollo de Nuevos Procesos de Southern Perú Copper Corporation, explicó que uno de los pilares del proyecto Tía María será su planta de lixiviación, considerada el eje del proceso productivo. Según detalló, esta instalación refleja cómo la minería actual busca combinar eficiencia operativa con control ambiental.
El especialista indicó que la operación se iniciará en los tajos La Tapada y Tía María, desde donde el mineral será trasladado hacia una zona de procesamiento. Allí comenzará una etapa de reducción de tamaño diseñada para facilitar la recuperación del cobre sin generar impactos innecesarios. “El mineral pasará por una chancadora primaria que reduce las rocas y luego es transportado por una faja cubierta de 8.5 kilómetros hasta un domo cerrado. Esto permite evitar la dispersión de polvo durante todo el trayecto”, señaló durante su participación en la Expo Cobre 2026.
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Posteriormente, el material atravesará nuevas etapas de reducción hasta alcanzar un tamaño adecuado. “No se trata solo de triturar la roca, sino de prepararla para que el siguiente proceso sea eficiente y seguro”, precisó.
Antes de ingresar a la lixiviación, el mineral pasará por una fase llamada aglomeración, que permite agrupar las partículas más finas y evitar obstrucciones durante el proceso. Luego, será depositado en pilas dinámicas organizadas en módulos —más de un centenar, con capacidad para grandes volúmenes— que operan de forma continua y permiten mantener un flujo constante de producción.
Rodríguez destacó que la lixiviación se realiza mediante el riego del mineral con ácido sulfúrico, que disuelve el cobre contenido en la roca. Este insumo no es importado, sino que se produce en la fundición de la empresa en Ilo. La solución resultante es luego procesada hasta obtener cátodos de alta pureza, listos para su comercialización.
Otro punto que subrayó es el uso exclusivo de agua de mar desalinizada en todo el proceso, lo que evita recurrir a fuentes de agua dulce. A ello se suma la incorporación de sistemas de monitoreo en tiempo real y control remoto, que permiten supervisar la operación con mayor precisión.
La planta está diseñada para procesar cerca de 100,000 toneladas de mineral al día y producir alrededor de 120,000 toneladas de cobre al año, cumpliendo estándares internacionales. Más allá de las cifras, Rodríguez sostuvo que el proyecto apunta a consolidar una operación minera con mayor soporte tecnológico y control ambiental. “Cada parte del proceso ha sido pensada para operar de manera eficiente y responsable”, afirmó.
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