
Perú empieza a juntar las piezas que conforman el plan de exportación de cereza a China. Previamente, este diario había compartido que nuestro territorio se aproxima a definir la variante ideal; ahora, al panorama favorable se le suma un elemento: el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) ya trabaja en el protocolo fitosanitario.
¿Qué más se sabe sobre este comienzo formal, indispensable para garantizar el éxito a largo plazo?
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Cereza de Perú: un paso extra
Vilma Gutarra, jefa del Senasa, sostuvo una breve conversación con Gestión tras el lanzamiento de la “Agenda Agroexportadora 2026: oportunidades que impulsan el sector”, a cargo de ADEX. Durante el diálogo resaltó que “el trabajo conjunto entre el sector público y el sector privado siempre ha sido la base fundamental para desarrollar lo que hoy tenemos”.
Al consultarle por el progreso en el proyecto de posicionar internacionalmente a la cereza peruana, indicó que todo va por buen camino.
“Tenemos productores que ya han sembrado cereza. Tenemos campos que no son grandes extensiones, estamos empezando de a pocos, pero Senasa está haciendo la parte fitosanitaria de esos pequeños cultivos con la intención de iniciar las exportaciones a China”.
No obstante, resaltó que este movimiento en el tablero no implica resultados inmediatos: “Toma tiempo, pero China está siendo prioridad para nosotros este año”.
Rafael del Campo, vicepresidente de ADEX, aplaudió la noticia: “Me sorprende el trabajo que está haciendo Vilma y la felicito. [...] Me dijo que el país ya está produciendo cereza, aunque en pequeña escala, pero ya está produciendo. Y así como creció el arándano, la cereza va a reventar, porque tenemos todo”.
Y agregó: “Cuando se destraben más hectáreas de cultivo con los proyectos de irrigación, ¿qué se va a sembrar? ¿Más arándanos, más paltas? No, el Perú se tiene que adaptar. Entonces, la cereza se convierte en un producto con mucha proyección, porque sabemos que hay un gran consumo a nivel mundial".
En efecto, China estimó, en 2025, un récord histórico de 600,000 toneladas de cereza: su principal proveedor, año a año, es Chile, que envía alrededor del 91% de su producción.
Dado este antecedente, el especialista se refirió al rol que juega el gigante asiático en la estrategia económica del Perú:
“Si nos concentramos estrictamente en el tema sanitario, los protocolos pueden avanzar muy rápido. Con China se están avanzando muy rápido porque es interés del país poder acelerar un intercambio comercial con Perú. [...] La cereza está en línea directa con el plan nacional de exportaciones al 2040″.

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¿Una réplica del arándano?
No sería la primera vez que el país insiste en cultivar una planta no nativa. Tal como lo mencionó el vocero de ADEX, el arándano también comenzó como una apuesta incipiente, sin variedades claras ni mercados abiertos. Ahora el boom de este fruto ha colocado al Perú en el podio de la agroexportación mundial.
“Quienes en estos momentos desarrollan cereza están haciendo un esfuerzo enorme en invertir en investigación, y ese proceso de investigación cuesta tiempo y dinero. Lo mismo pasó con el arándano hace años, cuando no sembrábamos nada hasta que vino alguien y lo hizo. Creció, creció y creció, y hoy hemos superado a Chile no solamente en cantidad, sino en calidad”, recordó del Campo.
En suma, apostar por la cereza requiere asumir riesgos técnicos y comerciales, como en algún momento lo fue apostar por el denominado “oro azul”. Por ello, el avance del cultivo también pone en valor a los productores que deciden invertir y probar.
“No cualquier agricultor siembra y cosecha arándano. Tiene que ser una persona que tenga mucha capacidad, mucha experiencia, porque la inversión que hace por hectárea bordea los US$ 100,000. En cereza aún no lo sé, pero probablemente va por ahí”, subrayó.

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La logística, un desafío
Además del protocolo fitosanitario, otro desafío que registra la cereza es llegar bien a su destino: la fragilidad de su piel obliga a manejar con precisión la cadena de frío y los tiempos de transporte, así lo observó el representante del gremio.
“La cereza es un producto muy delicado, tiende a tener una gran siniestralidad. Entonces, se necesita un ojo clínico, quirúrgico, para enviarla, el mismo que tuvieron quienes entraron al tema del arándano, tanto para cosecharlo como para exportarlo”.
Al respecto, explicó el porqué de la vulnerabilidad del fruto: “La cereza, una vez que se saca de la rama, empieza a morir. El tiempo de vida es cortísimo. Esta ruta, por ejemplo, de Chancay a Shanghái en 23 días es extraordinaria, el tiempo de tránsito va en favor frente a la mortandad de la fruta”.
Puesto el foco en este proceso, del Campo enfatizó que el grueso del esfuerzo recae en el empresariado: “No es el Estado el que invierte en cerezas, es el privado el que saca dinero de su billetera e invierte para hacer posible el proyecto. Por lo general, son las grandes empresas o los visionarios que quieren entrar en ese mercado”.
En conclusión, la cereza ya dejó de ser solo una aspiración en el ideario agroexportador. Hoy es un plan en marcha que combina capital privado, medidas técnicas y mucha paciencia. Al menos el 2026 sí se configura como el año de las decisiones.

- El dato:
Las variedades de cereza que el Perú mira con entusiasmo son Ráfaga Alegre, Resplandor Alegre y Luna Alegre.

Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.








