
La reciente crisis del petróleo comienza a impactar en las decisiones de consumo y empresariales. En ese contexto, la electromovilidad podría ganar terreno en el Perú, pero todavía enfrenta importantes barreras para su masificación.
Según la Asociación de Emprendedores para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (AEDIVE Perú), actualmente, el país cuenta con 1,891 vehículos eléctricos y muestra señales claras de crecimiento en los próximos meses, impulsados principalmente por el sector privado.
Solo a febrero de este año, el crecimiento en ventas de vehículos eléctricos ha sido notable frente al mismo periodo del 2025. En promedio, en los primeros dos meses del año el crecimiento bordea el 54%.

“El Perú ya está próximo a incorporar casi tres vehículos eléctricos por día, eso es muy importante. Ha habido un crecimiento significativo respecto al año pasado (…) En enero estamos hablando de un crecimiento cercano al 60% y en febrero de casi 49%”, comentó Adolfo Rojas, presidente de AEDIVE.
En detalle, el gremio indica que en enero las ventas pasaron de 60 a 84 unidades, mientras que en febrero fueron 82 unidades puramente eléctricas.
Si se tienen en cuenta también a los vehículos híbridos -combinan un motor de combustión interna y uno eléctrico con batería- se suman más de 2 mil unidades vendidas en los dos primeros meses del año, precisó Asociación Automotriz del Perú (AAP).
“En los dos primeros meses de este 2026 el crecimiento está cerca del 90%. Se han vendido cerca de 2,500 unidades de vehículos electrificados, entre híbridos y eléctricos”, indicó Alberto Morisaki, gerente de estudios económicos de la AAP.
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Morisaki explicó que actualmente el 97% de los vehículos que se venden en esa categoría son híbridos, mientras que los eléctricos puros e híbridos enchufables aún representan el 13%. Aunque no son la mayoría, el avance ha sido importante en los últimos cuatro años cuando tenían una participación de menos del 9%.
El representante del gremio también destacó que el interés por estos vehículos viene aumentando pues el gasto en energía puede ser entre 80% y 90% menor frente al combustible.
De esta manera, la AAP proyecta que este año se podría lograr un crecimiento de entre 50% y 60% para el segmento de vehículos electrificados. En tanto, AEDIVE estima que el mercado de vehículos puramente eléctricos podría crecer alrededor de 70% en 2026.

Emergencia por gas habría aumentado demanda en marzo
La reciente alza de los combustibles tras la crisis que generó la rotura de un ducto de gas de Camisea estaría reforzando esta tendencia, especialmente en el segmento empresarial pues ha generado un aumento adicional en la demanda de unidades eléctricas para actividades logísticas.
“Había un incremento bastante pronunciado, calculo que un 20% de unidades se han vendido adicionales por un tema coyuntural […] Muchas de las empresas logísticas están licitando concursos ya para unidades totalmente eléctricas”, señaló Rojas.
Pese a estos avances, ambos especialistas coinciden en que el precio de entrada continúa siendo el principal obstáculo.
El representante de la AEDIVE Perú precisó que un vehículo eléctrico puede ser entre US$ 8 mil a US$ 15 mil más caro frente a una unidad convencional. Esto dificulta la decisión de compra, especialmente en un contexto donde las empresas y consumidores priorizan el desembolso inicial.
“Si le das un precio de US$ 38 mil por un camión eléctrico te dicen que con US$ 22 mil compran uno diésel. Les cuesta hacer esa inversión, aunque la recuperen en menos de tres años”, señaló.
Por su parte, Morisaki señaló que incluso en el segmento liviano, la diferencia sigue siendo significativa. “Un vehículo eléctrico puede estar entre 20% y 30% por encima del precio de uno de combustión interna”, indicó.

Los retos pendientes
Uno de los principales desafíos sigue siendo la infraestructura de carga. Actualmente, existen alrededor de 65 puntos de carga en el país, y se espera que este año se sumen unos 50 adicionales, principalmente de carga rápida, según AEDIVE.
Pese al avance, el desarrollo aún es limitado y enfrenta problemas de eficiencia en su uso. “Hoy no hay ni diez puntos públicos de carga rápida en la calle. La mayoría está en centros comerciales y no siempre se usan de manera eficiente”, advirtió Rojas.
A ello se suma la ausencia de políticas públicas que impulsen la adopción de estas tecnologías, un factor que, según los especialistas, explica el rezago del Perú frente a la región. Mientras en otros países la participación supera el 20% o 30%, aquí estamos en 5%, precisó Morisaki.
Si bien se espera un mayor crecimiento este año, el representante de la AAP añadió que eso no implicaría un salto significativo en la participación total del mercado. Según el gremio, la penetración pasaría de 5% a apenas 6% hacia el cierre del año.


Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







