
En los últimos cinco años, Perú ha nombrado más de 170 ministros en cuatro gestiones, un nivel de rotación sin precedentes que no solo refleja inestabilidad política, sino que comienza a tener efectos concretos en la economía, desde el aumento del riesgo país hasta el deterioro de la confianza de inversionistas.
El constante recambio en el Ejecutivo configura un entorno de incertidumbre. En esa línea, el Banco Central de Reserva (BCRP) advierte en su último Reporte de Inflación que, en escenarios de incertidumbre política, es probable que se materialice un incremento del riesgo país.
“Bajo un escenario contingente de incertidumbre política, es probable que se materialice un incremento del riesgo país”, señala.
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Entre los gobiernos de Pedro Castillo, Dina Boluarte, José Jerí y José Balcázar (desde 28 de julio de 2021), el país acumuló 173 ministros y 202 cambios en total. Solo el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) registró 10 titulares en ese periodo, mientras que Energía y Minas alcanzó 12, ambos sectores claves para la ejecución de inversiones y la estabilidad fiscal.
Este ritmo contrasta con administraciones anteriores: Alan García tuvo 48 ministros y Ollanta Humala 63 en cinco años. En la práctica, el Perú ha triplicado la rotación ministerial en un periodo equivalente, debilitando la continuidad de políticas económicas.
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El factor económico
El impacto ya se percibe. La alta rotación dificulta la implementación de reformas estructurales, retrasa proyectos de inversión —especialmente en minería e infraestructura— y eleva la percepción de riesgo entre inversionistas.
En base a lo que indica el BCRP, Víctor Fuentes, economista del Instituto Peruano de Economía, señala que “una alta rotación tiene impactos económicos de corto y largo plazo; en el corto plazo genera incertidumbre y falta de predictibilidad sobre la firma de normas y la permanencia de autoridades”.
“En la medida en que tienes una alta rotación, es más difícil saber quién es el interlocutor y, por lo tanto, eso tiene un costo sobre la inversión privada”, dijo.
Fuentes además señala que: “La inestabilidad en los altos funcionarios trasciende al sector público y termina impactando también al sector privado, porque dificulta la coordinación y la ejecución de inversiones. Existe el riesgo de normalizar que las autoridades duren muy poco tiempo en sus cargos, y eso termina erosionando la institucionalidad y la planificación económica”.
Además, estos factores podrían presionar al alza el tipo de cambio y, en consecuencia, la inflación, en un escenario donde los agentes económicos ajustan sus decisiones ante mayores niveles de incertidumbre.
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El efecto político
“Lo que esto nos deja es una señal muy clara: el Perú no tiene un problema de personas, tiene un problema de estabilidad institucional”, comenta Enzo Elguera, analista político.
Cuando un ministro dura en promedio 4 o 5 meses -explica- no hay tiempo para ejecutar políticas públicas. “Lo que termina pasando es que cada ministro entra, cambia equipos, redefine prioridades y el Estado vuelve a empezar de cero”, señaló.
Esto, según Elguera, tiene tres efectos concretos:
1. No hay continuidad de políticas públicas: No se pueden hacer reformas estructurales, especialmente en sectores críticos como seguridad o salud
2. Se debilita la gestión del Estado: Cada cambio no solo es el ministro, también cambian viceministros, directores, equipos técnicos.
3. Se pierde confianza ciudadana: La gente percibe que el Estado no resuelve problemas y eso termina impactando en la legitimidad del sistema político.
4. También se pierde la conexión entre autoridades del mismo nivel e jerárquica o la comunicación transversal entre órganos del mismo ejecutivo y con los organismos y gobiernos subnacionales.
“Un país que cambia ministros cada pocos meses es un país que no logra gobernanza ni estabilidad a largo plazo”, señala.
¿Qué debería hacer el nuevo gobierno para evitar esta crisis?
El siguiente gobierno, según Elguera, tiene que entender que la estabilidad no es un lujo, es una condición básica para gobernar.
Hay tres cosas clave que debería hacer:
1. Priorizar perfiles técnicos con respaldo político: “No basta con que el ministro sea técnico, también tiene que tener capacidad política para sostenerse en el cargo”, señala.
2. Construir acuerdos mínimos con el Congreso: “Gran parte de la rotación viene del conflicto Ejecutivo–Legislativo. Si no hay gobernabilidad, no hay estabilidad ministerial".
3. Definir una línea clara de gobierno: “Cuando no hay rumbo, los ministros se vuelven reemplazables”.
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A nivel sectorial, la inestabilidad ha sido más aguda en Interior (18 ministros), Mujer (13), Desarrollo Agrario (12), PCM (12) y Energía y Minas (12), reflejando dificultades para sostener equipos técnicos y líneas de gestión. Incluso carteras económicas como el MEF evidencian una rotación relevante, con efectos directos en la conducción fiscal.
Más que una cifra récord, los más de 170 ministros en cinco años se consolidan como un indicador de volatilidad estructural que ya empieza a pesar sobre las expectativas económicas del país.

Periodista con 10 años de experiencia en prensa escrita, radial y televisiva. Escribe sobre política, economía, defensa y actualidad.








